POST INVITADO
La “suerte número 11” recoge las vivencias de un descendiente de los primeros colonos centroeuropeos traídos a La Carlota (Córdoba) en el siglo XVIII, a raíz de una visita a la tierra de donde provienen sus orígenes familiares.
La “suerte” número 11: un viaje a mis raíces en La Carlota. Córdoba

Localidad: La Carlota. Territorio original. Desierto de la Parrilla. Provincia: Córdoba. Com. Autónoma: Andalucía
Coordenadas: 37°40′30″N 4°55′47″O. Altitud: 228 msnm. Población: 1.151 habitantes (1769) – 14.520 habitantes (2025)
Visita: 2026
Post invitado
Tenía interés en presentar alguno de los pueblos de colonización de Andalucía de la época de Carlos III, más allá del que ya dediqué a San Carlos del Valle (Ciudad Real).
Se da la circunstancia de que un buen amigo, Rafa Folk, es descendiente directo de uno de los primeros colonos que fueron traídos desde el centro de Europa a La Carlota (Córdoba). Me pareció que podía ser interesante acercarnos a sus orígenes y que nos explicara su vivencia.
Por esta razón, incorporo este Post Invitado en que Rafa comparte algunos aspectos de la visita a La Carlota que hicimos a principios de marzo de 2026.
Índice
La “suerte” número 11: un viaje a mis raíces en La Carlota. Córdoba
“A veces los viajes más memorables no son los que nos llevan más lejos, sino los que nos acercan a nuestro propio origen. Esto es lo que me ha pasado recientemente al visitar La Carlota, un lugar donde la historia del territorio y la historia de mi familia se han encontrado de una manera inesperada”.
Recientemente tuve la oportunidad de hacer un viaje muy especial a La Carlota (Córdoba), invitado por el editor de este blog. Cuando conoció algunos detalles de mi historia familiar, le pareció interesante hacer este viaje juntos y que yo escribiera, para su blog El turista tranquilo, una crónica sobre La Carlota. El resultado ha sido una experiencia profundamente emocionante y enriquecedora.
El descubrimiento de un antepasado
Una de las razones que han hecho de este viaje una experiencia tan especial ha sido el descubrimiento de mis raíces en esta tierra. He podido conocer la historia de uno de mis antepasados: Johann Volk, uno de los colonos que llegaron desde Alemania en el siglo XVIII para establecerse en La Carlota.
Johann Volk llegó con su esposa y sus cuatro hijos, procedentes de un pequeño pueblo alemán, Waldkirk en el estado de Baden Württenberg. Como a otros colonos, se le asignó una “suerte”, parcela de tierra para trabajar y comenzar una nueva vida. En su caso, se trataba de la suerte número 11. Esta representa, de algún modo, el punto de partida de mi familia en estas tierras.


Hoy ni la parcela ni la casa existen. Han quedado absorbidas por el crecimiento de la población.


Este viaje también me ha permitido confirmar una cosa que siempre había defendido: mi apellido se escribe con “V”. Durante años lo he afirmado, pero ahora lo puedo testimoniar documentalmente. Gracias a un investigador que conocimos durante el viaje, Rafael Giraldo Aguilar, recibí una copia del primer registro municipal de 1769 de La Carlota, donde aparece claramente escrito Volk, con “V”. Verlo en un documento histórico fue un momento especialmente emocionante.

Descubrir este detalle concreto —una parcela, un número, unos nombres escritos en un registro— convierte la historia en una realidad tangible. Ya no es solo un dato de archivo: es un fragmento de vida.
Un proyecto ilustrado de colonización
Para entender mejor esta historia hay que recordar que La Carlota forma parte del gran proyecto de colonización impulsado en el siglo XVIII por Carlos III, dentro del programa de las Nuevas Poblaciones de Sierra Morena y Andalucía.
El objetivo era poblar amplias zonas poco habitadas del camino entre Madrid y Andalucía, fomentar la agricultura y mejorar la seguridad de las rutas. Por ello se trajeron miles de colonos centroeuropeos —alemanes, suizos y flamencos— y también algunos catalanes y valencianos, que recibieron tierras, viviendas y herramientas para comenzar una nueva vida.
Entre ellos estaba mi antepasado Johann Volk, que, como tantos otros, dejó atrás su tierra de origen para iniciar una historia completamente nueva en estas tierras andaluzas.
Otro detalle que descubrí fue que otro antepasado, Francisco Folk Rigwall, fue alcalde de La Carlota y tiene una calle conmemorativa en la población.

El 5 de marzo de 1835, durante la regencia de la reina María Cristina de Borbón, viuda de Fernando VII, fue promulgado un real decreto que ponía fin al régimen singular que, durante décadas, había protegido a los colonos con el privilegiado fuero de población. Aquel marco legal, vigente desde el siglo XVIII, había dado forma a una experiencia única dentro de las llamadas Nuevas Poblaciones, pero su tiempo llegaba a su fin.
Con la desaparición del fuero, La Carlota dejaba atrás su condición excepcional para convertirse, plenamente, en un municipio ordinario del reino de España. Ya no era una colonia con normas propias, sino una villa regida por las leyes comunes, con su ayuntamiento y su gobierno local, integrado dentro del orden administrativo liberal que se iba consolidando.
En aquel momento de transición, cargado de simbolismo y de cambio, el cargo de alcalde recayó por primera vez en la figura de don Francisco Folk Rigwall.
Así, la historia colectiva y la memoria familiar se entrelazan en un mismo instante. El final de un régimen y el comienzo de otro encuentran en el nombre de Francisco Folk Rigwall un testimonio del pasado y el inicio de una nueva realidad.

Reencontrar la familia
El viaje también me permitió conocer a un pariente lejano, mi primo segundo Antonio Jesús Martínez Castro. Antonio es doctor en Historia, especializado en Historia Antigua, profesor de instituto y un profundo conocedor de la historia de La Carlota sobre la que ha escrito, entre muchos otros trabajos y la tesis doctoral, el libro La Carlota. Evolución histórica de un territorio. Ed. Diputación de Córdoba.
Además de su trabajo como historiador, ha estudiado con detalle el fenómeno de la colonización de la zona y conoce muy bien la historia de la familia Folk (Volk) en la localidad. Conversar con él fue una oportunidad magnífica para entender mejor el contexto histórico y familiar de aquellos primeros colonos. Tuvimos una excelente conversación en el “Ecomuseo” con mi primo y Dionisio, gestor del museo, y Juan, geógrafo retirado compañero de mi primo. Fue una conversación larga muy interesante y muy agradable.
Durante nuestra estancia también visitamos a mi prima segunda Antonia Serrano Castro, hija de Carmela Castro Folk y nieta de una hermana de mi abuelo. Fue una velada realmente fantástica. Mi prima es una persona encantadora, con una mente clara y una memoria prodigiosa. La conversación estuvo llena de anécdotas y recuerdos familiares que parecían hacer revivir otros tiempos.
A mi acompañante le cayó estupendamente, cosa que no es nada extraña: Antonia tiene aquella combinación de lucidez, cordialidad y memoria viva que convierte cualquier conversación en una pequeña lección de historia familiar.
Un viaje que continúa
En realidad, este viaje ha sido solo el comienzo de un relato más amplio. En otra oportunidad explicaré también la historia de mi abuelo, que forma parte de esta misma línea familiar y que ayuda a comprender cómo aquellas primeras raíces plantadas en el siglo XVIII siguieron dando fruto con el paso de las generaciones.
Viajar a La Carlota ha sido, para mí, mucho más que visitar un lugar: ha sido volver, de una manera inesperada, al punto de inicio. Allí, entre documentos, conversaciones y paisajes, he podido entrever la vida de quienes me precedieron y entender que, a veces, los viajes más interesantes no son los que nos llevan más lejos, sino los que nos acercan a nuestras propias raíces.
