Encerrados en la sierra de Ayllón, al norte de la provincia de Guadalajara, los Pueblos negros de Guadalajara, construidos en pizarra negra, presentan una personalidad arquitectónica única en toda Castilla.
Pueblos negros de Guadalajara

Comarca: Serranía de Guadalajara. Provincia: Guadalajara. Com. Autónoma: Castilla-La Mancha
Web: ayuntamiento
Visita: 2025

Índice
Pueblos negros de Guadalajara. Serranía de Guadalajara. Guadalajara
En el Blog he tenido ocasión de presentar varios territorios peninsulares en los que la pizarra, como material básico, da lugar a una arquitectura popular de gran personalidad (Las Hurdes, Vall de Boí, Los Oscos).
En esta ocasión me dirigiré a los que, como marca turística, se denomina pueblos negros de Guadalajara.
El territorio y elementos históricos
Como territorios de características geológicas paleozoicas, la pizarra es el material pétreo de base que sirve como material primario para todas sus construcciones en muros y cubiertas. El resultado es una unidad monocromática negra en toda la construcción, lo que les confiere su personalidad como construcción individual y como conjunto urbano.
El territorio que ocupan, unos valles a los pies del monte Ocejón (2.049 msnm) en la sierra de Ayllón en el extremo oriental del Sistema Central, se caracteriza por unas condiciones climáticas extremas y muy difíciles y por haber estado históricamente mal comunicado, generando un hábitat cerrado con escasas influencias exteriores.
Si relacionamos la posición de estas entidades en el mapa de situación del principio del texto con el conjunto de mapas que se ofrecen en el post Estructuras territoriales en la España peninsular, eso nos ayudará a establecer la relación territorio-arquitectura.
Las cuatro localidades que visitaremos pertenecen al municipio de Campillo de las Ranas.
Históricamente, era una comarca de economía desahogada con una base ganadera de relativa importancia, lo que se refleja en las grandes dimensiones de sus casas. Después de la guerra del 36-39, y según la opinión de algunos vecinos de estos pueblos, la repoblación forestal dio al traste con los pastos y con el ganado, haciendo precaria su economía, lo que provocó una fuerte emigración.
El municipio había llegado a tener 827 habitantes en 1877, desde los que fue descendiendo hasta los 445 habitantes de 1960. En ese momento se produce el descalabro demográfico al caer durante la década de los 60 hasta los 131 habitantes, y a 75 diez años después. Desde entonces se ha producido una ligera recuperación hasta los 151 habitantes en 2025.
Características de la arquitectura popular de los pueblos negros de Guadalajara
Para la presentación de estos pueblos y su arquitectura tendré muy en cuenta la monumental obra de Carlos Flores: Arquitectura popular española, que en su volumen III recorre estos lugares de la sierra de Ayllón. En su recorrido, Flores resalta que la arquitectura de La Alcarria o Tamajón por la que se pasa para llegar a nuestro destino, en absoluto nos prepara para el inesperado y radical cambio que vamos a encontrar un poco más adelante en lo que a la arquitectura popular se refiere.
A partir de la localidad de Campillejo aparece una tipología completamente diferente que no ofrece semejanza alguna con cualquiera otra de las existentes en Castilla.
Se trata de un territorio en que el medio es determinante en el tipo de construcción que han adoptados los pobladores y que ha permanecido prácticamente invariante al largo de los siglos. Esta permanencia ha estado condicionada en nuestro caso por el aislamiento al que se ha hallado sometida la comarca hasta casi nuestros días.
Mostremos primero las características generales de esta arquitectura y de su urbanismo.
Los materiales
El factor esencial que caracteriza a los pueblos negros de Guadalajara son los materiales y la forma de uso que se ha hecho en todas sus construcciones, basado exclusivamente en la pizarra, la madera y el barro, todos ellos procedentes del lugar.
La pizarra, que aporta el color negro, en lajas de distintas dimensiones, grandes para las cubiertas y los suelos; más pequeñas y troceadas para fabricar la mampostería de los muros. El barro para asolar las lajas de los muros, para los suelos aprisionados y para algunos acabados. La madera de roble y encina, para las estructuras de dinteles, el armazón de las cubiertas, la estructura de soporte del piso y la solera o los tabiques, trabajada muy toscamente con azuela y con un escaso desarrollo tecnológico de la carpintería.
Uno de los cambios más diferenciales que ha introducido la arquitectura moderna respecto de la arquitectura tradicional es el uso de materiales desvinculados del medio, procedentes de otros territorios y de otros procesos de fabricación no artesanal local, lo que tendrá como consecuencia inexorable la transformación y desaparición progresiva de la arquitectura tradicional.
Las construcciones
Las técnicas constructivas están fuertemente enraizadas en la tradición y han permanecido invariantes durante siglos.
Las edificaciones de todas estas localidades son esencialmente viviendas, corrales o encerraderos de ganado −que en esta comarca reciben el nombre de tainas, tinadas o tenadas-. Se complementan con unas pocas edificaciones singulares como pueden ser la iglesia, el lavadero, el horno comunitario o la fragua.
Las casas suelen ser en general de importantes dimensiones, con una planta baja habitada y de otra superior bajo la cubierta (sobrado), generalmente no utilizada o empleada únicamente como pajar. Disponen de chimeneas con forma de pirámide truncada.
En construcciones anexas, los casillos para el ganado, con unas características constructivas similares a las de las viviendas, pero suelen ser más sencillas y de una única planta. Estas se encuentran adosadas a las viviendas o formando núcleos diferenciados.


La construcción se efectúa a base de gruesos muros de mampostería vista de pizarra oscura recibida con barro en los muros, y también con lajas de pizarra en los faldones de las cubiertas.


Exteriormente la mampostería es sin revocar y guarnecida en blanco en su interior.
Como veremos en los recorridos, la coloración oscura de los muros de mampostería se aligera con frecuencia mediante la inclusión de piedras de tonalidades más claras.
También prolifera, en algunas localidades más que en otras, lo inclusión de lajas de piedra blanca formando cruces sobre los muros.



La cubierta, que puede formar grandes faldones, es a doble vertiente las más de las veces, si bien el achaflanado de uno de los hastiales puede convertirla en un tejado a tres aguas.
Caballete estar situado paralelo o perpendicular a la fachada.


La cubierta es de lajas de pizarra dispuestas sobre un enripiado de ramas y palos. Se añade además un entortado de barro que regulariza la superficie de apoyo y sirve para asentar las lajas. Las piezas se disponen según su tamaño y su peso, siendo las de mayor dimensión empleadas en los aleros, y disminuyendo progresivamente de tamaño a mediada que se aproximan a la cumbrera.
Mayoritariamente, los encuentros entre los distintos faldones de la cubierta, las cumbreras y las limatesas se resuelven mediante el sistema “a tijera o tijerilla”.

Puertas adinteladas con cargaderos de madera, que en ocasiones quedan a la vista, lo mismo que en las ventanas, estas, en general, de pequeño tamaño, todas orientados al sur.


Las puertas de entrada se encuentran con frecuencia protegidas con un pequeño soportal formado por el vuelo de la cubierta sostenido por pies derechos de madera o al menos por un pequeño tejaroz, independiente o no de la cubierta.



Aunque no es posible ver el interior de las casas, explican, según los planos vistos más arriba, que tienen la entraba por un zaguán con el suelo de lajas de pizarra de buen tamaño.
A este zaguán se abren las puertas de las distintas dependencias de la casa, cocina-comedor, dormitorios y, a veces, alguna habitación pequeña utilizada como trastero.
También puede ser lugar de paso de los animales hacia el corral.
Las construcciones destinadas a cuadras, establos, pajares, etc., son independientes de los destinados a viviendas, si bien pueden encontrarse adosadas a estas formando hilera o conformando junto con vallas de mediana altura unos recintos a cielo abierto delante de la vivienda, constituyendo a modo de un patio conectado con la misma.
Un elemento destacable en la vivienda son las chimeneas de buen tamaño, algunas incluso monumentales que dan lugar interiormente a un hogar, generalmente acostado, y a una gran campana sin embocadura.
Por el exterior, estas chimeneas ofrecen imágenes de gran belleza.

Las chimeneas surgen de la cubierta por acumulación de las pizarras en forma de tronco piramidal.


En cuanto a la aplicación de la madera en forma de vigas y pilares se resuelve mediante rollizos únicamente descortezados o ligeramente escuadrados de madera de roble.

Los nudos consisten en el simple apoyo de las distintas piezas que en él se encuentran, bien mediante el uso de horquillas o grandes clavos de forja.
Los pies derechos apoyan en el terreno mediante la interposición de una basa de piedra que evita que estos entren en con tacto con la humedad del terreno.
Como podremos constatar en el recorrido por las imágenes, aunque se mantienen los materiales de construcción, no siempre se siguen los criterios arquitectónicos tradicionales. Esto se verifica principalmente en las aberturas de los muros, que tienden a agrandarse respecto de las dimensiones mínimas tradicionales de las ventanas y, sobre todo, introduciendo puertas que sirvan para un garaje sin respetar el uso de la madera.
También se observan cambios de tipología en las chimeneas y su cubierta. Además del contrasentido de los aparatos de aire acondicionado colgando de los vetustos muros. Aunque de manera esporádica, se ha permito algún tejado cubierto de tejas curvas. También algún muro con lajas alicatadas d “embellecimiento”.
El urbanismo
El poblamiento es concentrado, aunque no necesariamente compacto. Se combina con algunas casas adosadas y otras aisladas en una parcela, distribuidas a lo largo de calles curvas con orientaciones irregulares y sin una estructura urbana reconocible.
Este agrupamiento de las edificaciones viene determinado por la topografía del lugar, formando núcleos de manzanas más o menos pequeñas.
No se observan elementos que formen centralidad. Por ejemplo, es fácil observar la iglesia situada en el margen urbano en el lugar más elevado.
En el exterior de las construcciones se pueden ver decoraciones realizadas con mampuestos de mineral de cuarzo blanco que representan cruces, elementos lineales o flechas y cuya simbología responde a patrones del patrimonio cultural inmaterial. Las casas se agrupan en manzanas irregulares compartiendo los muros exteriores, adaptándose a la topografía del terreno y desarrollándose de forma orgánica.
Edificios complementarios
La iglesia, el lavadero, el horno comunitario o la fragua constituyen las únicas construcciones auxiliares.
Solo la capital del municipio dispondrá de local para el Ayuntamiento y escuela.
La Iglesia suele ser la edificación más importante de la localidad. Pueden presentar características que la diferencian de la arquitectura tradicional por su carácter de edificación “monumental”, aunque en otras es una “casa grande” más.
El horno comunitario solía ser otro de los elementos destacables en estos núcleos, aunque no observé ninguno.
El lavadero público se construye con características similares al resto de las edificaciones, pero dejando un frente abierto.
Se habla de que existían fraguas, pero no he localizado ninguna.
La visita a los Pueblos negros de Guadalajara
Para llegar es preciso pasar por Tamajón, que supone la puerta de toda la zona que nos interesa, siguiendo la GU-186.
Hemos catalogado el conjunto fundamental de la arquitectura negra de Guadalajara en dos grupos. El primero, los más estrictos constituidos por la arquitectura negra de pizarra, situados en el lado occidental del pico Ocejón: Campillo de Ranas (3) y seis pedanías –Campillejo (1), El Espinar (2), Roblelacasa (4), Matallana (5), La Vereda (6) y Robleluengo (7)- y Majaelrayo (8). El segundo grupo, constituido por los denominados pueblos negros de cuarcita, numerados del 10 al 21 en el mapa, y que se hallan situados en la parte oriental del pico Ocejón.
El núcleo de nuestra visita lo constituirán los pueblos negros en sentido estricto, aquellos construidos totalmente con la pizarra negra.
Visitaremos los cuatro indicados en número rojo, limitándonos a recorrer sus calles y observar con atención sus casas, su urbanismo, la inevitable iglesia, y algún elemente destacable en los recorridos.
Nos queda para otra ocasión recorrer la zona dominada por la cuarcita.

Las localidades que vamos a visitar no disponen de una historia espacialmente resaltable. Por el contrario, su interés reside en el aspecto invariante de su historia, con sus elementos constructivos y urbanísticos, al tiempo que sociales y económicos, repetidos generación tras generación hasta mediados del siglo XX.
Lo que debemos observar es el aspecto constructivo de sus casas y casillos, con su disposición formado las calles y la trama urbana.
Así como contemplar las edificaciones auxiliares, con especial interés por sus iglesias.
Será, por tanto, un recorrido eminentemente fotográfico.
Campillejo

Coordenadas: 41°03’49.3″N 3°17’23.0″O. Altitud: 1.058 msnm. Población: 12 habitantes (2025)
Calles y casas











Iglesia Nuestra Señora del Patrocinio




El arco de medio punto está fabricado con lajas puestas de canto haciendo la función de dovelas.

La fuente pública

El Espinar

Coordenadas: 41°04’18.5″N 3°18’24.4″O. Altitud: 1.078 msnm. Población: 11 habitantes (2025)

Calles, casas y casillos
Lo que llama más la atención de El Espinar es la mayor proliferación de cruces de piedra blanca incrustadas en los muros.
También vemos que la coloración oscura de los muros de mampostería se aligera con frecuencia mediante la inclusión de piedras de tonalidades más claras.













Aquí podemos observar el contraste de cómo era la calzada de una calle y como se ha transformado con el “adoquinado” moderno, en el tramo más próximo en la fotografía.






Iglesia de Nuestra Señora de Lourdes
Situada en la parte alta de la localidad, la Iglesia de Nuestra Señora de Lourdes forma parte de la misma arquitectura popular. Solamente la diferencia el hecho de que, a los pies, el muro se eleva con la misma forma triangular para convertirse en una especie de espadaña que aloja, descentrada, una abertura para la campana, que constituye el único signo externo de su condición de templo.
El porche de la entrada podría pertenecer a una casa cualquiera, con un banco corrido.
Pese a su estado calamitoso, el obispado la considera una iglesia parroquial.
Este edificio es uno de los casos de muros enlucidos en “blanco”.





Una fuente pública
Junto a la iglesia encontramos una fuente pública.

El lavadero público
A la entrada del pueblo se alza un magnífico lavadero público.
Su forma es la misma que la de una casa, pero con el frente descubierto, con lo que se muestra toda la estructura interna, formada por un armazón de rollizos de madera solamente desbastados.



Campillo de Ranas

Coordenadas: 41°05’09.6″N 3°18’49.4″O. Altitud: 1.098 msnm. Población: 82 habitantes (2025)
Campillo de Ranas ofrece algunos ejemplos de construcciones para el ganado situadas en hilera, con un espacio abierto frente a ellas, limitado por vallas paralelas de alrededor de metro y medio de altura, normales a la línea de fachada y que tal vez servirían para dirigir con mayor facilidad a los rebaños de cabrío y lanar hacia las puertas de acceso a los rediles.
La localidad se encuentra enclavada en el valle que se abre en la vertiente poniente del pico Ocejón, en una zona histórica de gran relevancia que desde la Reconquista formó parte del Común de la Villa y Tierra de Ayllón y que constituye el centro y la cabeza de la agrupación del llamado Concejo de Campillo, una estructura de la cual también forman parte otras cuatro pequeñas localidades: Campillejo, El Espinar, Robleluengo y Roblelacasa.
Calles, casas y casillos






Plaza Mayor

El reloj de Sol se apoya en el muro meridional de la antigua casa parroquial.



Iglesia de Santa María Magdalena
En la capital municipal se construyó una iglesia con criterios arquitectónicos formales, pero sin estilo definido.
Un edificio rectangular, orientado canónicamente a levante, con una cubierta a dos aguas. La entrada por el lado meridional de la epístola está protegida por un porche. Todo construido al estilo popular de mampostería de lajas de pizarra negra y cubierta igualmente de pizarra.
Adosada a los pies en el mismo lado meridional se alza una torre-campanario cuadrangular. La fábrica es igualmente de mampostería de pizarra, pero reforzada en las cuatro esquinas con sillares de piedra de color claro, así como las ventanas saeteras y los vanos de las ventanas de las campanas, situadas en el cuerpo superior, lo que ofrece un contraste estético de colores.
También están reforzadas con sillares del mismo color algunas de las esquinas del edificio.



La portada, también de piedra caliza, es de arco de medio punto de sillería con doble arco, con un sencillo alfiz.


Escuelas
En la parte posterior de la iglesia una amplia plaza debía servir de patio de las escuelas que se sitúan al fondo.
Como todo el conjunto, de arquitectura negra y con la cubierta en tijerilla.


Fuente de las Ranas y mirador
Sobre la calle de la Fuente, cerca de la plaza Mayor, la fuente de las Ranas, que constituye un magnífico mirador.
Tres ranitas nos están mirando.


El Roble Hueco, antiquísimo roble del que se desconoce la edad, símbolo del pueblo.

Roblelacasa

Coordenadas: 41°04’28.8″N 3°19’34.1″O. Altitud: 1.095 msnm. Población: 23 habitantes (2025)
Se considera que sus casas son uno de los mejores ejemplos de arquitectura negra de toda la comarca.
Calles, casas y casillos

















Me queda la duda de si es una casa rehabilitada o una construcción moderna que sigue los criterios de la arquitectura tradicional.



La iglesia
Conserva restos de una iglesia de nave única con sacristía adosada, además de aleros de pizarra y porche con estructura de troncos de madera. La cubierta está totalmente derruida.
Otra iglesia sencilla, como una gran casona con espadaña.






La portada de arco de medio punto con dovelas de lajas de pizarra. Los huecos del muro sobre la puerta llevan a pensar que hubo un pórtico.


Nos despedimos en la parada del autobús.

Fin de la visita
En todo caso, a lo largo de los últimos años ha surgido una nueva actividad económica: el turismo rural, especialmente atraído por el espacio natural y por la proximidad al pico Ocejón y a las rutas serranas replanteadas como espacio de ocio para los habitantes de los grandes núcleos urbanos próximos, en especial de Madrid.
También el atractivo de la peculiar arquitectura tradicional de la zona y del lugar ha hecho que esta se revalorice en alguna medida, conservada gracias a su aislamiento de la evolución industrial y de la modernidad que podría haberla transformado o destruido, como ha ocurrido en otros lugares en los que el abandono del espacio rural fue menor y la arquitectura fue transformada en otra más actual, industrializada y carente de los valores propios de la tradición.
El peligro más importante llega ahora de la mano de las restauraciones y rehabilitaciones que no siempre se adecúan a la verdadera esencia de las construcciones populares ni respetan el medio en el que éstas surgieron.
En este contexto, la supervivencia de esta arquitectura es poco probable si no se protege, pues los atributos que la definen no permiten vivir allí dentro del contexto actual, ni mantener unas estructuras arquitectónicas tan débiles, que solo se mantenían con el trabajo cotidiano y perseverante de sus habitantes.
Con este cambio de función estos pueblos se convierten, como en muchas otras zonas rurales de España, en lugar de residencia secundaria, vacíos o casi vacíos durante la semana y solo ocupados los fines de semana y las vacaciones.
A pesar de todo, es una fórmula para que, con sus limitaciones, no desaparecer engullidos progresivamente por la naturaleza.
Bases de información
Webs
ayuntamiento
wikipedia
turismocastillalamancha
turismoenguadalajara
Webs academic
Madoz, Pascual. Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de ultramar (1846-1850)
Maldonado Ramos, L. (2005) La razón constructiva de la arquitectura negra de Guadalajara desde el moderno punto de vista de la historia de la cultura material
Trallero Sanz, A. M. et al. (2007). Pizarra, madera y barro. Materiales para la arquitectura de la Sierra Norte de la provincia de Guadalajara
Benito Romera, E. et al. (2011). Análisis de demanda de turismo rural en los pueblos de la arquitectura negra de Guadalajara
Maldonado Ramos, L. y Vela Cossío, F. (2014). La arquitectura negra en la comarca del Ocejón (Guadalajara)
Sainz Ramírez, J. (2019). Tradición frente a vida moderna: los Pueblos Negros de Guadalajara
Santander del Amo, F. y Córdoba Ordóñez, J. El papel de los servicios en el desarrollo de una actividad turística novedosa en un territorio del interior: el caso de Campillo de Ranas (Guadalajara)
Libro
Flores, Carlos (1973). Arquitectura Popular Española. Vol. III. Editorial Aguilar, 5 volúmenes.