La Real Fábrica de Paños de Santa Bárbara (Ezcaray, La Rioja) constituye un buen observatorio para estudiar las políticas de fomento industrial de la monarquía borbónica del siglo XVIII y su impacto en un entorno rural de montaña.
Real Fábrica de Paños de Santa Bárbara (Ezcaray. La Rioja)

Dirección: Avda. Santo Domingo de La Calzada, 3 (LR-111). Municipio: Ezcaray. Comarca: Comarca de Ezcaray. Provincia: La Rioja. Com. Autónoma: La Rioja
Coordenadas: 42°19’38.4″N 3°00’47.5″O. Altitud: 811 msnm. Población: 2.004 habitantes en la localidad (2024)
Web: ezcaray.org
Bien de Interés Cultural (BIC)
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Índice
Real Fábrica de Paños de Santa Bárbara. Ezcaray. La Rioja
La industria textil en la España del siglo XVIII no puede entenderse sin el fenómeno de las Reales Fábricas, instituciones creadas bajo el amparo de la Corona con el objetivo de fomentar el desarrollo manufacturero nacional, reducir las importaciones y aplicar los principios del mercantilismo ilustrado.
En el Post Asentamientos de población programados (y 2): Proceso histórico en España reproduje la localización de las Reales Fábricas, entre las que se encuentra la que trato aquí.
En este contexto, la Real Fábrica de Paños de Santa Bárbara, también llamada Real Fábrica de Tejidos de Santa Bárbara o Real Fábrica de Paños «El Fuerte», ubicada en Ezcaray (La Rioja), se erige como uno de los ejemplos de la arquitectura protoindustrial y la política económica de la época.
El territorio y un poco de historia
En el límite superior norte del Sistema Ibérico, en el Valle del Alto Oja, en la Sierra de La Demanda, a más de 800 msnm, se localiza la villa de Ezcaray, donde el entorno húmedo de media montaña favoreció históricamente la ganadería ovina y el abastecimiento de lana.
Esta tradición ganadera en el valle dio lugar a una producción lanera, que, a su vez influyó en la creación de una importante industria textil. Desde la Baja Edad Media se documenta en la villa una producción pañera de calidad media, basada en pequeños telares domésticos que complementaban una economía agraria limitada por las condiciones ecológicas del valle.
La evolución de la villa de Ezcaray se explica por su posición junto al Oja en su desplazamiento histórico hacia la margen izquierda del río cuando el valle dejó de ser frontera, y el agua (energía, lavado, tintes) era un recurso estructural para el textil.
La idoneidad de Ezcaray respondía tanto a la tradición textil local como a factores geográficos: el valle ofrecía la combinación de agua, madera (para carbón) y lana merina necesaria para una manufactura competitiva.
A lo largo de los siglos XVII y XVIII esta actividad económica continuó creciendo, recibiendo un fuerte impulso a partir de mediados del siglo XVIII cuando Ezcaray experimentó una transformación estructural, al consolidarse un complejo fabril de paños y al intensificarse la explotación de recursos mineros en su término, lo que convirtió a la localidad en foco de atracción demográfica regional.
En efecto, en 1749, Manuel González Montenegro y Antonio Bazo crean una factoría de producción de paños, iniciando la construcción del edificio principal en torno a 1751 con dos amplios inmuebles, en los que se ubicaron las máquinas belgas que producirían los paños y telas.
Dentro de la política borbónica de manufacturas reales destinadas a reducir la dependencia de las importaciones de tejidos finos y a ordenar una producción ya existente, en 1752, con apoyo del ministro ilustrado Zenón de Somodevilla, Marqués de la Ensenada, natural de La Rioja, y bajo la advocación de la reina Bárbara de Braganza, mujer de Fernando VI, se formaliza la transformación de la factoría en la Real Fábrica de Paños o “Real Fábrica de Tejidos de Santa Bárbara”, reorganizando la tradición textil previa, proporcionando capital, privilegios y una estructura centralizada de producción y control de calidad.
El Marqués de la Ensenada, siendo riojano, debió ver en su tierra natal el lugar idóneo para impulsar una fábrica modelo al abrigo de la Corona.
La fábrica se situó junto a la entrada norte de la localidad, sobre el camino desde Santo Domingo de la Calzada.

Me parece oportuno e interesante apoyarme en la descripción que efectúa Pascual Madoz en su Diccionario, dentro de la entrada correspondiente a Ezcaray, sobre la historia de la Real Fábrica de Paños de Santa Bárbara. Tomo como base este texto, aunque con algunas adaptaciones al lenguaje y de algún aspecto tratado.
La fabricación de paños había llegado a principios del siglo XVIII a un alto grado de perfección; pero en aquella misma época principió a decaer por la codicia de algunos particulares, que con la torpe mira de excesivas ganancias dieron en alterar las ropas.
Noticioso el marqués de la Ensenada, de las bellas proporciones del país, obtuvo de S. M. Fernando VI varias franquicias mediante las cuales se formó una compañía llamada de Sta. Bárbara, en obsequio de la Reina consorte Bárbara de Braganza, la cual (compañía) con método y dirección y con la maquinaria conveniente, llegó a elaborar muy buenos paños y sarguetas.
Mas floreció esta tan poco tiempo, que el Sr. D. Carlos III por real cédula de 7 de noviembre de 1773, mandó erigir otra compañía también titulada de Sta. Bárbara y San Carlos, en la que dispuso interesar a la hacienda pública, y siguiendo su ejemplo pusieron competente número de acciones los príncipes de la real familia para fomentar el establecimiento.
No contento todavía el rey con tan decidida y marcada protección, determinó en setiembre de 1785 incorporarla a la real hacienda y al efecto comisionó al señor conde de Montarco, fiscal entonces de la Junta de Comercio y Moneda, y a D. José de la Puente, contador, para que en su real nombre y por justa tasación, la recibiesen del diputado de la compañía y posesionándose de ella, la entregasen de la misma real orden a la diputación y dirección de los Cinco Gremios mayores de Madrid, y en su nombre a D. Manuel Viña, para que con arreglo a la contrata celebrada entre S. M. y dicha dirección acerca del fomento de la fábrica, le diesen toda la extensión de que fuese capaz.
A esta honrosa y laudable misión correspondieron los Gremios, esmerándose a cumplir dignamente con la confianza y buen deseo de S. M. aumentando la parte material del edificio con solidez y hermosura; pero sobre todo donde principalmente se mejoró más considerablemente, fue en la parte del tinte que es incombustible con 12 calderas. Y es donde durante la última guerra civil (debe referirse a la Primera Guerra Carlista 1833-1840) se hallaba la casa fuerte.
Además, se aumentó el número de telares y consiguió la perfección de sus maniobras, haciéndola servir como de plantel o escuela de operarios para cuantos han querido establecer fábricas en este pueblo y en otros varios.
En el día (mediados del siglo XIX) se halla muy reducida y casi cerrada por efecto de los quebrantos padecidos durante la guerra de la Independencia, y por otras causas y vicisitudes posteriores que han arruinado no menos a la compañía que a los demás particulares fabricantes, paralizando toda especie de industria y mayormente esta; sin embargo de que su primera materia la lana, está bastante barata y aun casi despreciada, que es otra de las causas de la ruina de esta población.
El texto termina lamentándose por el abandono en que se encontraba la industria fabril de Ezcaray en aquel momento, a mediados del siglo XIX.
En 1845 la Real Fábrica cesó la actividad fabril. En ese momento se mantenían activas 29 fábricas textiles que daban trabajo a unas mil personas.
En la actualidad los edificios acogen las dependencias del Ayuntamiento de la villa de Ezcaray, el albergue La Real Fábrica y del Teatro Real de Ezcaray.
Los edificios de la Real Fábrica
Las únicas referencias escritas sobre las edificaciones de la Real Fábrica solo citan dos grandes edificios y, posteriormente, la construcción de un edificio anexo, la Casa de Tintes, popularmente llamada “El Fuerte”, construido tras el incendio de 1785, diseñado específicamente con criterios de resistencia al fuego.
Ni en la base de imágenes de Google ni en ninguno de los textos accesibles que he consultado he sido capaz de encontrar ningún plano de la real fábrica. Ello me llevará a proponer alguna interpretación personal de alguna de las partes visibles del complejo edificado.
El complejo industrial tal como se conserva actualmente está formado por un conjunto de edificios en forma de “H” tumbada de orientación oeste -este, con un edificio anexo en el lado nordeste, paralelo a la construcción principal, donde se alojaba la parte del tinte.
Al oeste y al este del eje central de la “H” el cuerpo principal articulador del conjunto, formando una gran plaza abierta en el lado oeste y un gran patio en el lado este.
Los dos grandes edificios de 1752 podrían ser el cuerpo central y el brazo noroeste, de igual estilo y forma arquitectónica. Tiene tres niveles con ventanas adinteladas iguales y uniformemente repartidas, y un desván con ventanucos bajo una cubierta a dos aguas con tejas curvas y un alero en todo el recorrido.

Debía tener dos patios amplios para el secado de lanas y paños al sol ocupando los dos huecos de la “H”. El del lado de levante se conserva tapiado, y cabe suponer que el hueco de ponente, que actualmente se presenta como una plaza abierta, debía estar igualmente tapiado, lo que explicaría que la portada de entrada se sitúe en el lado sur.
Además, existirían almacenes para la lana en bruto (probablemente situados en plantas bajas abovedadas, frescas y ventiladas) y talleres especializados: sala de cardado, sala de telares, sala de tundido y prensado, además de la casa de tintes mencionada. También habría oficinas administrativas y quizá una vivienda para el director o administrador en el brazo suroeste, que presenta una edificación diferenciada.
Entrando por la carretera de Santo Domingo de la Calzada el edificio de la Real Fábrica es fácil de reconocer por sus grandes dimensiones formando una plaza en el lado izquierdo de la carretera, antes de llegar al centro histórico de la villa.


El estilo arquitectónico se caracteriza por la sobriedad funcional propia de las Reales Fábricas, y sigue la tradición de la arquitectura popular y de los materiales de la zona, donde la fábrica de los muros es de mampostería en gran proporción enlucida, y significa que el elucido deja a la vista, repartidas aleatoriamente y en mayor o menor grado según los gustos del propietario, algunas piedras grandes de la mampostería de formas irregulares.
En la actualidad, los enlucidos son generalmente de un color blanquecino, no de un blanco de cal. Por los alrededores se encuentran muchas casas construidas con el mismo tipo de fábrica y enlucido.
Los vanos de puertas y ventanas adintelados están formados por bloques de piedra arenisca rojiza local, de dimensiones irregulares y solamente labrados y escuadrados por la cara interna del vano y por la exterior, mientras que el contorno presenta formas irregulares.
El dintel y el antepecho es de un solo bloque de piedra.
Estas piedras se dejan vistas, mientras que el resto del muro de mampostería está enlucido, aunque con la particularidad de dejar visibles algunas piedras de la mampostería distribuidas aleatoriamente, lo que confiere a estos muros un carácter muy particular y propio en toda la población.

Igualmente, más irregulares los sillares esquineros de refuerzo de los muros.

Plaza delantera. Avenida Santo Domingo de la Calzada. Cuerpo principal
En la que ahora es una plaza abierta, he supuesto que debería corresponder a uno de los dos patios cerrados que debía tener el recinto fabril completo. En este caso, se habría derribado el muro oeste que cerraría el patio.
El espacio diáfano actual muestra tres bloques de edificaciones.
Al sur (a la derecha de la fotografía) unas construcciones que deberían servir como oficinas, residencias o asimilados. En el centro de la fotografía el gran cuerpo principal de la fábrica que une la “H”. Y a la izquierda la continuación en ángulo del mismo tipo de edificación de la fábrica que el cuerpo central.
Desconozco porque en estos edificios han estado rehabilitados con tres formatos distintos que, aun manteniendo una cierta similitud, rompen la uniformidad que cabe pensar que tendrían en la época de su funcionamiento.



Cuerpo noroeste
El cuerpo noroeste mantiene la misma estructura constructiva que el cuerpo central de tres niveles con doblado.
Actualmente se ha rehabilitado como Albergue de la Real Fábrica.


Calle Víctor Monge. Tinte-El Fuerte
Este bloque de tintes se construyó tras el incendio de 1785, ligeramente separado de las naves principales, a fin de aislar el riesgo de incendio.
Alojaba hasta doce calderas de tinte alimentadas por fuego continuo. Para evacuar humos y vapor, contaba con chimeneas de ladrillo que sobresalían del tejado que aún se perciben en la silueta del edificio restaurado.
Su volumen compacto y sus pequeñas ventanas enrejadas le dieron aspecto de bastión, de ahí que durante la guerra carlista fuera utilizado militarmente como fortín. El sobrenombre de “El Fuerte” ha perdurado desde entonces.
La edificación está arquitectónicamente más cuidada, como se observa en la regularidad y calidad del labrado de las piedras de los vanos y de los refuerzos esquineros de los muros.




Calle Virgen de Allende. Cuerpos nordeste y patio posterior
A la parte posterior en la calle Virgen de Allende, da el frente sur del el tinte y las alas de la “H” del lado de levante que se cierran formando un gran patio.





Patio posterior
El patio posterior, actualmente un gran aparcamiento público, está dominado por el gran cuerpo central de estructura exactamente igual a la otra cara de la edificación, y cerrado con una tapia con acceso desde la calle.
En la extensión noreste se alza una estructura auxiliar de un solo nivel.
La extensión sudeste ha desaparecido, habiéndose sustituido por edificaciones posteriores desvinculadas de la función fabril.







Avenida de Navarra
Las previsibles construcciones de la esquina sudeste han desaparecido y ha sido sustituidas por edificios de viviendas actuales.
Lo que permanece es la mitad sudoeste.
Aquí se encuentra una portada blasonada con el escudo de la corona borbónica.
Como no he sido capaz de encontrar ningún plano antiguo de esta fábrica, ya he dicho que la existencia de esta portada me hace pensar si no estaría también cerrado todo el lado oeste dejando otro patio interior, ahora reconvertido en plaza.





La espadaña no se si podía ser indicador de una capilla, o emplazamiento de una campana de fábrica.

La edificación del lado sudoeste tiene una estructura diferenciada respecto a las naves fabriles, con dos niveles y una bohardilla.
Bien podría ser lugar de oficinas o de alojamiento/s para directivos.

Llegamos así al final del recorrido junto a la plaza del cuerpo fabril central principal.

Fin de la visita
Desde el punto de vista historiográfico, la Real Fábrica de Paños de Santa Bárbara constituye un observatorio privilegiado para estudiar las políticas de fomento industrial de la monarquía borbónica y su impacto en un entorno rural de montaña. La documentación secundaria disponible, centrada en la demografía y en la trayectoria económica de Ezcaray, permite afirmar que la fábrica actuó como catalizador de procesos de especialización productiva y de movilidad de población, sin transformar el asentamiento en una colonia fabril cerrada ni generar un urbanismo obrero específico.
En cuanto al complejo industrial, las características constructivas de la Real Fábrica combinaban la robustez (muros pétreos, diseño antiincendios), la funcionalidad industrial (espacios amplios para maquinaria y operarios) y cierto valor emblemático (dimensiones imponentes, patronazgo regio) que hoy permiten valorarla como un importante patrimonio económico-productivo de la arqueología industrial española del siglo XVIII.
La conciencia patrimonial sobre las antiguas instalaciones industriales de Ezcaray fue creciendo hacia finales del siglo XX. Fruto de ello, en 1992 la Real Fábrica de Paños de Ezcaray fue declarada Bien de Interés Cultural (BIC), con categoría de monumento histórico. Esta protección legal supuso el primer paso para su rehabilitación integral, e integrándose en la vida de la villa como sede del Ayuntamiento, Albergue de la Real Fábrica y Real Teatro de Ezcaray.
La Real Fábrica forma parte también del Plan Nacional de Patrimonio Industrial, lo que subraya su importancia como ejemplo de patrimonio económico-productivo en La Rioja.
Bases de información
Webs
ayuntamiento
lariojaturismo
wikipedia
alberguerealfabrica
Web academic
Madoz, Pascual (1846-1850). Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar
García de San Lorenzo Mártir, Fr. José (aprox. 1950). La industria en Ezcaray (textil)
Bunes Ibarra, Miguel Angel de (1984) Incidencias de la Real Fábrica de Paños de Santa Bárbara y San Carlos y la explotación minera en la demografía de Ezcaray en la segunda mitad del siglo XVIII
Sáenz Terrenos, Victoria. Historia textil de Ezcaray
Ojeda San Miguel, Ramón (1989). Un documento para el análisis de una crisis textil: Ezcaray a comienzos del siglo XIX
Ojeda San Miguel, Ramón (1992). La fallida industrialización de una comarca textil riojana: El Alto Valle del Oja
Martínez Borrallo, Antonio (2016). Innovación y reformas en las publicaciones de la segunda mitad del siglo XVIII, pp. 18-19
Pardo Abad, Carlos J. (2017). El patrimonio industrial en España: Paisajes, lugares y elementos singulares
