Planteo en este Post una propuesta de tipificación de los castillos medievales españoles que ayude, cuando los visitamos, a situarlos en su momento y en sus funciones, para una mejor comprensión del significado político, social y estratégico de cada uno.

Los Castillos medievales en España. Tipologías

Castillo de Peñafiel
Castillo de Peñafiel (Valladolid). En la foto de portada Castelo de Pambre (Lugo)

Los Castillos medievales en España. Tipologías

Los Castillos medievales en España. Tipologías

Antes de la presentación de algún castillo o muralla me parece de interés efectuar una pequeña reflexión sobre qué son los castillos y los recintos amurallados (pueblo o ciudad), lo que podríamos llamar en sentido genérico fortificaciones. Solemos considerar de entrada a los castillos como un todo, pero si nos adentramos un poco en su análisis observaremos, primero que no hay dos castillos iguales, después que podemos distinguir diferencias según el lugar de asentamiento, la función, el momento de su construcción, o cambios de función y de estructura a lo largo del tiempo, entre otros.

Como en este Blog me limito a presentar sitios dentro de la Península, se puede reducir la presentación de la tipología a lo que ha sucedido en este territorio en relación a la implantación de castillos.

Proceso de implantación de los castillos

El proceso de implantación deriva de un transcurso histórico muy particular en relación a los otros países europeos, que podemos dividir en tres grandes periodos:

1) Desde la antigüedad ibérica hasta la ocupación sarracena.

2) El período de recuperación del territorio peninsular por parte de reinos diversos durante ocho siglos, con conflictos entre estos reinos y, muy a menudo, dentro de cada uno de ellos.

3) Después de la unificación en un Estado, momento que coincide con los cambios en el arte de la guerra y la expansión de la artillería.

El más importante en la historia de los castillos será el 2º periodo, el correspondiente a la Edad Media, donde se da una elevadísima proliferación de castillos sobre el territorio. Se considera que hubo más de 2.500 fortificaciones.

Los antecedentes los encontramos en el poblados íberos, a menudo rodeados de murallas y en época romana en forma de turres o torres, aisladas, oppida o recintos fortificados, castra (campamento fortificado con guarnición permanente), y Castellums.

La ocupación de casi toda la península por los sarracenos abre una nueva etapa de establecimiento de una frontera entre cristianos y musulmanes que, con vicisitudes diversas, irá desplazándose de norte a sur durante un largo periodo de ocho siglos. Al mismo tiempo, el modelo de reconquista desde varios reinos cristianos diferenciados cubriendo la cornisa cantábrica y los Pirineos, va creando unas fronteras entre ellos en constante competencia territorial. No olvidemos, que por el norte de los reinos pirenaicos existirá otra frontera con Francia, donde se mantiene permanentemente un estado de conflictividad competitiva por el territorio. Por último, la estructura política dentro de cada uno de estos reinos durante el período feudal es de fuerte tensión interna entre el rey y los señores feudales, y entre las diversas casas feudales entre sí, por el dominio del territorio interno, que propicia innumerables luchas entre señores que deben defender sus territorios al tiempo que deben mostrar su poder sobre los pobladores de sus feudos.

En este contexto geopolítico, el castillo se convertirá en una forma constructiva fundamental en este triple juego de pugnas territoriales.

En el momento de la unificación de los reinos hispánicos durante el reinado de Isabel de Castilla y Fernando de Aragón, con la excepción de Portugal, varios factores modificarán este panorama. Se elimina la frontera con los sarracenos. Quedan establecidas las fronteras con Francia y Portugal. El territorio entre los antiguos reinos hispánicos se consolida, y desaparecen las fronteras entre ellos como fuente de conflicto para modificar los límites territoriales. Los nuevos reyes avanzan hacia el modelo absolutista, con la progresiva pérdida de poder de los señores feudales. La corte se consolida como centro territorial de poder y los nobles desplazarán su residencia a la corte, para tener influencia, con lo que el castillo dejará de ser la residencia habitual. Con respecto al modelo constructivo de los castillos, la expansión de la artillería y las armas de fuego lleva a una modificación profunda de este modelo de fortificaciones, que ahora quedan vinculadas esencialmente a la defensa de las fronteras con Francia y Portugal, y al extenso frente marítimo.

Distinción de los castillos según su función

Resumiendo, podemos decir que por su función se pueden clasificar los castillos y recintos fortificados en este periodo en:

Castillos de frontera. Construcciones en las fronteras entre cristianos y sarracenos y entre reinos cristianos a partir del siglo IX. Del lado sarraceno lo será en forma de alcazabas (casbas), alquerías, castillos (husun) y torres de vigía. Quedan pocas muestras por que a medida que eran conquistadas eran reconvertidas al modelo cristiano. En el lado cristiano ciudades fortificadas, castros, castillos y torres.

Castillos de repoblación y consolidación. A medida que avanza la frontera se implantan las fortificaciones de repoblación y consolidación. Los castillos señoriales asumirán el doble papel de mostrar su poder ante los demás nobles con los que compiten, y sobre sus súbditos, constituyéndose en castillos residenciales y de dominio social. También se forman nuevas villas como pueblos y ciudades fortificadas organizadas independientemente del poder feudal.

Castillo-convento. En el siglo XII se introduce la figura de las órdenes militares, que aportarán la figura del castillo-convento.

Castillo-palacio residencial. A partir del siglo XV, y más cuando se determine una ciudad como capital del reino, los nobles, para mantener su papel de influencia sobre el rey, desplazarán su residencia permanente a la corte y los castillos evolucionarán hacia palacios, perdiendo su papel militar. Lo que supondrá la transformación parcial de los edificios.

Según el emplazamiento del castillo

Otra forma de clasificar los castillos toma en consideración su emplazamiento en el territorio, factor muy importante en su papel estratégico como manifestación de poder y fuente de dominio militar y social. El poder tiende a manifestar su superioridad situándose en las alturas, por encima de los territorios y de las personas. Militarmente como lugar de dominio visual del territorio circundante y como posición de difícil acceso para ser conquistadas. Socialmente para que se manifieste y visualice constantemente y en todo momento su superioridad de clase y casta. Lo mismo sucederá con la ubicación de las iglesias como manifestación de su poder espiritual, y lo que conlleva de poder social.

Castillos roqueros. Emplazados sobre una gran roca o risco. La forma se adapta a las características del terreno.

Castillo de Almansa (Albacete) de tipo roquero y colina
Castillo de Peracense
Castillo de Peracense (Teruel) de tipo roquero iniciativa real
Castillo de Peracense- Torre del homenaje
Detalle del roquero del Castillo de Peracense (Teruel). Torre del homenaje
Castillo roquero de iniciativa real de Loarre (Huesca) dominando sobre la Olla de Huesca

Castillos montanos. Emplazados al final de un mesetas para controlar visualmente un territorio inferior o para controlar territorios amplios.

Posición del Castillo de Mequinenza (Google earth 2018-05-27)
Posición del Castillo de Mequinenza (Zaragoza) de tipo montano (de meseta) dominando sobre la confluencia de los ríos Segre, Cinca y Ebro. De origen árabe

Castillos de colina. Emplazados en la cima de un promontorio para defender el territorio circundante.

Castilo de Castrojeriz
Castillo de Castrojeriz (Burgos) de tipo castillo de colina
Morella i castell
Castillo de Morella (Castellón de la Plana). Tipo de colina y villa con castillo
Morella i castell (Google-earth-2018-05-28)
Morella (Castellón de la Plana) pueblo y castillo. El conjunto forma un semicírculo
Morella i castell
Morella (Castellón de la Plana). La muralla cierra el recinto con el castillo

Castillos de llanura. Principalmente de los siglos XIV y XV, generalmente rodeados de un foso para dificultar el ataque. Muchos son residenciales.

Castillo de Perelada (Girona). Mencionado ya en el siglo IX

Castillos urbanos. Alcazabas, ciudadelas o alcázares, y villas amurallas con castillo protector, alzados dentro de un pueblo o de una ciudad a fin de defenderla o vigilarla.

Alcázar de Sevilla
Alcázar de Sevilla
Castell de Peratallada
Castillo del pueblo de Peratallada (Girona). Modelo de castillo de pueblo amurallado con función residencial

Castillos de bahía o de costa. Habituales en el siglo XVI, donde un lado quedaba protegido por el mar. Para defender puertos o ciudades costeras.

Castell de Peñiscola
Castillo de Peñíscola (Castellón de la Plana) tipo castillo de costa y villa con castillo

Los castillos según su origen

Por último, podemos clasificar los castillos por quién fue el promotor de su construcción. Para el periodo de la Edad Media podemos distinguir cuatro grandes grupos promotores dentro de los dos campos en conflicto.

Castillos y fortificaciones de origen árabe. Se construyeron por toda la Península. Lo que sucede es que de acuerdo con los acontecimientos históricos, fueron progresivamente ocupados por los reinos cristianos que, en la mayoría de casos, los revirtieron a su servicio, incorporando cambios sucesivos adaptados a la cultura cristiana y al proceso de evolución funcional a medida que perdían la función defensiva para pasar a residencial, o bien eran abandonados. Las alcazabas fueron muy importantes en las construcciones de origen árabe.

Castillos cristianos. Al otro lado de la frontera se construyeron castillos cristianos, o bien se reconvierten de árabes, con cuatro grandes grupos de origen:

Castillos reales. Fueron castillos promovidos directamente por los reyes sucesivos. Las decisiones de construcción respondían a estrategias generales del estado en su lucha contra otro estado (Al-Andalus) al servicio de una estructura territorial concreta, sobre todo en base a las sucesivas fronteras que se fueron configurando. Por ejemplo, frontera del Duero primero, frontera del Tajo después en el caso del reino de Castilla y León o frontera del Llobregat-Cardener en Cataluña. Muchos castillos reales con sus tierras de la primera etapa de reconquista, especialmente a partir del siglo XIII, serán cedidos a la nobleza en pago a sus servicios. En estos casos los castillos pasan a convertirse y transformarse en castillos señoriales.

Castillos señoriales. Que obedecían a intereses personales en función de los territorios que habían recibido. Solían estar dedicados preferentemente a residencia de un grupo familiar, de una corte institucional, o dedicarse para la defensa personal o del grupo.

Castillos-convento de las órdenes militares. A partir del siglo XII se instauran las sucesivas órdenes militares. Estos edificios serán construidos para ser utilizados como sede para su doble función, militar y religiosa. Por lo tanto, además de su estructura militar y defensiva, añaden espacios para las funciones religiosa (iglesia) y conventual.

Convento-Castillo de Calatrava
Castillo-convento de la Orden de Calatrava, en Calatrava la Nueva (Ciudad Real) (Foto de Javier Pastor, wikipedia commons)

Villas amurallas con castillo protector. El castillo es un elemento, normalmente esquinero, de un gran recinto amurallado con varias puertas o entradas protegidas por torres, que constituye la villa. Un caso particular de este tipo de villa fueron en Castilla y León las denominadas Comunes de Villa y Tierra, y en Aragón comunidades de aldeas. Se organizaban con un sistema concejil independiente del poder feudal desde finales del siglo XI. Solían ser la cabeza de un amplio territorio comunal.

Molina de Aragón (Guadalajara), villa amurallada con castillo protector (foto: A. Barra, Wikipedia commons)

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