Los restos del poblado ibero de El Puig de la Nau (Castellón/Castelló) son fácilmente accesibles al lado de una de las autopistas más transitadas de la Península.

Poblado ibero de El Puig de la Nau (Castellón/Castelló)

Poblado ibero de El Puig de la Nau, Castellon
(Google earth 2026-06-22)

Municipio: Benicarló. Comarca: El Baix Maestrat.  Provincia: Castellón/Castelló. Com. Autónoma: Comunitat Valenciana
Coordenades: 40°28’30.9″N 0°24’58.0″E. Altitud: 83 msnm
Web: benicarlo
Las visitas hay que concertarlas previamente con el MUCBE: Tel. 964 460 448; Correo electrónico: correu.mucbe@benicarlo.org
Bien de Interés Cultural (BIC): Sitio histórico. Arqueología (1998)
Visita: 2025

Poblado ibero de El Puig de la Nau, Castellon
Mapa de situación de El Puig de la Nau (Google my maps 2026-06-22)

Índice

Poblado ibero de El Puig de la Nau. Benicarló. El Baix Maestrat. Castellon/Castelló

El poblado ibero de El Puig de la Nau está situado en un lugar muy accesible, junto a la AP-7, en el municipio de Benicarló, en la provincia de Castellon/Castelló.

Localizado en el extremo oriental de un pequeño promontorio en medio de la plana de Castellón, desde el que se domina toda la plana hasta el mar.

Para protegerlo, el yacimiento arqueológico está vallado, por lo que debe concertarse la visita (teléfono 964460448 o correo electrónico: correu.mucbe@benicarlo.org) que será guiada, en los días miércoles, viernes y sábados por la mañana. El precio de la visita es de 2 € por persona.

Quedamos citados (dos personas) en el aparcamiento al pie del yacimiento (40°28’29.6″N 0°24’55.2″E).

Sebastià Refo fue nuestro guía, el cual desarrolló la visita con todo lujo de detalles y sin prisas, que quiero agradecérselo públicamente.

El yacimiento arqueológico de El Puig de la Nau

El Puig de la Nau era un oppidum, o poblado fortificado, de meseta y de ladera que aprovechaba las defensas naturales de roquedo en su posición elevada.

Su interés se asienta en la larga secuencia arqueológica documentada en el lugar, desde las ocupaciones del Bronce final y el Hierro antiguo hasta la consolidación de un asentamiento plenamente ibero durante el siglo V a.C., a lo que se añade el buen estado de conservación de una parte de las construcciones.

La mayor parte de los restos actualmente visibles corresponde a la gran remodelación urbana realizada durante el siglo V a.C. Sin embargo, las excavaciones han identificado fases anteriores, por lo que el yacimiento no debe interpretarse como una construcción homogénea ni exclusivamente ibera desde su origen.

El conocimiento de El Puig de la Nau se basa principalmente en las excavaciones iniciadas en 1974 y en la monografía de Arturo Oliver y Francesc Gusi publicada en 1995. Las campañas desarrolladas entre 1996 y 1999 ampliaron la información sobre la unión entre la zona de viviendas y la muralla, así como sobre la función de determinados edificios. Los materiales divulgativos municipales sintetizan estos resultados.

Localización y características del territorio

El asentamiento se encuentra sobre la vertiente oriental de una pequeña elevación, El Puig de la Nau, dentro de la llanura litoral de Benicarló y Vinaròs. Su posición, a una altitud que oscila entre 95 y 110 msnm, permitía controlar visualmente el territorio costero y las vías naturales de comunicación, mientras que la orografía dificultaba ataques frontales. Además, estaba próximo a recursos agrarios y ganaderos y facilitaba la conexión con la costa y con otros asentamientos de la misma comarca.

Poblado ibero de El Puig de la Nau, Castellon
(Google maps 2026-06-22)

La proximidad al Mediterráneo favoreció la participación del poblado en redes comerciales de larga distancia. La presencia de cerámicas áticas, ánforas púnicas procedentes principalmente de Ibiza y otros productos importados evidencia contactos con diferentes áreas del Mediterráneo.

Poblado ibero de El Puig de la Nau, Castellon

La economía se apoyaba también en los recursos del entorno. Los restos arqueo botánicos y faunísticos indican el cultivo de cereales, la ganadería de ovinos, caprinos y cerdos y la transformación de productos agrícolas. Los molinos, almacenes y recipientes hallados en el interior del poblado confirman que muchas actividades productivas se realizaban dentro del asentamiento.

No obstante, las evidencias comerciales no permiten afirmar que el Puig de la Nau controlara de forma exclusiva el territorio o las rutas regionales.

Dos canteras, una por lado, destruyeron una parte importante del yacimiento, por lo que la extensión y la organización originales solo se conocen parcialmente. Puede considerarse que se conserva aproximadamente la mitad.

(Fuente: Castellón Arqueológico)
(Fuente: Castellón Arqueológico)

Etapas históricas

Como conjunto ibero, el Puig de la Nau forma parte de la tribu de los ilercavones, que extendían su dominio por el sur de la actual provincia de Tarragona, el norte de la provincia de Castellón y el este de Teruel, siendo uno de los asentamientos más importantes y mejor conservados de la Comunidad Valenciana.

Las primeras ocupaciones se remontan a finales del siglo VIII o comienzos del VII a.C. En esta fase existían pequeñas cabañas circulares u ovales construidas con zócalos de piedra y materiales perecederos. La cerámica era principalmente realizada a mano.

Entre los siglos VII y VI a.C., las cabañas fueron sustituidas progresivamente por edificios rectangulares. Durante este periodo llegaron productos fenicios, lo que refleja la incorporación gradual de las comunidades locales a los circuitos comerciales mediterráneos.

A partir de mediados del siglo VI a.C. se consolidaron elementos propios de la cultura ibera, como la cerámica fabricada a torno, una arquitectura más estable y una mayor intensificación de las actividades agrícolas y artesanales.

La etapa mejor documentada corresponde a la segunda mitad del siglo V a.C. En este momento se produjo una profunda reorganización del asentamiento. Se construyeron nuevas calles, manzanas de viviendas y un sistema defensivo más complejo. La abundancia de cerámicas importadas y objetos metálicos indica un periodo de prosperidad económica y de estrechos contactos comerciales.

El poblado comenzó a abandonarse hacia el año 400 a.C., aunque algunos sectores pudieron continuar ocupados durante las primeras décadas del siglo IV a.C.

No se han documentado evidencias claras de una destrucción violenta. Por ello, se considera más probable un abandono gradual, posiblemente relacionado con cambios económicos, políticos o territoriales. La causa concreta, sin embargo, sigue siendo incierta.

El urbanismo

El poblado ocupaba el extremo oriental del montículo, en una forma de península con pendiente. La zona más elevada del poblado es la occidental, que le une con la ladera del montículo hasta el pico en el Puig de la Nau a 161 msnm.

La topografía en pendiente obligó a los constructores a realizar una intensa labor de aterrazamiento artificial del interior de las construcciones.

De los restos conservados, dos calles longitudinales parten del lado oeste (b) y (c) y confluyen en el extremo este. En el centro, un callejón une estos dos viales. Se observa que el vial norte se comunicaba con el resto desaparecido por los puntos (e) y (f).

Poblado ibero de El Puig de la Nau, Castellon
Viario del poblado ibero de El Puig de la Nau (Google my maps 2026-06-22)

El trazado viario forma manzanas compactas de edificaciones cuadrangulares con muros medianeros.

Las calles son estrechas, y en la zona oeste escalonadas, que hace pensar que hace pensar que solo circulaban persona y animales.

Las construcciones

En conjunto, se conservan unos 38 recintos.

Los edificios combinaban funciones domésticas, productivas y de almacenamiento. En una misma unidad podían encontrarse hogares, molinos, bancos, ánforas y zonas de trabajo. Esta distribución indica que la vivienda no era únicamente un espacio residencial, sino también un lugar de producción y transformación.

La construcción de las viviendas de El Puig de la Nau se basaba en la mampostería de piedra local aparejada en seco o trabada con barro. En muchos casos, las paredes se levantaron completamente en mampostería; en otros, esta técnica sirvió de base o zócalo, sobre el que se continuó la pared con adobe o barro.

Poblado ibero de El Puig de la Nau, Castellon

Uno de los aspectos más destacados de la arquitectura del yacimiento es la presencia de casas de dos plantas. Estas se comunicaban mediante escaleras de mampostería o de madera, o bien aprovechando los desniveles del terreno para acceder a la planta superior.

Poblado ibero de El Puig de la Nau, Castellon
Poblado ibero de El Puig de la Nau, Castellon

Las cubiertas se construían mediante un envigado de madera sobre el que se disponía un encañizado o enramado, finalizando con una capa de barro que impermeabilizaba y aislaba. La cubierta era plana, ligeramente inclinada para evacuar el agua de lluvia hacia la calle.

Poblado ibero de El Puig de la Nau, Castellon

En el interior, las casas presentaban una compartimentación en diferentes estancias, algunas con hogares en el centro.

Poblado ibero de El Puig de la Nau, Castellon

Las paredes se enlucían o encalaban.

Se documentan diversas tipologías: edificios de una sola habitación, algunos de entre once y trece metros cuadrados, de dos, de tres o más dependencias; en ocasiones las habitaciones se disponen en altura, y en otros casos no tienen comunicación directa entre sí, sino que se accede a ellas desde la calle, en ocasiones de manera escalonada según el relieve.

Entre los elementos interiores aparecen hogares, hornos, bancos corridos, vaseras, molinos y agujeros de poste.

La arquitectura de El Puig de la Nau no puede reducirse, por tanto, a una sucesión de casas sencillas. El asentamiento contenía viviendas de dimensiones distintas, almacenes, espacios artesanales, posibles instalaciones colectivas y edificios con una posición arquitectónica destacada. Las diferencias de tamaño y equipamiento sugieren una sociedad internamente diferenciada.

Un recinto amurallado

Como es habitual del poblamiento ibero, el núcleo de población se hallaba defendido por murallas configurando un oppidum.

La ubicación en el extremo de una península amesetada plantea la necesidad de dos tipos de defensas.

Por un lado, debían protegerse los límites exteriores, que probablemente quedaban protegidos mayoritariamente por el roquedo. Las canteras de ambos lados se han llevado por delante los posibles muros.

Por otro lado, la zona más débil de la defensa en ubicaciones de meseta se localiza en el brazo que une el recinto con la meseta que se encuentran al mismo nivel. Es en este punto que son necesarios muros defensivos más altos y torres de defensa. La facilidad de acceso por este lado propiciaba la localización de la o las entradas al recinto.

Es precisamente esta estructura la que se conserva en el lado oeste, con la base de una torre en forma de “D”, los lienzos de muralla a cada lado, y las puertas de acceso.

Además, el análisis arquitectónico reconoce indicios de otras torres y dos antemurallas. Las antemurallas creaban además un pasillo angosto como una trinchera que obligaría al asaltante (o a quien accedía al poblado) a seguir un recorrido angosto, fácilmente vigilable en todo su trayecto.

Poblado ibero de El Puig de la Nau, Castellon

Hallazgos arqueológicos

Las excavaciones realizadas en el Puig de la Nau han proporcionado numerosos objetos que permiten conocer la vida cotidiana, las actividades económicas y las relaciones comerciales de sus habitantes durante los siglos VI-V a.C.

Entre los hallazgos más destacados se encuentran las cerámicas ibéricas de fabricación local y las vajillas importadas de origen fenicio, púnico y griego. Sobresalen varias copas griegas o kylikes de figuras rojas, especialmente la atribuida al Pintor de Pentesilea, fechada hacia 460-450 a.C., así como fragmentos relacionados con el Pintor de Hermonax.

Poblado ibero de El Puig de la Nau, Castellon
(Fuente: Ayuntamiento de Benicarló)

También se recuperaron utensilios y objetos personales de hierro y bronce: fíbulas, broches, adornos zoomorfos, anzuelos, puntas de flecha, herramientas agrícolas, campanillas, platillos de balanza y pequeñas piezas de carácter ritual. En la necrópolis situada al pie del poblado aparecieron urnas funerarias con los restos cremados y sus ajuares, formados por cerámicas, adornos y objetos metálicos.

Especial importancia tiene el llamado tesorillo o depósito ritual, descubierto en 1998. Estaba formado por dos arracadas y dos pendientes de oro, un pasador bicónico también de oro, un brazalete de plata y una pequeña moneda griega de plata acuñada en Emporion. El conjunto se fecha a finales del siglo V a.C.

Poblado ibero de El Puig de la Nau, Castellon
(Fuente: Castelló arqueológico)
Poblado ibero de El Puig de la Nau, Castellon
(Fuente: Ayuntamiento de Benicarló)

Los materiales arqueológicos se encuentran principalmente repartidos entre el Museu de Belles Arts de Castelló, que conserva las piezas más relevantes de las primeras excavaciones —entre ellas la copa del Pintor de Pentesilea y el tesorillo—, y el Museu de la Ciutat de Benicarló (Mucbe), donde se custodian y exponen otros materiales procedentes del poblado y de su necrópolis.

La visita al poblado ibero de El Puig de la Nau

Poblado ibero de El Puig de la Nau, Castellon
Poblado ibero de El Puig de la Nau (Google my maps 2026-06-22)

Efectuaremos un exhaustivo recorrido por el sitio arqueológico de El Puig de la Nau, pero limitándonos a recorrer sus calles y observar la trama urbana y de los restos constructivos.

El itinerario fotográfico vendrá marcado por las calles y el exterior de la muralla, intercalando imágenes de algunos de los elementos arquitectónicos que se destaquen a lo largo del recorrido.

La primera imagen muestra la morfología de la elevación de El Puig, con las cicatrices provocadas a ambos lados por la extracción de piedra en las canteras, que ya no se explotan.

(Google maps 2026-06-22)
Poblado ibero de El Puig de la Nau, Castellon

El punto de encuentro con nuestro guía Sebastià Refo fue el amplio aparcamiento que dejó la cantera del lado sudoeste.

Calle (a)

La entrada actual al recinto para las visitas turísticas da acceso a la calle (a), que, hacia la derecha, donde ahora hay una valla, debía continuar siguiendo la muralla hacia el lado norte del poblado desaparecido.

Así tenemos una primera idea con las dimensiones del viario del poblado.

Poblado ibero de El Puig de la Nau, Castellon

La primera casa es la que llaman casa del pintor (1). Debía ser una casa de dos plantas con escalera interior.

Poblado ibero de El Puig de la Nau, Castellon
Poblado ibero de El Puig de la Nau, Castellon

Desde aquí podemos apreciar la pendiente de la ladera sobre la que se asentaba el poblado.

Continuando por la calle (a), aparece una escalera exterior junto a la llamada casa de la esquina (2). A la planta baja de esta casa se accede por la otra calle, por lo que se supone que las dos plantas podían ser independientes.

Poblado ibero de El Puig de la Nau, Castellon

Calle (b)

Giramos hacia la derecha y entramos en la calle (b1), llamada calle del pintor de Penthesilea, porque en ella se encontró una copa griega con escenas de jóvenes en el gimnasio, obra del llamado pintor de Penthesilea (presentada en el apartado de hallazgos), como muestra del contacto entre griegos e iberos.

Poblado ibero de El Puig de la Nau, Castellon
Poblado ibero de El Puig de la Nau, Castellon

Dibujo especulativo de las calles (b) y (c) desde su punto de confluencia. En primer término, a la derecha, las casas del pintor y de la esquina.

(Fuente: Oliver Foix, A. y Gusi Jener, F. (1995). El Puig de la Nau, un hábitat fortificado ibérico en el ámbito mediterráneo peninsular)

La calle (a1) se bifurcaba. Un ramal seguía en línea recta por la calle (e) hacia la zona norte, ahora destruida.

Poblado ibero de El Puig de la Nau, Castellon

Hacia la izquierda, el otro ramal continuaba por (a2).

Calle (d)

A medio recorrido de este tramo, se abre hacia la izquierda la calle (d), que comunica con la otra calle longitudinal (c) del lado sur.

Poblado ibero de El Puig de la Nau, Castellon
Poblado ibero de El Puig de la Nau, Castellon

Después de pasar una edificación curva (3) se produce una nueva bifurcación. Hacia la derecha (f) en dirección norte se avanzaba hacia esa parte desaparecida del poblado.

Inicio de la calle (e).

Mientras que, hacia la izquierda, la calle (b3) asciende con una fuerte pendiente y de manera escalonada hacia la muralla occidental.

Poblado ibero de El Puig de la Nau, Castellon

La manzana de la derecha, que se supone que albergaba almacenes (4) y una casa (5) con hogar en el centro, ha sido arqueológicamente importante pues en ella se hallaron el tesorillo de El Puig de la Nau y un depósito ritual.

Poblado ibero de El Puig de la Nau, Castellon

En la manzana de la izquierda, un gran espacio (6) habría albergado el horno comunitario.

Poblado ibero de El Puig de la Nau, Castellon
Poblado ibero de El Puig de la Nau, Castellon

Este espacio (6), visto desde lo alto de la muralla. Al lado otra gran edificación con hogar en el centro (7), a la que se accede desde el callejón (d).

Poblado ibero de El Puig de la Nau, Castellon
Poblado ibero de El Puig de la Nau, Castellon

Calle (g)

En lo alto de la calle (b3) nos encontramos en la calle (g), que corresponde a la parte interior de la muralla que se extiende hacia los dos lados.

A la izquierda, apoyada en el muro interior de la muralla, se ha reproducido una habitación (8), con la parte delantera abierta, en la que se ha reconstruido un horno. Los muros son de mampostería y están parcialmente enlucidos en blanco; la cubierta es plana con una ligera pendiente de evacuación del agua, con el envigado de troncos de madera que soporta el encañizado y la capa superior de barro impermeabilizante. Unos rollizos de madera apoyados en basamento de piedra soportan el envigado.

Poblado ibero de El Puig de la Nau, Castellon

Horno reconstruido y muestras de adobes.

Poblado ibero de El Puig de la Nau, Castellon

Alto de la muralla. Mirador

El recorrido prosigue subiendo hasta lo alto de la muralla (m4). La amplitud del mirador instalado encima del muro da idea de la robustez de estas defensas.

Poblado ibero de El Puig de la Nau, Castellon

Recordemos que este lado occidental era la parte más vulnerable del oppidum, al ser el lugar donde la entrada al poblado se hallaba al mismo nivel de la colina exterior. En estas circunstancias, todas las fortificaciones de meseta debían disponer de muros defensivos. En fortificaciones medievales de este tipo vemos como podían incluso reforzarse de fosos.

Este emplazamiento elevado sobre la muralla ofrece unas panorámicas impresionantes, tanto sobre el entorno, como sobre el propio poblado.

Efectuemos un recorrido panorámico de 360o, empezando desde el eje del cerro en el sentido de las agujas del reloj.

Poblado ibero de El Puig de la Nau, Castellon
Poblado ibero de El Puig de la Nau, Castellon
Poblado ibero de El Puig de la Nau, Castellon
Poblado ibero de El Puig de la Nau, Castellon
Poblado ibero de El Puig de la Nau, Castellon

Calle (g)

Al descender da la muralla giramos a la izquierda por la calle (g), que lleva hasta una esplanada (que los arqueólogos han denominado plaza de armas) (9), delimitado por la muralla, y posiblemente lugar destinado al almacenaje, donde se encontraron abundantes ánforas y vasijas de almacenaje. También podría haber sido ser un espacio de manipulación de productos.

Poblado ibero de El Puig de la Nau, Castellon

Al norte de esta esplanada se alzaba una de las torres de defensa (TA), cuyo basamento aun es visible desde el exterior. Probablemente, junto a la torre existiría una puerta de acceso para mercancías, donde ahora hay una pasarela (10).

La muralla oeste

La parte central de la muralla de poniente es la única que se conserva. Debía tener tres torres defensivas, unidas por sendos lienzos de muralla.

Solo se conserva el primer nivel de la torre central (TB) y los lienzos de muralla que parten de ella (m1) y (m4).

Delante, se conservan restos de una antemuralla (m3) y (m5).

La torre sur (TC) protegía una barbacana con una estrecha puerta de acceso al poblado (11). Como ya se ha indicado, esta torre fue arrasada por la cantera de este lado.

Poblado ibero de El Puig de la Nau, Castellon
(Fuente: Dies Cusi, E. El sistema defensivo del Puig de La Nau)

A su vez, el lienzo del lado norte está protegido por una trinchera (11) excavada en la roca y, en el extremo, existiría un acceso de entrada (10) de mayores dimensiones que el de la torre (TC), por donde debían entrar los productos y mercancías.

Recorrido exterior de la muralla (l). Torre (TA)

Desde la torre norte (TA), una pasarela que enlaza con la trinchera excavada en la roca (11) recorre el exterior de la muralla por el lado norte hasta los pies de la torre central (TB).

El recorrido de adentra en una trinchera excavada en la roca siguiendo la base de la muralla.

Exterior de la muralla

Nos encontramos en la parte exterior de la muralla, en la liza entre la antemuralla y la muralla.

Desde aquí se aprecia la antemuralla norte (m3)

Poblado ibero de El Puig de la Nau, Castellon

En el centro de esta muralla oeste se sitúa la torre (TB). Como se observa, la fábrica de las murallas era de mampostería de piedra, idéntica al resto de las construcciones del poblado.

Desde la torre (TB), al fondo del muro, se extiende el lienzo sur (m4) hasta la barbacana de la puerta sur (12).

Poblado ibero de El Puig de la Nau, Castellon

El lugar de la torre (TC) ha quedado suspendido en el vacío.

Entre la muralla y lo alto de la colina queda solo los vestigios de la antemuralla (m5).

La continuación de la antemuralla hacia el norte la hemos visto en el recorrido saliendo de la trinchera.

Barbacana. Puerta sur

Al final del lienzo sur se situaría la torre (TC), que la cantera dejó sin ningún vestigio.

Aquí se hallaba una puerta (12), protegida por lo que se considera una barbacana, es decir, un recinto fortificado defensivo situado delante de una puerta.  Esta barbacana estaría formada por un pasillo que lleva hasta la puerta y una habitación, a la izquierda en la fotografía, que podría ser una sala para la guarnición, con un hogar en el centro.

La puerta era de pequeñas dimensiones, de 1 metro de anchura. Debía ser una puerta peatonal, por la estrechez y por el escalonado de la calle de entrada (c1).

Calle (c)

Desde la barbacana y la puerta sur (12), la calle (c1) desciende de manera escalonada por una empinada pendiente.

Poblado ibero de El Puig de la Nau, Castellon
Poblado ibero de El Puig de la Nau, Castellon

A la izquierda hay una gran construcción rectangular (13), que se supone podría ser un edificio destinado al culto.

Poblado ibero de El Puig de la Nau, Castellon

La calle continúa descendiendo por el tramo (c2), hasta la confluencia con la calle (b1).

Poblado ibero de El Puig de la Nau, Castellon

A lo largo del recorrido se conserva el basamento de todas las construcciones. En algunos casos al terraplenar los habitáculos ha dejado el montículo rebajado como un muro lateral (14).

F14 Poblado ibero de El Puig de la Nau, Benicarlo, Castellon
Poblado ibero de El Puig de la Nau, Castellon

En la edificación (15) volvemos a observar como el terraplenado ha dejado un muro excavado en el fondo.

La última edificación del lado derecho (16), según se desciende, es un gran edificio alargado, con un habitáculo cuadrado en el centro. Podría haber sido un espacio de manipulación de productos.

Poblado ibero de El Puig de la Nau, Castellon
Poblado ibero de El Puig de la Nau, Castellon

Desde el punto de encuentro con la calle (b1) se comprueba una vez más que estas calles solo podían ser peatonales y para animales individuales.

Poblado ibero de El Puig de la Nau, Castellon

En paralelo al edificio anterior, y a continuación de la calle (a) por la que hemos entrado al recinto, se abre un gran espacio trapezoidal alargado (17), del que ha desaparecido el cerramiento que por este lado debía proteger este flanco probablemente roquero.

Una vez finalizado el recorrido interior por el yacimiento arqueológico de Puig de la Nau iremos a observar desde el llano exterior los efectos devastadores de la cantera sobre el lado norte del poblado.

Fin de la visita

El Puig de la Nau es un ejemplo representativo de los poblados ibéricos fortificados de la costa del Baix Maestrat. Su secuencia documental ilustra la transición desde asentamientos pastoriles de la Edad del Bronce hasta núcleos plenamente iberos integrados en las redes comerciales fenicias, púnicas y griegas (especialmente ampuritanas), antes de su abandono a inicios del siglo IV a.C.

Desgraciadamente, este interesante yacimiento arqueológico fue destruido sistemáticamente por ambos costados por sendas canteras que han mermado probablemente han hecho desaparecer aproximadamente la mitad del recinto y el sistema defensivo de los tres lados de la punta de la meseta en el que se hallaba ubicado.

También ha desaparecido el camino de acceso por lado de poniente, al nivel de la continuación de la meseta.

Desconozco si durante el periodo de actividad de las canteras se conocía la existencia del poblado ubicado en la parte superior, o si se actuó sin ningún respeto por la preservación del legado histórico.

En cualquier caso, representa una gran pérdida patrimonial irrecuperable.

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