El Conjunto arqueológico de los Dólmenes de Antequera (Málaga) se presenta como uno de los conjuntos megalíticos más importantes de Europa reconocido como Patrimonio Mundial por la UNESCO.

Conjunto arqueológico de los Dólmenes de Antequera (Málaga)

Conjunto Arqueologico de Antequera. Malaga
(Google earth 2025-11-17)

Municipio: Antequera. Comarca: Antequera. Provincia: Málaga. Com. Autónoma: Andalucía
Coordenadas: 37°01′24″N 4°32′53″O y 37°02’03″N 4°32’05″O.  Altitud: 497 msnm y 461 msnm.
Web: museosdeandalucia
Patrimonio Mundial por la UNESCO (2016)
Visita: 2025

Mapa de situación del Conjunto Arqueológico Dólmenes de Antequera. Málaga (Google maps 2025-11-17)

Índice

Conjunto arqueológico de los Dólmenes de Antequera. Antequera. Málaga

Cuando visitamos el asturiano Valle de Oscos entramos en contacto con el megalitismo (construcciones con grandes piedras: megalitos) en la Necrópolis Tumular de la Sierra de Pumarín. Ahora, en el otro extremo de la Península, volvemos a enfrentarnos con esa cultura, pero con unas dimensiones enormemente distintas. Nos encontramos en el conjunto arqueológico de los Dólmenes de Antequera en la provincia de Málaga.

Para no repetir sobre lo que es túmulo y dolmen me remito a lo explicado en el apartado las necrópolis tumulares: túmulos y dólmenes contenido en el citado Post. Aunque las dimensiones son muy distintas, los principios en los que se basan son los mismos.

El conjunto arqueológico de Antequera

El conjunto arqueológico de Antequera está formado por el dolmen de Menga, el dolmen de Viera y el tholos de El Romeral, además, del yacimiento de Cerro Marimacho y el Centro Solar.

Como infraestructuras de apoyo a la investigación, documentación y difusión del conjunto arqueológico y de la prehistoria de Andalucía se alzaron tres edificios modernos: el Museo de Conjunto Arqueológico y Centro de Interpretación; el de la Aula Encarnación Cabré para actividades educativas y talleres y el Centro de Documentación y Biblioteca «Antonio Arribas Palau”.

Este conjunto arqueológico se sitúa en dos enclaves distantes a poco más de 1,5 kilómetros lineales, y entre dos hitos naturales de fuerte presencia visual: la Peña de los Enamorados, una mole caliza que domina la vega, y el paraje kárstico de El Torcal de Antequera, cuyas formaciones rocosas constituyen un paisaje singular.

La proximidad física y visual entre arquitectura y relieve es uno de los rasgos distintivos del lugar, lo que ha dado ocasión a interpretaciones de vinculación física y astrológica entre historia, paisaje y astronomía.

El conjunto dentro del megalitismo

El Conjunto Arqueológico de los Dólmenes de Antequera se inscribe en pleno desarrollo del megalitismo en el Mediterráneo occidental y la fachada atlántica europea, entre el Neolítico, aproximadamente a mediados del V, hasta bien entrado el II milenio a.C. solapándose con el Calcolítico y los inicios de la Edad del Bronce. En este amplio arco cronológico se consolidan las primeras arquitecturas monumentales de la Prehistoria, levantadas con grandes ortostatos y cubiertas pétreas (cobijas o coberteras) para servir como espacios funerarios, rituales y o reunión comunitaria. Reflexionemos que se trata de un arco temporal de unos tres mil años.

En este contexto, el conjunto arqueológico de Antequera se percibe como un laboratorio excepcional donde se combinan dos grandes tradiciones constructivas megalíticas: la atlántica, basada en estructuras adinteladas (Menga y Viera), y la mediterránea, asociada a cámaras de falsa cúpula o tholos (El Romeral).

Su singular relación con el paisaje circundante y el grado de conservación de estos monumentos explican su inclusión como Patrimonio Mundial por la UNESCO desde 2016.

Conjunto Arqueologico de Antequera. Malaga
Mapa adjunto a la ficha “Antequera Dolmens Site”, World Heritage Convention de la UNESCO. Dossier: 1501, indicando los elementos reconocidos como Patrimonio Mundial por la UNESCO

Localización geográfica y descripción general del conjunto dolménico

El conjunto arqueológico de los Dólmenes de Antequera se sitúa en el término municipal de Antequera, en la provincia de Málaga, en el sector interior de la depresión de Málaga y en la cuenca del río Guadalhorce en el corazón de Andalucía, en una llanura fértil que funciona como corredor natural entre el interior peninsular y el litoral mediterráneo.

Como ya he indicado, está integrado por tres monumentos megalíticos principales — dolmen de Menga, dolmen de Viera y tholos de El Romeral— y dos elementos naturales singulares —la Peña de los Enamorados y el Torcal de Antequera— que forman parte de su definición patrimonial.

Los tres monumentos comparten su carácter de arquitecturas subterráneas, cubiertas por grandes túmulos de tierra y piedra, que generan colinas artificiales perfectamente integradas en el relieve.

Los dólmenes de Menga y Viera se localizan en el denominado Campo de los Túmulos, en las inmediaciones del núcleo urbano de Antequera, mientras que el tholos de El Romeral se emplaza a un kilómetro y medio al norte, en una ligera elevación que domina la llanura circundante.

Línea roja: eje que une la entrada del dolmen de Menga con la Peña de los Enamorados y pasa por el tholos de El Romeral. Línea amarilla: Eje desde la entra al tholos de El Romeral hacia el Torcal. Línea azul: Prolongación del túnel del dolmen de Viera hacia el punto equinoccial. (sobre Google earth 2025-11-17

En la vista anterior, las tres líneas de colores señalan la orientación de la entrada de cada monumento. Mientras que el dolmen de Menga está orientación hacia la imponente Peña de los Enamorados, el tholos de El Romeral, a cierta distancia, lo hace hacia el relieve kárstico de la sierra de El Torcal con sus formas rocosas casi escultóricas. Estas orientaciones hacen pensar a los estudiosos en una voluntad consciente de vincular arquitectura y relieve natural, de inscribir la memoria de los vivos y de los muertos en una geografía cargada de significado. Estas orientaciones hacia elementos de la geografía terrestre los distinguen del modelo que se ha estudiado como canónico de los dólmenes europeos orientados hacia astronómicos. Esto último es lo que hace el dolmen de Viera, que se dirige hacia los equinoccios.

Desde el punto de vista tipológico, el conjunto reúne dos grandes tradiciones constructivas: la arquitectura adintelada de cámara y corredor con ortostatos y cobijas, representada por Menga y Viera, y la arquitectura de falsa cúpula mediante aproximación de hiladas, característica del tholos de El Romeral.

Un poco de historia

Los datos arqueológicos y paleoambientales permiten atribuir la construcción de los dólmenes a comunidades campesinas establecidas en las fértiles tierras del valle del Guadalhorce, con asentamientos documentados que sitúan el arranque del complejo en un Neolítico avanzado, cuando la agricultura y la ganadería ya se han consolidado, y prolongan su uso funerario y ritual hasta el Calcolítico.

La monumentalización funeraria se vincula con procesos de sedentarización, intensificación agrícola y jerarquización social, visibles en la inversión de trabajo colectivo que exige la extracción, transporte y erección de grandes bloques líticos.

Aproximación cronológica

Las dataciones científicas más recientes de los megalitos de Antequera sitúan su construcción y uso principal entre el IV y el III milenio a.C., con reutilizaciones posteriores.

El dolmen de Menga sería el más antiguo, fijándose su construcción entre 3.900 y 3.500 a.C. El dolmen de Viera se situaría entre el último tercio del IV milenio a.C., con uso funerario claro en la primera mitad del III milenio a.C. (3.000-2.500 a.C.), con al menos una reutilización en la Edad del Bronce.

El tholos de El Romeral ha sido el menos estudiado, por lo que su datación es más imprecisa. Aun así, se piensa es un tholos calcolítico, probablemente del tramo final del III milenio o inicial del II milenio a.C., pero su cronología absoluta sigue siendo la más incierta de los tres grandes monumentos de Antequera. En él se reconocen varias fases de uso prolongadas hasta el Bronce Antiguo. En esencia, lo sitúa en una fase cultural distinta.

Por lo dicho, a lo largo del tiempo, estas estructuras fueron reutilizadas, reconfiguradas e integradas en un paisaje ritual en el que se superponen significados funerarios, astronómicos y territoriales.

Desde la Edad Moderna se registran noticias eruditas sobre algunos de los túmulos, pero será a partir del siglo XIX cuando se inicien exploraciones más sistemáticas y se reconozca el valor excepcional del conjunto, declarado Monumento Nacional ya a finales de dicho siglo.

La progresiva institucionalización de la protección (declaración como zona arqueológica, creación del Conjunto Arqueológico y, finalmente, la inscripción como Patrimonio Mundial en 2016) refleja la transformación historiográfica del conjunto arqueológico desde curiosidad monumental a laboratorio privilegiado para el estudio del megalitismo europeo.

Es así como la historiografía moderna ha pasado de considerarlos monumentos aislados a interpretarlos como un sistema de “paisaje monumentalizado”, en el que también las montañas adquieren categoría de monumento.

Importancia y relevancia como Patrimonio Mundial por la UNESCO

La UNESCO inscribió el Conjunto arqueológico de los Dólmenes de Antequera en 2016 al reconocer su Valor Universal Excepcional como paisaje cultural megalítico que integra monumentos prehistóricos y formas naturales singulares. Cumpliendo los criterios (i), (iii) y (iv), además de los de integridad y autenticidad.

Criterio i: Es una de las obras de ingeniería y arquitectura más importantes de la Prehistoria europea y uno de los ejemplos más importantes y conocidos del megalitismo europeo (…) representando sin duda un ejemplo excepcional del genio creativo de la humanidad.

Criterio iii: Los tres monumentos megalíticos, junto con los dos monumentos naturales, representa una tradición cultural muy distintiva, actualmente desaparecida.

Criterio iv: Ejemplo excepcional de conjunto monumental megalítico, que ilustra una etapa significativa de la historia de la humanidad, cuando se construyeron los primeros grandes monumentos ceremoniales en Europa Occidental (…) La singular relación entre los dólmenes y el paisaje circundante de Antequera refuerzan la originalidad de este bien.

La visita al Conjunto arqueológico de los Dólmenes de Antequera

El conjunto arqueológico de Antequera tiene dos emplazamientos. Junto a la ciudad el Parque arqueológico, con los dólmenes de Menga y Viera y, en las afueras, el tholos de El Romeral.

Para una visualización del dibujo de las plantas y alzados de los tres monumentos remito al Post: Megalitismo. Conjunto Dolménico de Antequera II de Sara Resa.

Conjunto Arqueologico de Antequera. Malaga
(Google earth 2025-11-17)

El Parque Arqueológico

A la entrada de Antequera por la carretera de Málaga, a mano derecha, se encuentra el Parque Arqueológico de los Dólmenes de Antequera, en cuyo recinto visitaremos los dólmenes de Menga y Viera. Además, en este recinto se encuentra el Museo y Centro de Interpretación, el yacimiento del Cerro Marimacho y el Aula Encarnación Cabré.

El Parque es un recinto vallado con dos entradas junto a la carretera, con un amplio aparcamiento en cada una de ellas.

En vista cenital y en el plano de itinerario siguientes se observa la disposición de los elementos que contiene, así como el itinerario marcado para recorrerlo.

(Google earth 2025-11-17)
Conjunto Arqueologico de Antequera. Malaga

En primer lugar, debemos dirigirnos al Museo-Centro de Interpretación, donde facilitan el tique de entrada, que es gratuito. Además, se puede recorrer sus instalaciones.

Como el resto de los edificios construidos a propósito de la instalación, son construcciones de arquitectura minimalista moderna, de un magnífico diseño arquitectónico para mi gusto. En estas construcciones, el blanco encaja perfectamente con la tradición local de los pueblos de Andalucía.

Conjunto Arqueologico de Antequera. Malaga
Conjunto Arqueologico de Antequera. Malaga

Frente a la puerta, el inicio del recorrido nos ofrece la perspectiva de la colina sobre la que erigieron estos dos dólmenes con sus respectivos túmulos formados por una cubierta semicircular de tierra en forma de casquetes esférico cada uno.

El que tenemos ante nuestra vista es del túmulo del dolmen de Menga con su forma de casquete esférico de unos sesenta metros de diámetro.

El recorrido, en forma de espiral, va bordeando los túmulos, mostrando la magnitud de sus dimensiones.

En la fotografía el lateral del túmulo de Menga a la izquierda y el túmulo de Viera al fondo.

Conjunto Arqueologico de Antequera. Malaga

Dolmen de Viera

Sobre la base de la colina se construyó el dolmen, recubriéndolo de tierra y piedras formando un amplio túmulo de unos 50 metros de diámetro. Estos dólmenes no se construyeron como soterramientos, sino que formaban un recinto al que se accedía por una portada a nivel del suelo.

Las dataciones lo sitúan en un horizonte algo más reciente que el de Menga, en torno al Neolítico Final, en la primera mitad del III milenio a.C. (3.000-2.500 a.C.), lo que lo inserta en la fase de plena expansión de los sepulcros de corredor en el sur peninsular.

Como he señalado en la introducción, Viera es el único de los tres monumentos cuya orientación se vincula exclusivamente a un evento astronómico, orientado hacia el amanecer del Sol en los equinoccios.

Esta disposición permitiría que, a la salida del Sol de los dos días equinocciales del año, el rayo de Sol pudiese llagar hasta el fondo de la cámara y proyectarse sobre la tumba.

Conjunto Arqueologico de Antequera. Malaga
Conjunto Arqueologico de Antequera. Malaga

Un pasadizo abierto en el casquete lleva hasta la portada que conduce a un pasillo cuidadosamente trazado que lleva a una pequeña cámara final. Todo el interior gira en torno a un largo corredor rectilíneo de algo más de 21 metros de recorrido, construido con ortostatos laterales y losas de cubierta, que termina en una cámara cuadrangular de dimensiones reducidas.

Este pasillo exterior de acceso tan modernizado me desorienta sobre cómo debía ser con la fábrica original.

Lo que aparece como pilares en la entrada corresponde al lateral de los ortostatos colocados verticalmente que formarán el pasillo hasta la cámara situada en el eje del túmulo

Sobre los ortostatos se apoya la cobertera o cobija de grandes losas planas de la misma piedra, formando un sepulcro de corredor. Se ha localizado la cantera de procedencia de los bloques situada a unos 500 metros.

Se considera que el túmulo de tierra y piedras que recubre todo el dolmen contribuye a estabilizar las cargas de los ortostatos y cobijas.

Conjunto Arqueologico de Antequera. Malaga

En el pasillo se han identificado 14 losas en un lado y 15 en el otro de los 16 ortostatos que se supone debía tener.

Es un largo pasillo, de unos 21 metros, que conduce a una pequeña cámara cuadrada. La anchura interior del corredor se mantiene bastante regular, en torno a 1,20–1,30 metros en los tramos iniciales, ensanchándose hasta aproximadamente 1,50–1,60 metros en la zona próxima a la cámara. La altura media ronda los 1,80–1,85 metros.

La pequeña cámara cuadrada de poco más de dos metros de altura y menos de dos de anchura, a la que se accede por una losa perforada, de una 70-90 centímetros, una auténtica puerta de piedra que marca el umbral entre el corredor y el recinto funerario.

Conjunto Arqueologico de Antequera. Malaga
Conjunto Arqueologico de Antequera. Malaga

Ya sabemos que se considera que el dolmen de Viera, con su orientado hacia el levante, se corresponde con los patrones más habituales del megalitismo atlántico de sepulcro de corredor, en el que destaca la claridad de la separación entre pasillo y cámara, la regularidad de los bloques y la limpieza del eje visual, y se interpreta como sepulcro colectivo de comunidades neolíticas campesinas.

Dolmen de Menga

El recorrido exterior prosigue en dirección noreste hacia el más monumental dolmen de Menga, distando ambos unos 90 metres entre sus ejes verticales. En cualquier caso, forman claramente una pareja sobre la misma colina.

El dolmen de Menga se le considera el más antiguo del conjunto. Las determinaciones cronométricas fijan su construcción entre 3900 y 3700 a.C. y un estudio geoarqueológico de reafirma esta cronología, destacando su carácter neolítico temprano sin precedentes ibéricos.

Constituye uno de los ejemplos más monumentales de la arquitectura megalítica europea por sus grandes dimensiones, con un corredor de acceso que desemboca en una cámara rectangular formada por enormes ortostatos de piedra caliza y coberteras, igualmente ciclópeas, lo que convierte a Menga en una obra de ingeniería prehistórica de extraordinaria magnitud.

A diferencia de otros dólmenes, su orientación no responde a fenómenos astronómicos como los solsticios, sino que se dirige hacia la Peña de los Enamorados, un hito natural cargado de simbolismo, lo que sugiere una relación entre el espacio funerario y el paisaje sagrado.

El túmulo en el que esta inserto tiene unas dimensiones de unos 60 metros de diámetro.

Lo que a primera vista resulta más espectacular de este dolmen es la gran losa cobertera de la entrada, cifrada en un peso de unas 150 toneladas.

Solo con ver desde lejos esta piedra cobertera de la entrada ya quedas impresionado por su magnitud.

Conjunto Arqueologico de Antequera. Malaga

La cobertera de la entrada de unas 150 toneladas abre el interrogante que se hacen los estudiosos (y que nos podemos hacer cualquiera de nosotros solo con verla) de cómo lo hicieron para trasladar y elevar hasta la colina una piedra de este volumen y peso, 4.000 años antes de nuestra era. Pero todavía nos queda la sorpresa de la cubierta del fondo de la cámara.

Se han planteado múltiples propuestas, pero todavía ninguna totalmente convincente.

Conjunto Arqueologico de Antequera. Malaga

Desde el punto de vista tipológico, se considera un sepulcro de corredor con tres espacios: un corto atrio abierto, un corredor de acceso y una gran cámara funeraria, siguiendo la tipología atlántica.

La edificación se organiza mediante grandes ortostatos verticales y losas horizontales de cobertera, siguiendo el modelo de galería cubierta propia del megalitismo atlántico.

Pasado el atrio, un corredor un relativamente corto que ocupa un tercio de la longitud total, estimando la anchura en unos 2,5 metros, aunque la disposición de los ortostatos no es perfectamente lineal.

El límite de este corredor queda definido por un ortostato saliente en cada lado.

Conjunto Arqueologico de Antequera. Malaga

De ahí se pasa a la cámara principal, que ocupa los tres cuartos restantes de los 27,5 metros de longitud total, con una forma ovalada alargada, que alcanza aproximadamente los 6 metros en su punto más ancho antes de la parte final, y más de 3 de altura.

La singularidad de esta cámara de Menga, rara vez documentada en otros dólmenes europeos, es la presencia de tres grandes pilares internos en la cámara alineados en el eje longitudinal, sobre los que se apoyan las juntas de las losas de cubierta.

Estos soportes constituyen un recurso estructural complejo que refuerza la estabilidad del conjunto y muestra un conocimiento avanzado de las cargas y de la conservación del espacio interior, teniendo en cuenta que las coberteras deberán pasar de cubrir una luz de 2,5 metros hasta una de 6 metros.

Conjunto Arqueologico de Antequera. Malaga
Conjunto Arqueologico de Antequera. Malaga

En la cámara, de planta alargada y tendencia oval, se disponen siete ortostatos a cada lado alcanzando las placas hasta unos 4,7 m de altura total con el tramo embutido en la zanja de cimentación.

Los trabajos arqueológicos han constatado que los ortostatos se hunden en el suelo hasta encontrar la capa madre de piedra sobre la que se cimentan.

Podemos observar que los ortostatos y las coberteras presenta la cara visible perfectamente labrada y escuadrada.

Conjunto Arqueologico de Antequera. Malaga

Las coberteras continúan mostrando su magnitud impresionante, y los interrogantes sobre cómo pudieron colocarlas esta vez sobre los pilares.

Conjunto Arqueologico de Antequera. Malaga
Conjunto Arqueologico de Antequera. Malaga

Pasado el tercer pilar se cierra la cámara con un amplio espacio trapezoidal formado por cinco ortostatos, con el central en posición de cabecera.

Conjunto Arqueologico de Antequera. Malaga

Al fondo, el ortostato que hace de cabecera, más ancho de los restantes.

Conjunto Arqueologico de Antequera. Malaga

Aunque todas las publicaciones turísticas ponen el énfasis en la magnitud de la cobertera de la entrada, lo que es realmente impresionante son las dimensiones de la mayor roca del conjunto megalítico que cubre este final de la cámara, apoyada en los ortostatos del trapecio y en la tercera columna.

Conjunto arqueologico Dolmenes de Antequera
Fuente: Carrión Méndez, F. et alt. (2006). El estudio científico de los megalitos, p. 3

Con ser impresionante la cobertera de la entrada, ya que la podemos ver en todo su volumen, más impresionan es la cobertera del fondo del dolmen, mucho más ancha y larga que la de la entrada. Sus colosales dimensiones se calculan en 170 toneladas de peso y casi 50 metros cuadrados (una losa de unos 7 x 7 metros).

Como sabemos, fue transportada desde la cantera, a unos 500 metros lineales. Los técnicos consideran que incluso con maquinaria actual sería prácticamente imposible repetir la hazaña que supuso su extracción, transporte y colocación exacta.

En la visita no fui consciente de este hecho, del que me he dado cuenta en el momento de redactar el Post, por lo que no tomé ninguna fotografía que mostrase claramente esta magnitud, aunque con un poco de imaginación y observación puede deducirse de las dos siguientes ilustraciones.

Al comparar los pesos que se han propuesto para las cobijas de entrada y de esta sala final, 150 y 170 toneladas respectivamente, no veo clara la poca diferencia de peso atribuido teniendo en cuenta la gran diferencia de superficie entre ambas. En cualquier caso, lo que importa es su enorme magnitud.

Conjunto Arqueologico de Antequera. Malaga

Otro interrogante que presenta este dolmen es la existencia de un pozo excavado en el suelo de la cámara, de gran profundidad de unos 20 metros por 1,5 metros de diámetro, cuya función precisa sigue siendo objeto de debate, pero que refuerza la idea de un eje vertical que conecta el mundo de los vivos con un más allá subterráneo.

Conjunto Arqueologico de Antequera. Malaga
Conjunto Arqueologico de Antequera. Malaga

Las grandes dimensiones del interior del dolmen de Menga hacen pensar a algunos historiadores que su función podría ir más allá de la funeraria para convertirla en lugar de encuentros colectivos o rituales, donde el pozo adquiriría una función simbólica.

Peña de los Enamorados

Uno puede plantearse que la comunidad que construyó Menga no buscaba únicamente un espacio funerario; se estaba generando un lugar de fuerte carga simbólica donde la silueta antropomorfa de la Peña de los Enamorados se convertía en interlocutora del monumento. El paisaje no sería un simple fondo escénico, sino un agente activo que formaba parte del propio diseño ritual, además, teniendo en cuenta que esta montaña, asociada a un abrigo con arte rupestre (Matacabras), se interpreta como un lugar de fuerte carga simbólica. La cámara, el pozo y la Peña integran un sistema de referencias cruzadas que solo puede comprenderse desde una concepción compleja del territorio y de la memoria.

En las dos fotografías, tomadas desde la entrada de Menga, he señalado el lugar donde se encuentra el tholos de El Romeral, de forma que podemos apreciar su alineación entre el dolmen de Menga y la peña de los Enamorados. No se sabe si buscada o casual.

Me trajo a la cabeza el perfil de “cara de indio” del acantilado de Bolao en Cantabria.

Conjunto Arqueologico de Antequera. Malaga
Conjunto Arqueologico de Antequera. Malaga

El Cerro de Marimacho

Hacia levante, se observa un promontorio en forma de casquete esférico que se denomina Cerro de Marimacho. Por algunos restos encontrados se considera un lugar clave para saber quiénes eran y cómo vivieron los constructores de los sepulcros.

En la información de la Junta de Andalucía se dice que se trata de un cerro o pequeña elevación que se sitúa al este de los sepulcros de Menga y Viera, por detrás del Centro de Recepción y que, por su proximidad a los dólmenes, siempre ha llamado la atención. Por un lado, porque su perfil, similar a un gran túmulo, hizo que popularmente se albergara la idea de que podía contener un cuarto dolmen y, por otro, porque el lugar siempre ha llevado a los arqueólogos a buscar en él los restos de un posible asentamiento humano con el que relacionar los sepulcros megalíticos.

En este yacimiento se han encontrado varias estructuras subterráneas y se han recogido algunos fragmentos de arcilla con improntas o marcas de cañas y ramas que, entre los arqueólogos, se consideran prueba de la existencia de estructuras vegetales enlucidas con barro que podían formar parte de cubiertas o tejados muy livianos. En el piso o fondo de una de ellas se encontró un esqueleto humano. Cronológicamente se puede incluir en momentos muy antiguos de la Edad del Cobre (finales del IV inicios del III milenio a. C.) y, en cualquier caso, posiblemente, coetáneo con la construcción de los dólmenes.

Se plantea que fuese el lugar de residencia de los pobladores vinculados a la construcción de la zona dolméica.

Al no existir, por el momento, excavaciones en extensión, es decir, en toda la superficie del Cerro Marimacho, cualquier interpretación posible quedará a expensas de ser confirmada o rechazada en un futuro.

Conjunto Arqueologico de Antequera. Malaga

Centro solar

Camino de la salida del recinto encontramos una gran plaza que constituye el Centro Solar Michael Hoskin, llamado así en honor a uno de los pioneros en los estudios sobre Arqueoastronomía.

Esta plaza se construyó en el año 2007 como preámbulo a la visita para facilitar en lo posible la compresión de la idea sol-orientación que se observa en el Dolmen de Viera.

Se encuentra alineada con el eje del dolmen de Viera y orientada hacia la salida del Sol por el horizonte en los equinoccios. La plaza se constituye en función de las direcciones de los puntos cardinales, dando a sus elementos un doble cometido funcional y astronómico.

La verdad es que en la visita se ofrece escasa información sobre la función de esta estructura

Conjunto Arqueologico de Antequera. Malaga
Conjunto Arqueologico de Antequera. Malaga

Aula Encarnación Cabré

Junto a los aparcamientos otra interesante edificación moderna del año 2022, blanca y minimalista, está destinada al Aula Encarnación Cabré. Es el espacio educativo y de talleres del Conjunto Arqueológico.

Se utiliza como sala polivalente para actividades de divulgación, arqueología experimental y programas familiares como los “Sábados prehistóricos” o los juegos de rol educativos del festival MengaStones.

Lleva el nombre de Encarnación Cabré, considerada la primera arqueóloga profesional española, como homenaje y reconocimiento públicos a su trayectoria científica y a su papel pionero en la disciplina.

Conjunto Arqueologico de Antequera. Malaga

Tholos de El Romeral

Sobre la línea visual que une el dolmen de Menga y la Peña de los Enamorados se alza, en lo alto de un cerro que domina la campiña antequerana, el tholos de El Romeral. Esta situación la hemos visto representada en el mapa inicial con una línea roja, y en la visual desde la entrada de Menga hacia la Peña. En la siguiente imagen se observa la línea visual sobre el centro del túmulo de El Romeral. Su posición alejada e independiente refuerza su visibilidad y autonomía respecto al grupo formado por Menga y Viera.

Ante todo, hay que indicar que un tholos, es una construcción o edificio de planta circular y largo corredor o «dromos» con cubierta de falsa cúpula construida por aproximación de hiladas, con forma cónica o troncocónica al exterior, y túmulo cubriendo el conjunto.

Como se ha señalado al principio, desde una perspectiva estrictamente historiográfica, se considera prudente afirmar que El Romeral es un tholos calcolítico, probablemente del tramo final del III milenio o inicial del II milenio a. C., pero su cronología absoluta sigue siendo la más incierta de los tres grandes monumentos de Antequera.

La orientación de El Romeral completa la dialéctica entre arquitectura y paisaje que caracteriza al conjunto de Antequera. A diferencia de Viera, no se busca un alineamiento con el amanecer equinoccial, y, a diferencia de Menga, no se mira hacia la Peña de los Enamorados, sino a otra referencia natural donde el eje del tholos se dirige hacia la sierra de El Torcal, un macizo kárstico, visible en el horizonte, que incorpora a su vez abrigos y cavidades con evidencias arqueológicas. Aunque también se ha relacionado con la posición del sol alrededor del mediodía en el solsticio de invierno.

Conjunto Arqueologico de Antequera. Malaga
El Torcal de Antequera. Foto: Moreno Estudio Antequera. Copyright: © Conjunto Arqueológico Dólmenes de Antequera / UNESCO
Conjunto Arqueologico de Antequera. Malaga
Las “siete mesas” de El Torcal. Foto: Javier Pérez González. Copyright: © Conjunto Arqueológico Dólmenes de Antequera / UNESCO

De nuevo, se interpreta que el paisaje no se contempla de forma neutra, sino que se integra en el sistema simbólico del monumento.

Tholos de El Romeral. Línea roja: eje dolmen de Menga-Peña de los Enamorados. Línea amarilla: orientación hacia el Torcal de Antequera (sobre Google earth 2025-11-17)

A la llegada a El Romeral se aprecia claramente la disposición del túmulo sobre una colina.

El tholos de El Romeral, construido ya en el Calcolítico, introduce cambios radicales en el modelo arquitectónico y en el modelo constructivo.

La técnica arquitectónica es más avanzada, adoptado la forma de sepulcro de falsa cúpula.

Constructivamente, se introducen los muros de piedra seca de mampostería de lajas. Estos muros sustituirán a los ortostatos, mientras que en la cámara permitirán construir una cámara de casquete abovedada mediante aproximación de hiladas.

El uso de mampostería y de falsa cúpula sugiere tradiciones constructivas diferentes o, al menos, evolucionadas respecto a las que dominan en los dólmenes, quizá ligadas a contactos con áreas del sureste peninsular o con circuitos mediterráneos donde este tipo de arquitectura es más frecuente.

El túmulo tiene un diámetro aproximado de unos 75 metros con una altura de unos 10 metros.

El corredor de entrada muestra ya la construcción con muros de mampostería, abierto en el casquete del túmulo, lleva a la portada de entrada, con una gran losa formando el dintel de entrada.

Conjunto Arqueologico de Antequera. Malaga

El interior está formado por un corredor de entrada de unos 20 metros por unos 2 metros de altura, con los muros laterales en disposición trapezoidal con una anchura de unos 1,60 metros en la base y unos 1,30 metros en el techo.

La fábrica del muro de mampostería de lajas se prolonga entre los dos muros formando el pasillo hasta la puerta de entrada al recinto funerario. Por su parte, la cobertera sigue estando formada por losas.

Este corredor adintelado es de sección trapezoidal. Ello significa que técnicamente han aprendido que al construir los muros inclinados hacia el interior se distribuyen mejor las cargas de la cubierta hacia el suelo.

Conjunto Arqueologico de Antequera. Malaga
Conjunto Arqueologico de Antequera. Malaga

El largo corredor da acceso a una primera cámara circular de gran diámetro a través de una puerta con una doble jamba de bloques de piedra y con el dintel igualmente de piedra.

Conjunto Arqueologico de Antequera. Malaga

Impresiona esta gran cámara circular cubierta por una falsa cúpula, lograda mediante la aproximación de hiladas de lajas de piedra: cada anillo de piedras sobresale ligeramente hacia el interior respecto al anterior, hasta cerrar la cúpula con una gran losa.

Presenta unos 5,20 metros de diámetro en la base y en torno a 2,20 metros en la falsa cúpula, a una altura de unos 4 metros. Por encima, el túmulo se eleva hasta los 10 metros.

Al fondo esta primera cámara un pequeño y estrecho pasadizo, también de forma trapezoidal, lleva a una segunda cámara más pequeña, también circular, presidida por una gran piedra de altar o de lecho. Tiene un diámetro de base en torno a 2,30 metros y una altura aproximada de unos 2,40 metros.

Conjunto Arqueologico de Antequera. Malaga
Conjunto Arqueologico de Antequera. Malaga

La combinación de corredor, doble cámara y cúpula sitúa al visitante en un ámbito muy distinto al de los dólmenes de galería de Menga y Viera: aquí la geometría circular, el techo abovedado y la presencia del “altar” sugieren prácticas rituales, aunque la función concreta de la segunda cámara siga siendo objeto de discusión entre los especialistas.

Conjunto Arqueologico de Antequera. Malaga

Fin de la visita

Al integrar Menga, Viera y El Romeral en el relato general del conjunto de Antequera, la impresión que se obtiene es la de un laboratorio privilegiado para el estudio del megalitismo europeo. El dolmen de Menga, con su monumentalidad y su mirada fija en la Peña de los Enamorados; el corredor de Viera, que encauza la luz equinoccial; y el tholos de El Romeral, con su cúpula envolvente orientada hacia El Torcal, constituyen tres maneras complementarias de inscribir en la piedra las preocupaciones de las primeras sociedades campesinas. La voz pasiva se impone casi de forma natural: se es guiado por los corredores, se es situado frente a las montañas, se es envuelto por las cúpulas.

Queda la consciencia de que, bajo estos túmulos, todavía queda mucho por descubrir.

En conjunto, Menga, Viera y El Romeral conforman un paisaje cultural único, donde se aprecia la transición de las primeras formas megalíticas hacia soluciones arquitectónicas más elaboradas, reflejando tanto la continuidad de las prácticas funerarias como la transformación de las sociedades que las erigieron.

Desde una perspectiva historiográfica, el monumento ha permitido replantear la imagen homogénea del megalitismo al mostrar que, en un mismo territorio, conviven y se suceden soluciones adinteladas y abovedadas, conectadas, pero no idénticas en términos técnicos, cronológicos y simbólicos.

Historia y tiempo

Un tema que me ha llevado a reflexión es la relación entre historia y tiempo. Cuando nos acercamos a un monumento antiguo lo hacemos desde la mentalidad actual y bajo las coordenadas temporales en las que nos movemos. Un día, una semana, un mes, un año, son las magnitudes que utilizamos normalmente. Cinco o diez años ya empiezan a ser lejanos. Cincuenta es toda una generación. Cien ya es el pasado.

Para “nuestra” historia, el siglo -los cien años- se convierte en habitual unidad de medida. Pero ya empezamos a perder el control de su magnitud: el dominio romano en la Península duro siete siglos; los visigodos tres siglos; los musulmanes casi ocho siglos, los mismos que se tardó en la reconquista. Desde la entrada en la Edad Moderna, las duraciones de los ciclos históricos particulares se van reduciendo, en paralelo a lo que se asemeja a una aceleración de la historia. El imperio español unos cuatro siglos efectivos, el británico unos tres en su fase de esplendor. Los Estados Unidos menos de un siglo.

Con estas magnitudes como referencia mental, ¿Cómo podemos adentrarnos y comprender permanencias de milenios, como en el caso del megalitismo en que nos enfrentamos a un periodo de unos tres mil años, con una única cultura, o con muy poca evolución?

Nosotros, ahora, vemos e interpretamos los tres como una unidad y, por lo menos a mí, se me hace dificultoso interpretar este sitio arqueológico teniendo en cuenta que entre Menga y El Romeral pasan unos 1.000 años, tantos como los que van desde la Alta Edad Media hasta nuestros días.

Miles de años que, para la velocidad de cambio actual, no llegaría a la centuria.

Otro problema, muy distinto, que dificulta un mínimo acercamiento a las situaciones originales es la iluminación de los monumentos. Como turistas queremos verlos, no vivirlos, para lo cual se instalan iluminaciones eléctricas perfectas. Muy bien. Pero no era ese el ambiente que se vivía en su momento. Me gustaría imaginarme ¡que deberían sentir en un amanecer equinoccial cuando el Sol iluminase lo más profundo del dolmen de Viera!

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El turista tranquilo

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