La Carlota (Córdoba) forma parte de uno de los casos de asentamientos programadas más interesantes de la historia de España, con la implantación de las Nuevas poblaciones de Carlos III en el siglo XVIII.

La Carlota, población programada (Córdoba)

La Carlota. Cordoba
La Carlota (Google earth 2026-03-23)

Localidad: La Carlota. Comarca: Valle Medio del Guadalquivir. Provincia: Córdoba. Com. Autónoma: Andalucía
Coordenadas: 37°40′30″N 4°55′47″O. Altitud: 228 msnm. Población: 14.520 habitantes (2025)
Web: ayuntamiento
Centro Histórico de La Carlota. Bien de Interés Cultural (BIC)
Visita: 2026

La Carlota, Cordoba
Mapa de situación de La Carlota. Cordoba (Google my maps 2026-03-09)

Índice

La Carlota, población programada. Desierto de La Parrilla. Córdoba

Entre los casos de asentamientos de población programados en la historia de España destaca en el siglo XVIII la política de Carlos III y, en concreto, el proyecto de Nuevas poblaciones de Sierra Morena y Andalucía.

Por los motivos expuestos en el Post La “suerte” número 11: un viaje a mis raíces en La Carlota elegí La Carlota, en la provincia de Córdoba, como población a visitar para acercarme a este proyecto.

Nuevas poblaciones de Sierra Morena y Andalucía

En síntesis, se considera que el proyecto tenía tres grandes objetivos. Proteger el camino Real de Madrid a Cádiz en las zonas despobladas de Sierra Morena por Despeñaperros (Jaén) y los desiertos de La Parrilla (Córdoba) y de La Moncloa (Sevilla). Reconvertir estos eriales en zonas agrícolas productivas. Por último, introducir un modelo de poblamiento agrario que sirviese de modelo para el resto de España en la línea de las ideas ilustradas, tanto en lo que se refiere a la organización de propiedad y del territorio agrario como al urbanismo.

Para valorar la importancia de esta vía de comunicación debe tenerse en cuenta que por aquí circulaban todas las mercancías (plata americana) procedente de América, que entraban en España a través del puerto de Cádiz y que se dirigían a la capital, Madrid.

El proyecto se diseñó bajo la estructura jurídica de un fuero de población, según las bases contenidas en la Real Cedula de su Majestad de 1767, con los beneficios fiscales correspondientes.

Los artífices de esta obra fueron el rey Carlos III, Pedro Rodríguez Campomanes, fiscal del Rey, presumiblemente el cerebro del proyecto y Pablo de Olavide el ejecutor como Superintendente mientras la Inquisición se lo permitió.

La Carlota. Cordoba

Para repoblar estos vastos territorios se optó por atraer 6.000 colonos desde Centroeuropa.

El territorio de asentamiento y colonización

El proyecto carolino fue proyectado inicialmente para las Nuevas poblaciones de Sierra Morena (según puede deducirse de la portada del Fuero) en la provincia de Jaén, al que se incluyó, antes de iniciar su realización, las Nuevas poblaciones de Andalucía en las actuales provincias de Córdoba y Sevilla.

La Carlota. Cordoba
Asentamientos de las nuevas poblaciones y su relación con el Camino real (Google my maps 2026-03-23)

La organización administrativa del territorio foral se configuró como una intendencia para todo el conjunto con sede en La Carolina, pero con dos capitales: La Carolina para las Nuevas poblaciones de Sierra Morena y La Carlota para las Nuevas poblaciones de Andalucía con la sede de la Subintendencia para las Nuevas poblaciones de Andalucía.

Estos dos territorios se dividieron en 13 feligresías o concejos, el equivalente a un municipio actual.

Para acercar lo más posible los colonos a su tierra de labranza en cada feligresía se distribuyeron asentamientos de menor tamaño que se calificaron de departamentos.

El emplazamiento de cada localidad debía efectuarse en lugares elevados, sanos y ventilados. Según el Fuero el tamaño de “cada Población podría ser de quince, veinte, o treinta casas a lo más”.

El encargado de llevar a la práctica este magno proyecto fue Pablo de Olavide.

Para el diseño y la ejecución sobre el terreno de la planificación y las delimitaciones se sirvió del Cuerpo de Ingenieros, en aquella época el único cuerpo facultativo que el Estado poseía para actuaciones territoriales civiles y militares, siendo Simón Desnaux el ingeniero principal. Previsiblemente, se dedicó a establecer las parcelas agrarias, planificar los núcleos urbanos, y diseñar la casa tipo colona.

La ideología del Fuero

Iré desarrollando la normativa del Fuero a medida en avancemos en la explicación de La Carlota. Me limitare a los aspectos esenciales relacionados con una visita “turística” ya que no es este el lugar para analizar/desarrollar el análisis del Fuero.

No obstante, me parece importante poner en evidencia el modelo de sociedad agraria que se deduce de su lectura y del análisis de los planos de distribución de la tierra por el fuerte contraste respecto al modelo vigente en el Antiguo Régimen.

Toda la tierra del municipio se divide entre propiedad privada de los campesinos y tierras comunales. Las tierras privadas se dividen en lotes (suertes) de las mismas dimensiones distribuidas entre todos los colonos como propiedad individual. Estos lotes no podían ni sumarse ni dividirse, con lo que la propiedad agraria se mantendría de forma igualitaria permanentemente, lo que no permitiría procesos de acumulación individual que desequilibrasen la estructura social, “ni menos se han de poder enajenar en manos muertas (…) ni fundar sobre ellas Capellanías, Memorias, o Aniversarios, ni otra carga de esta ni distinta naturaleza” (Arts. X y LVI). Por consiguiente, se propugna una sociedad agraria igualitaria de pequeños propietarios.

La familia constituye la unidad social y productiva básica, con el colono a la cabeza. Todo el trabajo agrario debía proceder de la familia, no se considera la presencia de jornaleros (tan propia de estas tierras).

En consecuencia, en los poblados solo se construirían casas de colonos similares entre sí.

La sociedad continuaba siendo católica, pero con una religiosidad “ilustrada” alejada de la concepción emocional al uso, y para ello, “no permitir fundación alguna de Convento, Comunidad de uno ni otro sexo; aunque sea con el nombre de Hospicio, Misión, Residencia, o Granjería, o con cualquiera otro dictado o colorido que sea, ni a título de Hospitalidad; porque todo lo espiritual ha de correr por los Párrocos y Ordinarios Diocesanos; y lo temporal por las Justicias y Ayuntamientos, inclusa la Hospitalidad”.

No obstante, se mantiene la estructura social estamental, ya que la educación debe restringirse a este nivel y se “prohíbe en lugares de esta naturaleza (estudios superiores); cuyos moradores deben estar destinados a la labranza, cría de ganados, y a las artes mecánicas, como nervio de la fuerza de un Estado”.

Sería inevitables que este modelo entrase en conflicto con la aristocracia terrateniente y con la iglesia católica oficial. La Inquisición hizo su presencia.

La Carlota y las Nuevas Poblaciones de Andalucía

La Carlota (1) formaba parte del grupo de las Nuevas poblaciones de Andalucía en el desierto de La Parrilla. Además de La Carlota como capital, se crearon las feligresías o concejos (municipios) de Fuente Palmera (2), San Sebastián de los Ballesteros (3) y La Luisiana (4).

Al final del proceso los asentamientos de población quedaron establecidos como muestra el mapa siguiente, en los que los puntos 1, 2, 3 y 4 representan el emplazamiento de las feligresías y el resto los departamentos que se fueron creando vinculados a cada una de ellas.

La Carlota. Cordoba
(Google my maps 2026-03-23)

Para el caso que nos interesa de La Carlota en total se llegaron a crear diez departamentos dentro de los límites de la feligresía (representada en amarillo) y todavía vigente en sus límites.

El territorio

Como he señalado, en el siglo XVIII, los más de 50 km que separan Córdoba y Écija estaban totalmente despoblados (desiertos) con excepción de alguna venta como La Parrilla.

Sin cultivar y con una vegetación de tipo mediterráneo en un paisaje de dehesa formado por encinares y matorrales, este territorio era especialmente propicio para el asalto a viajeros y carruajes que pasaban por esta importante vía por parte de los bandoleros de la época que abundaban en estos territorios.

Además, era un erial sin ningún tipo de aprovechamiento productivo agrícola o ganadero, por lo que era propicio para implantar asentamientos para reconvertirlos en terrenos agrarios al tiempo que se introducían los criterios ilustrados de sociedad y urbanismo.

El terreno es llano, pero muy ondulado con escasas interrupciones provocadas por torrentes estacionales.

Los suelos eran muy pedregosos y, en general, poco aptos para el cultivo agrícola formados por un pedregal, llamado “raña pliocuaternaria” o “glacis villafranquiense”.

Precisamente por todo ello “se deben conceptuar, como sitios apropósito para la nueva Población, todos los que se hallen yermos”.

Como decimos, la vegetación era la típica de bosque mediterráneo formando un territorio de dehesa de encinas y vegetación arbustiva con retamas, palmitos, gamones, etc., sin presencia de tierras abiertas cultivables.

Ello comportó que las primeras actuaciones a que se vieron obligados los colonos fuesen deforestar este territorio boscoso de dehesa y rocoso para convertirlo en campos de cultivo. Una tarea que según se explica fue muy árida y dificultosa para los primeros colonos con las herramientas de las que disponían.

Los colonos, su origen y condiciones de llegada. El compromiso con los colonos contenido en el Fuero

Para repoblar este territorio se optó por hacer venir desde el centro de Europa a unos 6.000 colonos. Para incentivar su atracción se había decretado la Real Cédula de Carlos III de 1767, se concedió “Fuero de población, que se debe observar en las que se formen de nuevo (…) con naturales, y extranjeros católicos”.

Como se trataba de extranjeros de distintas procedencias, debía cuidarse de poner juntos los de una misma lengua, para que pudiesen tener Párroco de su Idioma.

El viaje de los colonos se efectuó primero, por tierra desde su lugar de origen hasta un puerto del sur de Francia, después por mar hasta los puertos de Almería o Málaga y, finalmente, andando hasta la población que les correspondiera.

Al acogerlos, a los colonos se les debía entregar alojamiento, 50 fanegas (32,2 Ha) de suelo para cultivar (dos parcelas), aparejos de labranza, semillas, animales domésticos para ayudar al autoconsumo y una cantidad de dinero en metálico.

Además, a cada familia se le debía dar un pico, un azadón, un hacha, un martillo, un arado, un cuchillo de monte, y demás utensilios de esta especie que necesitase. También por familia dos vacas, cinco ovejas, cinco cabras, cinco gallinas, un gallo, y una puerca de parir. Así como grano, y legumbres en el primer año, para su subsistencia y sementera.

Para habilitar la vivienda “se les debería surtir de alguna tosca vajilla de barro, y dos mantas, entregando alguna porción de cáñamo, lana, y esparto, para que empleándose en su beneficio las mujeres, ayuden a los progresos del establecimiento”.

A los colonos que además fuesen artesanos, se les debía proveer de los instrumentos de sus respectivos oficios.

Los colonos se irían introduciendo en los sitios demarcados para que hiciesen chozas o cabañas, debe entenderse que de forma rápida y provisional, y así poder empezar a descuajar y desmontar el terreno.

Para conseguir la casa definitiva, cada cabeza de familia junto a las demás personas de la familia debería concurrir a su construcción.

Otras de las obligaciones de los Pobladores de cada Feligresía o Concejo, era que “serán conobligados a ayudar a la construcción de Iglesias, Casas Capitulares, Cárceles, Hornos, y Molinos, como destinados a la utilidad común; y en lo sucesivo concurrirán a la reparación en falta de caudales comunes”.

Cabe suponer que para evitar que los colonos, a la vista de las condiciones en las que se encontraron, lejos de la idílica propaganda que les habían vendido, marchasen, se decretaba la permanencia obligatoria en su suerte por diez años: “Tendrán obligación los nuevos Vecinos, a mantener su casa poblada, y permanecer en los Lugares, sin salir ellos, ni sus hijos, o domésticos extranjeros a otros domicilios, como no sea con licencia de S. M., por el término de diez años; pena de ser aplicados al servicio Militar de Tierra o Marina, los que hicieren lo contrario.” (Art. LIX)

La vigencia del Fuero y de sus derechos y obligaciones duró hasta 1835 en que por un decreto de la Regente María Cristina se derogó el Fuero, i las feligresías se integraron como municipios en las provincias de Jaén, Córdoba y Sevilla.

La actividad productiva

Es interesante señalar cuál era el concepto del trabajo en el campo que se quería potenciar en la concepción ilustrada del momento. Se establece en el Fuero que “para que en estos pueblos sean los colonos labradores y ganaderos a un tiempo, sin lo cual no puede florecer la agricultura, consumiendo pocos ganaderos los aprovechamientos comunes, como lastimosamente se experimenta en gran parte de los pueblos del Reino; cada vecino se aprovechará privativamente con sus ganados de los pastos de su respectiva suerte, sin perjuicio de introducirles en los ejidos y sitios comunes demarcados, o que se demarquen a cada lugar.

Lo interpreto como una desautorización directa a la Mesta.

Tras los esfuerzos de rehabilitación agraria del terreno, los colonos se dedicaron a la producción de aceite, trigo, cebada, habas, legumbres, viñedo y hortalizas, así como a la cría de ganado vacuno, de cerda, asnal, yeguar y alguno de las demás especies.

También establecieron una cierta actividad agroindustrial con una rueda de chocolate, molinos aceiteros, alambiques, fábricas de jabón blando Y producción de vinos.

Articulación territorial de la feligresía de La Carlota

Enajenando terrenos de Écija, La Rambla y Santaella se constituyó la feligresía o concejo de La Carlota, enajenación que creo numerosos conflictos.

En el centro de un territorio relativamente triangular se situó La Carlota, como sede de la subintendencia de la Nuevas poblaciones de Andalucía, sobre el eje del camino Real o camino del Arrecife (arrecife designa una calzada, camino afirmado o empedrado).

La Carlota. Cordoba
Plano de José de Rojas de 1784. División de la feligresía de La Carlota en parcelas de iguales dimensiones

Los límites de la feligresía (línea amarilla) son prácticamente los mismos que los del término municipal actual, con una superficie de 79 km2.

En el centro La Carlota (11) y los diez departamentos distribuidos entro de los límites de la feligresía (1 a 10).

La Carlota. Cordoba
(Google my maps 2026-03-23)

La feligresía se dividió en unas 410 parcelas rectangulares para ser distribuidas entre los colonos a razón de dos por colono, dejando en el centro un espacio comunal en el que se insertó la localidad de La Carlota. Zona (A) en el anterior plano de José de Rojas.

Al corresponder dos parcelas por colono, significaría que el máximo de colonos que se podrían establecer en la feligresía de La Carlota sería de unos 200, lo que equivaldría a unos 800 habitantes.

Hacia mediados del siglo XIX, según el Diccionario de Madoz (1845-1850), el municipio de La Carlota tenía 582 vecinos y 3.252 almas, de las cuales 1.194 vivián en la Carlota y unas 2.000 en los diez departamentos que oscilaban entre 42 y 73 vecinos (168 a 292 almas).

Si estos números son ciertos, en unos setenta y cinco años se abría triplicado la población que habitarían 170 casas de teja en el núcleo de La Carlota y 121 diseminadas “habiendo además muchas otras de chozas, así diseminadas en los departamentos como reunidas en las aldeas que comprende la villa”.

Hasta los años 1960 la población se casi triplica hasta los 10.862 habitantes. Le siguen dos décadas (70-80) de fuerte emigración, con un mínimo de 8.131 habitantes, para recuperarse con intensidad hasta los 14.520 actuales (2025).

Elementos estructurales de la planificación del territorio de una feligresía

De lo dicho hasta ahora se desprende que para interpretar como se organizó la articulación del territorio debemos partir de tres conceptos fundamentales: La “suerte”, la casa colona y las localidades.

La “suerte”

La motivación para atraer a los colonos se fundamentaba en que se les entregaría una extensión de terreno agrario, una casa y complementos, donde la familia podría progresar económicamente.

Se trataba de repartir todo el terreno de la feligresía en parcelas de dimensiones semejantes para ser entregadas a los colonos. La forma de distribuir las parcelas se estableció por sorteo de cada parcela, de ahí que se hable de “suerte” para designar las dos parcelas que correspondían a cada colono. Aunque muchas veces se presenta la parcela como la “suerte”.

En total, a cada colono se le debían entregar 50 fanegas (castellanas) de tierra. Una fanega castellana equivale a 6.440 m2, o 32,2 hectáreas. La feligresía se dividió en unas 410 parcelas de una dimensión media de 250 x 1000 varas castellanas (218 x 829 m) lo que equivale a unas 28 fanegas. Por consiguiente, se debieron distribuir dos parcelas por familia, que supongo que corresponden a los dos números que constan por lo general en las parcelas que en 1784 disponían de casa, señaladas en el plano de José de Rojas con un (*). Esta cifra de 28 fanegas la corrobora Madoz.

Como vemos en el plano, siguiendo el camino Real o Arrecife, las parcelas se establecieron más o menos perpendicularmente a la calzada. Mientras que, en el territorio norte y sur, a partir del fondo de las parcelas anteriores la disposición de éstas fue perpendicular a los caminos rectilíneos paralelos que se diseñaron de norte a sur.

De esta forma, siguiendo estos ejes viarios rectilíneos se tenía acceso a los dos extremos de cada parcela.

Las divisiones rectangulares se establecieron con independencia de la orografía i de las incidencias topográficas del terreno, como son los arroyos estacionales que surcan este territorio.

La Carlota. Cordoba
Feligresía de La Carlota. Línea amarilla: límites de la feligresía. Línea azul: camino Real, Arrecife. Líneas naranjas: caminos de las parcelas. Línea lila: arroyos (Google my maps 2026-03-23)

Recordemos que uno de los objetivos declarados en el Fuero era mantener permanentemente la dimensión de la explotación agraria que debía permanecer siempre en un solo “Poblador útil”, remarcando claramente que “no podrán los Pobladores dividir las suertes, aunque sea entre herederos; porque siempre han de andar indivisas en una sola persona”.

Las imágenes siguientes muestran la forma rectangular de las parcelas, lo ondulado del terreno y como los arroyos cruzan las parcelas que se establecieron de forma rígida con el damero rectangular sin atender a los accidentes del terreno. Esta forma de actuar de la planificación ortogonal prescindiendo de la orografía y de los accidentes del terreno era una forma clásica de actuar en los siglos XVIII y XIX.

Las fotografías se corresponden con este fragmento de terreno que muestra la imagen aérea.

(Google my maps 2026-03-23)
La Carlota. Cordoba
La Carlota. Cordoba

La localización de la casa colona

El objetivo del gran proyecto era asentar familias de colonos en una casa colona para que trabajasen las 50/58 fanegas (32,2/37,4 hectáreas) que se les ofrecían en dos parcelas.

En cuanto a la localización de la casa, la primera decisión por adoptar fue la vinculación entre la casa y el terreno de labranza. En la disyuntiva clásica entre proximidad de la casa al terreno o agrupación en núcleos, el Fuero determinó “establecer estas casas, contiguas unas a otras o inmediatas a la hacienda que se asigne a cada Poblador; para que la tenga cercana, y la pueda cerrar y cultivar, sin perder tiempo en ir y venir a las labores, adoptando con preferencia este último método, siempre que la situación del terreno lo permita, o facilite”.

Las casas contiguas formarían los poblados, que como hemos visto no podrían superar las treinta casas por poblado. Cabe suponer que con treinta se estaría pensando en las dimensiones de un concejo como La Carlota, dejando en quince o veinte las dimensiones de los departamentos.

En el plano de José de Rojas de 1784 los asteriscos representan el lugar de asentamiento de las casas en relación con las parcelas, ampliamente diseminadas.

Hasta los años 60 del siglo pasado este modelo de asentamiento vinculado a la parcela se mantuvo ampliamente, solo falta observar la fotografía de la ortofoto de aquellos años, con la casa en el extremo próximo a la carretera y los límites perfectamente definidos de la parcela correspondiente.

En la ortofoto del vuelo americano 1956-1957, la población concentrada estaba confinada en los límites del recuadro rojo, es decir, la localidad de La Carlota.

La Carlota. Cordoba
Ortofoto del Vuelo americano 1956-1957

Actualmente, continuamos encontrándolo sobre todo en el recorrido del camino Real en los departamentos de Arrecife y Quintana y en la zona sur. Lo que ha cambiado es la arquitectura de las casas, reconvertidas generalmente en construcciones modernas.

La Carlota. Cordoba
(Google my maps 2026-03-23)

Si observamos el vuelo vemos que, en 1956 en el lado oeste de La Carlota, antes de la expansión urbana posterior, también se prodigaban las edificaciones aisladas en un extremo de una parcela. La señalado con el (13) es una casa colonial original.

Se ha configurado así un urbanismo muy particular en el entono de la campiña cordobesa, que se caracteriza por los poblamientos concentrados.

Dejemos para más adelante tratar las características de la casa colona.

El poblado en los departamentos

La otra forma de asentamiento es en casa contiguas formando un poblado, y distribuidas en departamentos, que hemos visto reflejados en mapas anteriores en un número de 10 departamentos.

Para su localización se establecía que la “distancia de un Pueblo a otro deberá ser la competente, como de cuarto o medio cuarto de legua poco más o menos, según la disposición y fertilidad del terreno”.

Visita al núcleo urbano de La Carlota

Después de esta presentación general del proyecto carolino y de los factores territoriales más significativos con relación a la feligresía, podemos centrarnos en la visita al núcleo urbano de La Carlota.

No se ha encontrado ningún plano original de La Carlota. A partir de este hecho, las especulaciones de los historiadores consideran que los límites del poblado inicial se corresponderían con los del sombreado amarillo del plano siguiente.

Sorprendentemente, en el poblado de La Carlota reflejado en la ortofoto del vuelo americano de 1956, las dimensiones del núcleo son prácticamente las mismas que las que se supone que era el núcleo original del siglo XVIII. Solamente se observa una cierta expansión por el lado suroeste.

Ortofoto del vuelo americano de 1956-1957

La trama urbana, ejes articuladores y tipología de calles

Lo que siempre se cita como característico del urbanismo ilustrada es la trama urbana ortogonal.

De hecho, sabemos que este modelo se aplicaba en España ya con anterioridad por lo menos desde principios del siglo XVI.

En cualquier caso, es cierto que el modelo ortogonal está siempre presente en las poblaciones carolinas del siglo XVIII. En unos casos con planos geométricos muy elaborados; en otros, con tramas y contornos más indefinidos, pero siempre bajo el principio de la linealidad de sus calles.

Este es el caso de La Carlota. El plano que he elaborado sobre al viario refleja la ortogonalidad de base, aunque sin regularidad en el trazado de las manzanas. Tampoco el paralelismo entre las calles es exacto, en parte motivado por al trazado en ángulo del camino Real y por los condicionantes estructurales de los caminos de las parcelas vistos antes.

La Carlota. Cordoba
(Google my maps 2026-03-23)

Lo que está claro es la linealidad de sus calles y la forma cuadrangular de las manzanas. Los tramos curvos del perímetro urbano del lado de levante se deben a la adecuación a orografía en ese lado.

Las calles

Encontramos tres tipos de calles.

En primer lugar, el camino Real, actual avenida de Carlos III, la vía más ancha de trazado rectilíneo, que forma un ligero ángulo en la última manzana en dirección a Córdoba.

Veamos primero la majestuosa entrada de la calzada viniendo desde Córdoba, con al departamento del Arrecife al fondo.

La Carlota. Cordoba

Por el lateral sur del paseo las edificaciones están perfectamente alineadas, mientras las del lado norte presentan discontinuidades de alineación, lo que hace que la anchura no sea uniforme y oscile alrededor de los 30 metros, unas 36 varas castellanas.

Una vez desviado el tráfico del camino Real por la autovía A-4, el camino Real ha sido convertido en un magnífico paseo arbolado.

La Carlota. Cordoba
Paseo en el camino Real

Las calles que parten del camino Real, más o menos perpendiculares a él, son las calles más anchas sobre las 10 varas, unos 11/12 metros de ancho.

Calle del Rey

Tiene las mismas dimensiones la calle Ramón y Cajal, aunque con tramos más irregulares en el lado norte, y la calle Nuestra Señora del Carmen en el lado sur, más o menos paralelas al Arrecife.

La Carlota. Cordoba
Calle Ramón y Cajal

En el lado norte dos largas calles paralelas al camino Real configuran el damero, y aparecen como secundarias. Son más estrechas, de unas 8 varas, unos 7 metros.

La Carlota. Cordoba
Calle Severo Ochoa
Las plazas

En toda la trama encontramos dos plazas. La más importante en la inicial plaza Mayor que, por uso cuotidiano ha terminado llamándose plaza de la Iglesia. De forma cuadrada tiene unas dimensiones de unas 60 varas, unos 50 metros de lado.

El urbanismo actual de la plaza es del formato de plaza dura enlosada, sin apenas arbolado, pero apta para la organización de eventos al aire libre.

Como la denominación señala, está presidida por la iglesia parroquial de la Inmaculada Concepción (2) y la casa parroquial. La casa del subdelegado, junto a la iglesia, y la Real cárcel (5), son los otros dos edificios representativos que abocan a la plaza.

La Carlota. Cordoba

Frente al molino del Rey (4) se forma otra plaza con la denominación actual de plaza de España que me sugiere un espacio abierto funcional para el tráfico vinculado al molino.

La Carlota. Cordoba

El edificio de la Subdelegación, en pleno camino Real, se construyó retranqueado, dejando por delante una plazoleta, lo que ofrece más perspectiva visual y empaque al edificio.

Las manzanas

Para entender las manzanas de un poblado de colonización hay que tener muy presente que es un poblado exclusivamente rural, con las casas de función agraria, que requieren espacio para la vivienda y espacio para la actividad agraria, concentrado en el corral con dependencias para acoger caballería, ganado, pocilga, gallineros, pajar, aposentos para aparejos…). Por tanto, la parcela debe tener dimensiones superiores a las de una función simplemente urbana.

Si se siguiese el modelo de Fuente Palmera, las manzanas estarían formadas por casas con la entrada a la vivienda orientada a la plaza o a la vía principal ocupando el frente, con entrada al corral por la calle posterior.

En Fuente Palmera las manzanas alojan 2 y 4 casas. En La Carlota pienso que el mínimo es de 4 casas, como los dos laterales de la plaza de la Iglesia, con cuatro casas por lado.

La Carlota. Cordoba

Frontal de la manzana de la plaza de la Iglesia lado este.

Con los años, las casas agrarias irán perdiendo su función y, en algún momento, empezará a dividirse la parcela en profundidad, dando paso a la introducción de casas urbanas abiertas sobre los cuatro costados de la manzana.

Ello explicaría que el incremento de población no hubiese comportado en una primera etapa incremento de superficie urbana al haberse aumentado la densidad de viviendas dentro del mismo espacio urbano.

Lo que también se observa es que, la estética del modelo de casa -doble planta, puerta de la vivienda central, con ventanas laterales y ventana superior- se ha mantenido únicamente con la incorporación de balcones en la planta superior, ahora habilitada como espacio habitacional.

Edificios monumentales

Empecemos el recorrido por los elementos arquitectónicos y urbanísticos más representativos que han pervivido desde la nueva población inicial.

Los números del plano se corresponden con los puntos de visita que realizaremos.

El centro: elementos simbólicos de poder y los servicios complementarios

En el urbanismo español lo más usual es que cada localidad esté dotada de un centro urbano donde se concentra el poder religioso-administrativo constituyendo una plaza mayor.

Este mismo modelo se aplica en las nuevas poblaciones, pero no en las cabeceras de las subintendencias, en La Carlota y La Carolina.

Centrándonos en La Carlota, sobre el eje principal constituido por el camino Real, se asienta el palacio de la Subintendencia de las Nuevas Poblaciones de Andalucía, mientras que la iglesia se desplaza hacia el lado noreste, formándose en ese lugar el equivalente a la plaza Mayor. Ambos poderes aparecen independientes. La subintendencia quizás más situada como centro administrativo de todas las nuevas poblaciones de Andalucía, y la iglesia más destinada a ser centro urbano, aunque en una posición poco central respecto al núcleo urbano.

No obstante, en esta plaza mayor se edificaron la casa del subintendente y la cárcel.

Palacio de la Subdelegación de las Nuevas Poblaciones de Andalucía. Ayuntamiento

El palacio de la Subdelegación o casa grande (1), fue construido entre 1770 y 1780 como edificio oficial destinado a funciones administrativas y residenciales.

Arquitectónicamente, responde a un estilo neoclásico, aunque conserva algunos rasgos del barroco tardío. La fachada presentaba una antigua policromía, hoy casi desaparecida, y elementos como las cornisas ondulantes de los balcones inferiores. Su composición, simétrica y sobria, se completa con remates clasicistas como arquitrabe, friso, cornisa con dentículos y pináculos.

La Carlota. Cordoba
La Carlota. Cordoba
La Carlota. Cordoba

El interior se organiza en torno a un patio central con columnas y arcos de medio punto de dos niveles. La planta baja albergaba oficinas como la Contaduría, la Tesorería y la Secretaría, mientras que la planta alta se destinaba a residencia.

En conjunto, el edificio destaca por su sobriedad, funcionalidad y valor representativo, y continúa manteniendo un uso público, actualmente como sede del Ayuntamiento de La Carlota.

La Carlota. Cordoba

Parece que las primeras escuelas se ubicaron en la planta superior.

Posteriormente ya en el siglo XIX cuando pasó a ser municipio acogió el ayuntamiento.  También existía en el mismo edificio un teatro fundado por una sociedad de aficionados, al tiempo que habitan algunos vecinos. Madoz nos dice que “con el producto de los inquilinatos va haciendo poco a poco la municipalidad los reparos que necesita dicha casa”.

Iglesia de la Inmaculada Concepción

La iglesia era uno de los pilares del Antiguo Régimen, por lo que su presencia debía manifestarse en el centro de la sociedad y de su organización territorial.

Por ello, se la localizó en la plaza central, aunque, como he señalado, esta plaza no ocupaba una posición céntrica.

Se nota que su ubicación está más condicionada por criterios urbanísticos que eclesiásticos. Por una parte, no constituye un edificio exento, sino que está integrada en la gran manzana que delimita el lado noroeste. Por otro, no se adapta a la norma canónica de la orientación a levante, sino que lo está hacia el noroeste.

La iglesia de la Inmaculada Concepción (2) era la iglesia parroquial dedicada a la Purísima Concepción, patrona del pueblo, así como de toda la colonia. Estaba servida por cuatro capellanes, con los párrocos que debían conocer el Idioma de los nuevos pobladores, agrupados por idiomas.

Comenzó a construirse en 1769 y quedó concluida en 1779. Es uno de los edificios más representativos del núcleo histórico de La Carlota y ha mantenido hasta hoy su uso religioso.

Arquitectónicamente, es un templo de carácter neoclásico, aunque dentro del ambiente de transición estilística propio de La Carlota.

Su fachada es su rasgo más singular, con un pórtico de tres grandes arcos de medio punto, rematada con dos campanarios gemelos.

La Carlota. Cordoba

Lor arcos, más ancho el central, en correspondencia con la anchura de las naves del interior, son de ladrillo y los muros presumiblemente de mampostería enlucidos de color blanco.

La Carlota. Cordoba

Los dos campanarios gemelos en la parte delantera son una solución poco común, que me recuerda algunas iglesias barrocas de Roma.

El tejado es de teja a dos aguas. En el ábside sobresale el cuerpo central rectangular, con cubierta a cuatro aguas, y dos ábsides laterales cuadrados de menor altura.

El interior, de planta basilical, está formado por tres naves, siendo la central la más ancha y principal, y cuatro tramos apoyados en columnas de piedra.

La Carlota. Cordoba
La Carlota. Cordoba

Sobre el muro frontal del ábside central un retablo cuyo estilo no sé cómo clasificar.

En conjunto, la iglesia destaca por la claridad de su composición, la simetría de su fachada y su buen estado de conservación. Más que por una decoración abundante, su interés reside en la solidez de su planta, en la singularidad del pórtico abierto y en la fuerza visual que le aportan las dos torres.

A ambos lados de la portada de la iglesia hay sendos edificios de servicios. A la izquierda la casa parroquial y a la derecha la vivienda del subintendente.

Casa parroquial

La casa parroquial adosada en el lado izquierdo sigue el mismo tipo de arquitectura simple que el resto de las casas de la población.

La Carlota. Cordoba

Las escuelas

No es reconocible en el plano ningún edificio o espacio destinado a las escuelas que debían existir. Al parecer, las primeras clases escolares se impartieron en el edificio de la subdelegación.

Respecto a la enseñanza el Fuero especificaba que “todos los niños han de ir a las Escuelas de primeras letras, debiendo haber una en cada Concejo para los Lugares de él; situándose cerca de la Iglesia, para que puedan aprender también la Doctrina y la Lengua Española a un tiempo”.

A mediados del siglo siguiente, según Madoz existían ya “2 escuelas de primeras letras, la una para niños y la otra de niñas: a la primera concurren unos 30 a 40 discípulos según las estaciones del año; pues como muchos de los padres son pobres, los dedican a las faenas del campo proporcionadas a su edad; a la segunda, asisten unas 70 alumnas, cuya maestra está dotada con 1,460 reales anuales, y aquel con 2,200”.

Edificios públicos y de servicios

Los proyectos de urbanización debían destinar “En paraje oportuno, y que sea como centro de los lugares de un Concejo, se construirá una Iglesia con habitación y puerta, para el Párroco, Casa de Concejo y Cárcel; para que sirvan estos edificios promiscuamente à estos Pobladores, para sus usos espirituales y temporales”.

“En esta misma inmediación se podrán colocar los Artistas, que tengan oficios, para la comodidad de los Lugares de la Feligresía, asignándoles en aquella cercanía su repartimiento de tierras, en la conformidad que a los demás Pobladores”.

Veamos lo que resta de estos edificios.

Casa del subdelegado de las nuevas poblaciones de Andalucía

El subdelegado de La Carlota debió residir inicialmente en la propia subdelegación, pero se llegó a construir una casa en la plaza, adosada al lado derecho de la iglesia, desde donde despachaba Fernando de Quintanilla como subdelegado, y el propio Olavide.

Arquitectónicamente sigue el mismo modelo de la casa colona, aunque con algunos elementos decorativos que la distinguen de las demás.

En venta en el momento de la visita, desconozco las razones por las que el municipio no se interesa por ella, como un elemento patrimonial más de los orígenes de la población.

Cementerio

Otro servicio importante se concretó en el cementerio (3). Su particularidad histórica es que debió ser el primer cementerio cerrado que se construyó en España a las afueras de una localidad. Hasta entonces la norma era ubicarlos junto a la iglesia.

El Fuero señalaba que debía construirse “un cementerio cerrado de pared, en paraje ventilado” con sentido higienista.

Recorrer el cementerio permite evidenciar la presencia de los colonos extranjeros hasta la actualidad a través de las lápidas, con apellidos que cada vez muestran más el mestizaje.

Los nichos van siendo “modernizados”, pero todavía es posible observar algunos como debían ser en origen.

Molino del Rey

Un servicio importante lo constituyó el molino del Rey (4).

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Real Cárcel

Otro “servicio” que se consideraba esencia fue la cárcel que debía ser “una cárcel muy capaz, sana y segura”.

El actual edificio de la Real Cárcel de La Carlota (5) empezó a construirse a finales de los años 80 del siglo XVIII y se concluyó en el año 1795. Siguió de estilo neoclásico del resto de las edificaciones.

En la planta baja se situaban los calabozos y en la planta alta la vivienda del carcelero.

Con el tiempo, este edificio fue también sede del juzgado ordinario hasta 1835 y en la actualidad es la sede del “Ecomuseo”.

La Carlota. Cordoba

Real Posada y Fonda

La Real Posada de La Carlota (6) fue uno de los edificios más significativos del conjunto urbano original. Concebida para el servicio de viajeros, comerciantes y animales de carga, respondía a una función claramente vinculada al tránsito por el gran eje de comunicaciones de la época.

Su construcción se desarrolló en dos fases: el ala izquierda, terminada en 1769, se destinó a fonda, mientras que el ala derecha, añadida a finales del siglo XVIII, se dedicó a establos y almacenes. Ambas partes formaron un conjunto de planta rectangular y gran amplitud.

Arquitectónicamente, el edificio adopta soluciones compositivas neoclásicas en conjunción con elementos de tradición barroca. Presenta dos plantas, fábrica de ladrillo visto con vanos rectangulares en la baja, balcones con arcos en la alta y cornisa con apoyo de ménsulas bajo el tejado. En el centro de la fachada principal, la portada es un cuerpo de mayor elevación, que se abre, en la planta baja, por un gran arco carpanel.

La Carlota. Cordoba

Traspasada la portada principal se abre un patio alargado que conecta con la portada trasera, por donde se accedía a las caballerizas.

En el ala de la izquierda, los espacios destinados a fonda se distribuían alrededor de un patio cuadrangular arcos de medio punto sobre pilares, todo de fábrica de ladrillo.

Se comunica con un doble patio destinados a estabulación y almacenamiento y con la gran nave de las caballerizas.

La Carlota. Cordoba

Aunque la fachada principal muestra una estructura arquitectónica aparentemente similar, en realidad el extremo derecho se construyó posteriormente para otras funciones, como pósito, como veremos y formas arquitectónicas algo distintas.

Caballerizas (Biblioteca Pública)

Por la calle trasera, calle Séneca, se accedía a las caballerizas de la posada (7). Actualmente se ha destinado a la biblioteca municipal.

Es una gran nave con un eje intermedio formado por una secuencia de arcos de medio punto que descansan sobre pilares dividida en dos plantas.

Planta baja de las caballerizas/biblioteca.

La Carlota. Cordoba

Segunda planta bajo una cubierta a dos aguas.

La Carlota. Cordoba

Real Pósito de Labradores y Reales Pósitos de Diezmos

Ya en los primeros años se construyó el Real Pósito de Labradores (8) en el extremo opuesto a la posada, sobre la actual calle Julio de Torres. su finalidad era asegurar a los colonos el grano necesario para la siembra.

Su arquitectura fue muy sobria y sencilla, probablemente por los elevados gastos de los primeros años y la escasez de recursos disponibles.

Hay un pósito capaz de 7,000 fan. de grano.

F53 Posito. La Carlota. Cordoba (foto Google street view)
(Google Street view 2026-03-29)

Al principio, junto al pósito de labradores se ubicaron los Reales Pósitos de Diezmos, destinados a almacenar el grano del diezmo que los colonos entregaban al rey. Formaba un único inmueble, aunque ambos estaban separados interiormente.

El primer pósito de diezmos resultó insuficiente para albergar las cosechas de la colonia. Por ello, hacia la década de 1780 se construyó un nuevo pósito de diezmos en el espacio libre entre la Real Posada y el pósito antiguo.

Este segundo edificio imitó la fachada de la Posada, lo que contribuyó a dar apariencia unitaria a toda la manzana. Su planta baja se destinó a viviendas. Desde la desamortización del siglo XIX, estos inmuebles pasaron a ser de propiedad privada y aún continúan siéndolo.

La Carlota. Cordoba

Matadero

También se dispuso un matadero fuera de la población que, en época de Madoz se hallaba en mal estado.

Cuartel-Plaza de Abastos

El edificio conocido como Cuartel–Plaza de Abastos (9) fue construido hacia 1813 con la finalidad inicial de alojar un pequeño cuartel situado frente a la Real Posada. En la segunda mitad del siglo estaba ocupado por la guardia civil en donde, podían alojarse 200 soldados en caso necesario.

Antes del fin del siglo XIX pasó a utilizarse como Plaza de Abastos, es decir, como mercado local al que acudía la población de La Carlota y de sus distintos departamentos para adquirir principalmente productos alimentarios.

La función de mercado se mantuvo, pero actualmente solo aloja una carnicería y una churrería ambulante, sin mercado de verduras en el patio.

Se trata de un edificio sobrio de dos plantas con un patio enrejado abierta al camino Real.

Entre sus elementos más característicos destacan las rejas de hierro que hoy todavía pueden verse, colocadas en 1871 en sustitución de las primitivas puertas de madera. Ese detalle refleja la fase posterior de adaptación del edificio, ya vinculada a su uso como espacio comercial.

La Carlota. Cordoba
La Carlota. Cordoba

Monumento a Carlos III

En el año 1967, por iniciativa de la Real Academia de Córdoba, se erigió el monumento a Carlos III (10), un monumento conmemorativo de los doscientos años de la promulgación del Fuero de las Nuevas Poblaciones.

Representa las figuras de Carlos III sentado, a su izquierda, el conde de Campomanes y Pablo de Olavide recibiendo el Fuero.

El monumento se inauguró en 1968 y fue encargado al escultor Pablo Yusti.

Monumento conmemorativo a la tradición centroeuropea

En el extremo norte de la calle Carlos III se ha instalado un monumento (15) obra, Paco Parra (2024), en homenaje a los primeros colonos. Presenta un gran huevo de pascua decorado con un niño colono encima, símbolo de la tradición del huevo de Pascua que traían los primeros colonos, con un niño símbolo del “nacimiento” de la nueva tierra.

La casa colona

Llegamos a uno de los aspectos que debería ser trascendente en un recorrido por una nueva población de colonización: la casa colona.

Cómo diríamos satíricamente “pues va a ser que no”. En efecto, no hay catalogada como monumental ni mostrada de forma remarcable ninguna vivienda colona.

Como siempre, en el recuerdo histórico-turístico solo se destacan como monumentales los edificios y construcciones del poder y la riqueza (castillos, catedrales e iglesias, casas palaciegas, …) o de obra de fábrica consistente (puentes, acueductos, molinos, …).

A riesgo de equivocarme, voy a intentar reconocer alguna casa colona y sus características.

Las escasas representaciones que existen del modelo de casa colona corresponden a planos elaborados por los ingenieros militares Carlos Desnauxde 1768 para Fuente Palmera y los Planos topográficos de José de Ampudia y Valdés, de las feligresías de La Luisiana y Fuente Palmera (1794–1797).

El primer dibujo presenta una vivienda de dos plantas, con una puerta central, una ventana a cada lado y una ventana más pequeña en la planta superior. Corresponde al modelo diseñado como casa colona.

En el segundo dibujo las casas son de una planta con la misma estructura -puerta central y dos ventanas- con corral de dos tipos: uno alargado gran tamaño en la parte posterior y otro de dimensiones similares a la vivienda.

La casa estándar sería una parcela rectangular, en general más larga que ancha, con una vivienda de dos niveles. Con entrada por un ancho zaguán con cocina-comedor a un lado y dormitorios al otro; una escalera de acceso a la planta superior para granero y posibles habitaciones; por detrás un corral con dependencias auxiliares para animales y aperos. La cubierta a dos aguas sobre caballete de madera paralelo a la fachada. En algunas casas aisladas la cubierta podía ser a cuatro aguas.

Más adelante se introdujeron casas de planta similar, pero de una planta.

Las medidas de referencia oscilarían alrededor de: 14 varas de ancho de fachada x 9 varas de profundidad de la vivienda con un fondo total de la parcela muy variable sobre las 24 varas (11,72 x 8 x 36 metros). La altura de la casa de dos plantas sería de unas 6 varas (5 metros).

Tómense estas dimensiones con mucha cautela, pues sobre los planos se observan fachadas de casa que oscilan entre 8 y 14 metros y profundidades muy dispares hasta los 50 metros.

Este modelo de casa agraria era idéntico para tanto en el interior de los poblados como en las casas aisladas en la parcela.

Ello significaría que, los núcleos poblacionales estarían constituidos por grandes viviendas, con lo que dos, tres o cuatro casas ocuparían una manzana entera.

La Carlota. Cordoba
La Carlota. Cordoba

Los materiales de construcción eran muy básicos. Los muros de tapial encofrado con refuerzos de ladrillo; madera para la solera del piso y la estructura del caballete de la cubierta, y por encima tejas curvas. Los muros enlucidos con cal blanca. Las ventanas se protegían con rejas forjadas.

El único detalle decorativo del modelo original es un ancho marco de obra de la puerta adintelada, como si fuese un arimez, con un saledizo en la parte superior bajo la ventana.

En el museo se presenta una maqueta de la estructura de casa colona.

En el recorrido por La Carlota, intenté identificar alguna casa original de las que dicen que existe. En el plano siguiente he representado lo que considero que podría ser la ubicación de estas casas. El rectángulo azul-amarillo representa el total de la parcela, donde el azul correspondería a la planta de la casa y el amarillo al corral, espacio para las instalaciones auxiliares para la actividad agraria (cuadra, pocilga, gallinero, aparejos) que se les entregaba y que son necesarias para la producción agrícola-ganadera.

La Carlota. Cordoba
(Google my maps 2026-03-23)

La casa número 3 de la calle Ramón y Cajal (11) muestra la apariencia de ser una casa colona tipo. Al lado una casa de una planta.

Las casas siguientes ofrecen un formato más urbano, donde la planta superior presenta tres balcones.

La casa del número 3 de la plaza de la Iglesia (12) es interesante porque presenta el lateral sobre la calle Severo Ochoa y la parte trasera en la calle de la Estación, como imagino que serían la mayoría de las casas, con entrada a la vivienda por una calle y entrada al corral por la calle trasera.

Se especula que terminase siendo una casa de vecinos.

La Carlota. Cordoba

En el tramo del paseo Carlos III (antiguo camino Real), entre los números 49 y 55 se observan cuatro casas un poco más anchas (15-16 varas) que obedecen a la estructura primaria, pero, como digo, con formato más urbano, con tres balcones, cosa que significaría que la planta superior ha pasado a ser habitable. La continuidad de la cubierta, del mimo estilo de teja curva, me hace pensar en que su origen pudo estar en las primeras casas colonas, aunque posteriormente “urbanizadas” dada la importancia que con los años adquirió este eje viario.

La casa número 55 (14) aún mantiene entrada por los dos lados.

Lo mismo para la casa número 43 (13).

durante años, hasta la introducción del modelo de construcción “moderno banal” generado en España a partir del desarrollismo.

El modelo de casa aislada en la parcela reconocido como original se encuentra junto al camino Real, a 1,4 km (16) en dirección a Arrecife.

Si se está interesado en acercarse a la forma urbana de un poblado del siglo XVIII, he localizado dos poblados que mantienen la forma y volumetría constructiva y la superficie de la parcela cual fueron establecidas en su origen.

Debe haber más, pero los que indico son feligresía de Montizón y el departamento Escolástica (Carboneros), ambos en las Nuevas poblaciones de Siera Morena en Jaén. Aunque son subintendencias distintas, los modelos constructivos y organizativos fueron los mismos.

(Google street view 2026-03-23)

El museo

El museo no dispone de horario de apertura. Si se está interesado en visitarlo, es necesario llamar al Ayuntamiento (957 300 001) para concertar una visita.

El museo (5) ahonda en las raíces y la historia de la Carlota desde el paleolítico hasta el origen de la localidad, tras la promulgación del fuero de las nuevas poblaciones bajo el reinado de Carlos III. Permite conocer cómo vivían los primeros colonos que habitaron el pueblo a partir de 1767.

En el edificio de la Real Cárcel (5) se ha ubicado el Ecomuseo de La Carlota, nombre con que se conoce el Centro de Interpretación de las Nuevas Poblaciones, un espacio divulgativo donde se ofrece una lectura accesible de los orígenes históricos de La Carlota y de su relación con la colonización ilustrada del siglo XVIII. Concebido como una propuesta didáctica, el centro combina patrimonio, territorio y memoria local para explicar tanto el periodo precolonial desde el paleolítico hasta el origen de la localidad, tras la promulgación del fuero de las nuevas poblaciones bajo el reinado de Carlos III.

Además, permite conocer el origen y cómo vivían los primeros colonos que habitaron el pueblo a partir de 1767.

Imagen del museo en la Real Cárcel (5) y al lado una casa presumiblemente de origen colono

La Carlota. Cordoba

Ocupa las dos plantas de la cárcel en un recorrido por: a) el medio físico y natural; b) la ocupación precolonial; c) la importancia del camino; d) el proyecto ilustrado; e) el asentamiento de los colonos en la tierra prometida y f) la huella colona.

La Carlota. Cordoba
La Carlota. Cordoba
La Carlota. Cordoba
La Carlota. Cordoba
La Carlota. Cordoba
La Carlota. Cordoba
La Carlota. Cordoba
La Carlota. Cordoba
La Carlota. Cordoba
La Carlota. Cordoba
Rafa Folk, descendiente de los primeros colonos señalando la población alemana de origen de su familia
La Carlota. Cordoba
La Carlota. Cordoba

El Centro de Interpretación es un buen escaparate para conocer, a través de pequeñas pinceladas, gran parte de la historia y el patrimonio colonial y precolonial de La Carlota.

Fin de la visita

La visita a La Carlota ha tenido dos efectos. Por un lado, apreciar lo que queda de la población colonial en los edificios más emblemáticos del momento, así como la evolución y expansión experimentada en los últimos decenios, desde casi finales del siglo XX.

Aproximarme al modelo de sociedad que la Ilustración en España proponía implementar: Una sociedad estamental (los agricultores deben permanecer siempre como agricultores) y una sociedad agraria permanentemente igualitaria (las suertes no se podían dividir ni acumular) basada en la unidad familiar monoparental.

Si quería ser un modelo para difundirse en otras poblaciones de España significaría que el ideal sería reconvertir la propiedad, y consigo la gran propiedad, de manera que el territorio de cada localidad se repartiese entre las familias monoparentales de forma uniforme e igualitaria.

Por otro lado, me ha creado un gran número de interrogantes sobre la etapa de implantación y colonización del siglo XVIII.

En el texto ya he avanzado un comentario sobre el criterio generalizado entre los agentes institucionales y los promotores turísticos de considerar casi exclusivamente como bienes culturales monumentales a conservar y mostrar (Bienes de Interés Cultural (BIC)), aquellos edificios y manifestaciones arquitectónicas que por su solidez han permanecido en pie o en ruinas apreciables. Estos monumentos son los que reflejan el poder, al haber sido edificados con materiales durables, especialmente piedra y ladrillo. Así, castillos, palacios y palacetes, iglesias, catedrales y monasterios, o edificaciones similares, es lo que se muestra y difunde. Junto a construcciones también perdurables, como molinos, canales, fábricas, cortijos, haciendas, etc.

Pero, dónde estaban, dónde vivían y cómo vivía la generalidad de la población -el “populacho”-, los agricultores, los jornaleros… no existen para esta historia turística, no son monumentos.

Este planteamiento también lo encontramos en La Carlota. Y es más grave cuando todavía están en pie algunas de las casas colonas, casas que eran el centro de la propuesta ilustrada junto a las “suertes”, que tampoco se explican. Estas casas son los verdaderos monumentos históricos de aquel momento y lugar.

Lo que ahora vemos en La Carlota es una ciudad urbana, no vemos ni intuimos el pueblo agrario que fue en sus orígenes, ni el modelo de sociedad que quería proyectar.

Además, quedan otras preguntas en el aire del tipo de: cómo se proveían de pan y agua; qué asistencia médica tenían; cómo funcionaban las escuelas…

Bases de información

Webs
ayuntamiento
wikipedia
patrimonioculturaaldeandalucia
turismovalledelguadalquivir

Cartografía
Sede electronica del catastro
Ortofoto vuelo americano 1956-1957
BNE Digital. Biblioteca Nacional de España

Webs academic
Real Cedula nuevas poblaciones Sierramorena
Madoz, Pascual. Diccionario geográfico-estadístico-historico de España y sus posesiones de ultramar (1846-1850)
Bernaldo de Quirós, Constancio (1929). La colonización carolina: La Carlota
Junta de Andalucía. 2001. Decreto 4/2001, de 9 de enero, por el que se declara Bien de Interés Cultural, con la categoría de Conjunto Histórico, el sector urbano de La Carlota (Córdoba)
Martínez Castro, Antonio (2015). El poblamiento desde la antigüedad a la edad moderna en la subcomarca cordobesa de las Nuevas poblaciones: el ejemplo de La Carlota (Tesis doctoral)
Nuevas Poblaciones de Sierra Morena y Andalucía
Hamer Flores, A. (2017).  Los extranjeros en las Nuevas Poblaciones: identidad y asimilación
López Ontiveros, A. (1974). Parcelarios geométricos en la Campiña de Córdoba
Sambricio, Carlos (2014). Inapia: utopía, territorio y ciudad a finales del siglo XVIII
Turismo Fuente Palmera
Proyecto Patrimonio La Carlota. 2025. La Carlota durante la Edad Moderna. Los momentos previos a su fundación
Fuente Palmera. Casas coloniales

Libros
Martínez Castro, Antonio. La Carlota. Evolución histórica de un territorio. Diputación de Córdoba. 398 pp.
Aguayo Pérez, Simón. La Carlota. Una historia de sus calles. Patronato Municipal de Cultura «Juan Bernier» de La Carlota/Diputación de Córdoba. 207 pp.

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