El Mazo de Mazonovo, en el Valle de Oscos (Asturias) es un martinete hidráulico todavía activo, reconvertido en conjunto etnográfico gestionado por herreros en ejercicio.
Mazo de Mazonovo (Asturias)

Dirección: Mazonovo s/n. 33776 (a 3 km de Santa Eulalia de Oscos por la Crta. AS-27 dirección La Garganta). Municipio: Santa Eulalia de Oscos. Comarca: Eo-Navia. Provincia: Asturias. Com. Autónoma: Principado de Asturias
Coordenadas: 43°14’07.2″N 7°00’49.2″O. Altitud: 506 msnm
Web: ferreirosdemazonovo
Visita: 2024

Índice
Mazo de Mazonovo. Santa Eulalia de Oscos. Asturias
La implantación de ferrerías en España, concentrada principalmente en el norte (País Vasco, Cantabria, Asturias, León), se consolidó desde el siglo XIII, aprovechando la energía hidráulica para mover martillos y fuelles en la transformación del mineral de hierro en metal, siendo una actividad clave en la economía medieval y moderna, aunque decayó en el XIX ante la competencia de los altos hornos, dejando importantes restos patrimoniales y una rica historia.
Las ferrerías son, por tanto, un elemento etnográfico importante en Asturias, lo cual significa que visitando esta región la visita a una ferrería constituye un aliciente importante.
Es lo que hicimos, y voy a exponer sobre el Mazo de Mazonovo, en el Valle de Oscos.
El territorio
En la aldea de Mazonovo, en el concejo de Santa Eulalia de Oscos, en el asturiano Valle de Oscos, se conserva un taller de forja con fragua y mazo hidráulico donde su interés reside en que no solo se ha preservado el edificio y los mecanismos, sino que se mantiene operativo, lo que permite observar una tecnología preindustrial con criterios técnicos (hidráulica, carpintería de armar, metalurgia práctica) y no únicamente museo de componentes estáticos.
La orografía de los Oscos, caracterizada por valles encajonados y fuertes pendientes, facilita la construcción de infraestructuras de captación de agua que generan el salto necesario para mover ruedas hidráulicas, en este caso implantado en el fondo del valle del río Candesa, con un caudal bastante constante.
Desde el punto de vista geológico, la comarca se sitúa en un territorio dominado por materiales paleozoicos, fundamentalmente cuarcitas y pizarras del Ordovícico. Esta configuración geológica aporta la presencia de yacimientos ferríferos locales vinculados a estas formaciones, así como la abundancia de afloramientos de cuarcita que proporcionaban el material de construcción para las presas o «banzas» y los edificios de las ferrerías y mazos.
En este contexto, en el occidente asturiano, la industria del hierro se articuló históricamente en torno a tres recursos: agua (motor), madera (para carbón vegetal de castaño y para la propia mecánica de madera) y hierro (mineral o semielaborado). Además, existía una articulación histórica con redes comarcales de intercambio que demandaban útiles de hierro para agricultura, ganadería y oficios artesanales.
De esta forma surgieron dos tipos de establecimientos: las ferrerías mayores, destinadas a la reducción del mineral, y los mazos, que se ocupaban del afinado y de la fabricación de herramientas y herrajes.
Por último, el territorio de los Oscos también ofrecía un marco sociolaboral particular. El binomio agroganadero, que hoy sigue siendo el principal motor económico del Concejo permitía una mano de obra flexible. Muchos trabajadores de los mazos eran campesinos que alternaban las labores de la forja con el cuidado del ganado bovino, lo que reducía los costes fijos de producción y aumentaba la resiliencia de la industria local.
En un próximo post presentaré una de las múltiples pequeñas minas de hierro que se explotan en esta zona: la mina Peña Tascón en Villanueva de Oscos.
Un poco de historia
En Asturias se documentan ferrerías hidráulicas desde el siglo XV, con declive general hacia finales del XIX, cuando la siderurgia moderna (altos hornos, carbón mineral y nuevas escalas productivas) altera el marco tecnológico y económico. Sin embargo, en áreas de difícil industrialización por su topografía—como Oscos y entornos próximos—estas tecnologías mantuvieron usos más prolongados, conservando saberes y rutinas de oficio hasta fechas relativamente tardías.
El mazo de Mazonovo se considera que tiene su origen en el siglo XVIII. Este siglo representa la etapa de plenitud para Mazonovo y el conjunto de la industria del hierro en los Oscos. Durante esta centuria, la comarca experimentó un crecimiento demográfico notable, impulsado por las posibilidades económicas que brindaba el hierro. Mazonovo se especializó en la producción de manufacturas de alta calidad, como clavazón para la construcción naval (abasteciendo incluso al Arsenal de Ferrol) y herramientas agrícolas que se distribuían por toda la Meseta castellana.
El siglo XIX trajo consigo el desafío de la Revolución Industrial. La aparición de la siderurgia moderna, basada en el carbón mineral (hulla y antracita) y los altos hornos, supuso una competencia insostenible para las pequeñas ferrerías de montaña. Sin embargo, la industria de los Oscos mostró una resiliencia extraordinaria.
Mazonovo sobrevivió especializándose en el mercado de herramientas de mano y en el refinado de chatarra o hierro de importación. A pesar de estas limitaciones, el mazo de Mazonovo continuó operativo durante gran parte del siglo XX hasta 1970 con la sustitución definitiva de las herramientas forjadas a mano por productos industriales de fabricación masiva.
Después de su cierre, a partir de 1994 el mazo de Mazonovo ha sido restaurado y reactivado como conjunto etnográfico en funcionamiento.
Desde 2006, Friedrich Bramsteidl (“Fritz”) figura como responsable de su mantenimiento operativo y como herrero en activo, destacando la transmisión técnica aprendida de algunos de los últimos depositarios regionales del oficio.
Desde entonces se organiza el Encuentro de Ferreiros sirve para mantener viva la técnica y el intercambio de conocimientos entre artesanos de toda Europa.
El aliciente de la visita es, por tanto, que durante la misma se verán en funcionamiento todos los elementos del proceso de fabricación, desde el accionamiento del mazo por el agua, al calentamiento del hierro en la fragua, el uso del mazo y el trabajado de hierro en el yunque. Al mismo tiempo, se podrá observar la actividad de los diversos herreros trabajando en el recinto.
Estructura y funcionamiento de un mazo
En su configuración funcional, un mazo hidráulico como el de Mazonovo se compone de varias unidades articuladas en torno al eje agua–hierro: presa y canal (canle); cubo o depósito (banzado o banzao); rueda hidráulica (rodez); martillo pilón (mazo); fragua (con su hogar, fuelles y yunque); además de espacios de almacenamiento para barras de hierro, carbón vegetal y piezas terminadas, o auxiliares.
Antes de continuar, conviene aclarar los distintos significados que se otorgan a los términos mazo y fragua.
En Asturias especialmente, el término mazo designa tanto el martillo batidor como el conjunto de las instalaciones que lo alberga, subrayando la centralidad de este elemento en la organización espacial del taller. Por su parte, con el nombre de fragua se designa tanto el fogón u hogar en que se caldean los metales para forjarlos, como el conjunto del taller donde está instalada una fragua. Estas distinciones permitirán el uso ambivalente de estos términos a lo largo del texto.
Funcionamiento de una rueda hidráulica
El principio de funcionamiento de una rueda hidráulica es simple y bien conocido.
Se trata de aprovechar la energía cinética del agua al caer verticalmente por gravedad desde una altura suficiente proyectada sobre las aspas de una rueda hidráulica (rodez) para provocar un movimiento cinético de giro. La rueda estará conectada por el brazo del eje a algún mecanismo de rotación, como las muelas de un molino, o de repiqueteo, como el mazo de una ferrería, como es este caso.


Hemos tenido ocasión de ver distintas aplicaciones de energía hidráulica en otros Posts como: Muiños de Verdes (A Coruña); Canal de Castilla; Molino hidráulico harinero El Blanco (Cuenca); Colonia textil Vidal (Puig-reig. Barcelona) o Museo de los Molinos de Mazonovo (Asturias).
Iré exponiendo cada una de estas etapas siguiendo el recorrido de la visita.
La visita al Mazo de Mazonovo
Nos dirigimos al mazo de Mazonovo desde Santa Eulalia de Oscos por la carretera AS-27 hacia el sur en dirección La Garganta.
A unos a 3 km de Santa Eulalia de Oscos, frente a una casona tradicional, y con espacios de aparcamiento en el lateral de la carretera (como se aprecia en la imagen de Google street view), se abre un camino que descienda hasta el curso del río Candesa.

A unos 200 metros se divisa el mazo, y se llega a él tras pasar el río.

La estructura clásica del aprovechamiento hidráulico de los ríos es la de una captación aguas arriba de la instalación fabril, para desviar el agua por un canal hasta el punto en el que se produce el salto de agua para generar la energía cinética, y el posterior retorno del agua al cauce del río aguas abajo.
En la imagen, a la izquierda el curso del río y a la derecha el banzao, o depósito de agua.

Aunque es típico de muchas instalaciones hidráulicas de la zona, no deja de sorprender que nos encontremos ante un gran depósito de madera haciendo de frente del salto de agua al que se denomina banzao.

El mazo y la fragua se alojan en un conjunto de edificaciones construidas en mampostería de piedra de la zona, con las cubiertas típicas de pizarra del estilo de la arquitectura popular tradicional.
El primer contacto será con uno de los herreros trabajando en el exterior. Durante un buen rato observaremos su minucioso proceso de trabajo.

Observando las construcciones podemos distinguir diversos elementos de arquitectura popular en puertas, tejados o chimeneas.


Antes de iniciar la visita guiada propiamente dicha dentro de la zona de forja y herrería nos aconsejan que recorramos el exterior de la instalación para poder apreciar la totalidad de los elementos que la forman.
De esta forma iniciaremos la explicación del proceso de trabajo en un mazo o ferrería.

Sistema hidráulico: captación, conducción y transformación de energía
Unos 350 metros aguas arriba del mazo, en el río Candesa, una presa o esclusa desvía parte del caudal hacia un canal (canle) o cuérnago de lajas de pizarra y de poca pendiente, que deriva el agua hacia un depósito (cubo o banzo). Esta presa no se visita.
La diferencia de pendiente entre el canal y el río permite que se consiga una diferencia de altura respecto al cauce fluvial que sea la idónea para accionar la rueda hidráulica. Este desnivel puede ser entre unos 4 y 20 metros según la potencia que tenga que desarrollar.
En Mazonovo, el sistema aprovecha un salto de agua del orden de 4 metros.
Cubo o banzao
El canal ha conducido el agua por gravedad hasta la parte superior del mazo donde se ha construido un cubo o depósito (banzado o banzao) que estabiliza y acumula el agua para precipitarla sobre la rueda.
Como vemos en las fotografías el banzao tiene forma triangular alargada. Lo que más sorprende al visitante es que el depósito, que sobre el terreno está formado por paredes de lajas de pizarra, termina en su vértice final en un potente cubo de madera en voladizo.

Entrada de agua al banzao desde el canal de desvío. Se observan claramente las paredes de lajas de pizarra.


El banzao termina en un depósito de madera.

Un rebosadero mantiene el nivel constante de agua, desviando el excedente hacia una canal de evacuación.

Llaman la atención dos brazos de madera situados sobre el depósito de madera. Como veremos más adelante, al visitar la ferrería, que se trata de dos palancas para accionar dos válvulas desde el interior, construidas con largos y finos troncos de árbol.


Al ir descendiendo junto al canal de evacuación aparece la impresionante estructura de madera del final del banzao.


La vista frontal pone de manifiesto la diferencia de alturas entre el banzao y el nivel del suelo donde se alojará el rodez.

La parte volada del depósito de madera se sostienen sobre gruesos pilones también de madera.


La transformación de la energía hidráulica: Rueda hidráulica
Debajo del extremo del depósito se sitúa una rueda hidráulica.
Una rueda hidráulica o rodez consiste en una gran rueda de madera o de metal, con cierto número de palas o cajones dispuestos en el borde exterior para que sobre ellas pueda chocar el agua procedente de una tubería y provocar su giro o rotación.
La energía cinética del agua se consigue haciendo caer el agua por gravedad por un tubo desde una altura suficiente y hacer chocar el chorro sobre las paletas.
Ya he señalado que en Mazonovo la energía cinética se consigue desde una altura de unos 4 metros y se utiliza una rueda de paletas (rueda vertical).
Una válvula o compuerta permite abrir y cerrar el paso del agua por un tubo cuadrado de madera desde la base del depósito hasta el nivel de las paletas.
Una de aquellas palancas que habíamos visto por arriba sirve para accionar manualmente y a voluntad la válvula desde el interior del mazo.
La rueda gira sobre el árbol (eje de levas) que es un tronco de roble de gran sección que actúa como eje de transmisión que penetra en el edificio desde el exterior y es el encargado de soportar las tensiones mecánicas del proceso.


Las dos imágenes siguientes muestran la rueda en reposo, cuando la válvula esta cerrada, y la rueda en movimiento de rotación cuando se abre la válvula y el agua impacta en las paletas.


Un canal evacua el agua y la dirigirá hacia el cauce principal de río aguas abajo.
La fragua
La fragua, como conjunto construido dispone, además del taller de forja (fragua en sentido concreto), de un espacio de trabajo que permite la presencia simultánea de varios herreros, organizados en torno al martillo y a las forjas auxiliares. Esta configuración responde a una tradición comarcal en la que el mazo no es un recurso estrictamente doméstico, sino un pequeño centro protoindustrial.

A la fragua se entra por la zona de forja presidida por el mazo, además del hogar y el yunque.
El mazo

El martillo pilón (mazo) es un artefacto que aplica el principio de la palanca de primer grado, donde el punto de apoyo (fulcro) se encuentra situado entre la fuerza aplicada (potencia/brazo de potencia) y la resistencia (carga/brazo de resistencia).
La palanca del mazo está formada por un grueso eje de madera de unos 3 metros.
El fulcro es una robusta estructura de madera donde se articula el movimiento de vaivén de la palanca. A la derecha en la imagen el brazo de potencia accionada por el eje del rodez. A la izquierda el brazo de resistencia con el mazo de acero de más de 100 kilos acoplado en el otro extremo.

El eje sobre el que gira la rueda hidráulica que penetra en el edificio termina como eje de levas. Las levas son unos salientes del tronco giratorio que, al tocar al extremo del eje de potencia lo desplazan hacia abajo, con la consiguiente elevación del brazo de resistencia con el mazo en el extremo. Cuando la leva deja de friccionar sobre la palanca ésta queda liberada, de forma que el gran peso del mazo provoca una rápida y potente caída sobre un yunque macizo situado en el suelo provocando un fuerte impacto.
Cuando una nueva leva vuelva a friccionar sobre el brazo de potencia se repetirá el mismo proceso, con un nuevo golpe. La variación de velocidad de la rueda hidráulica hará aumentar o disminuir el número de golpes del mazo.
Este es el efecto buscado para golpear y moldear el hierro candente que se coloca sobre un yunque clavado en el suelo.

Un canalillo practicado sobre un largo y fino tronco lleva agua hacia el interior del edificio junto al yunque para poder enfriar o templar las piezas cuando se precise.

Parece que el eje tiene cuatro levas, que son los resaltes que accionan y desplazan hacia abajo el extremo del brazo de potencia.

Fulcro sobre el que articula el eje de la palanca.

Brazo de resistencia con el mazo de acero en el extremo y el yunque en el suelo.
La pieza con ganchos clavada en el suelo sirve para colocar en cada nivel de gancho el extremo de la barra que acciona la válvula. A cada altura la abertura es distinta con lo que se consiguen velocidades del rodez distintas, aumentando o disminuyendo el número de golpes, adaptando la cadencia del golpeteo a las necesidades de cada tipo de pieza a forjar.
Con este mecanismo habremos transformado el movimiento circular del eje en un movimiento de vaivén vertical.

La fragua
Para moldear a golpes el hierro es necesario calentarlo a una temperatura algo superior a los 1.000o C, cuando toma un color rojizo antes de fundirse. En estas condiciones el metal se vuelve maleable y se le puede dar forma sin romperse. Este proceso de efectúa en la fragua.
El ciclo de trabajo sigue tres etapas básicas: calentamiento en la fragua, batido en el mazo y operaciones de acabado en el yunque, que incluyen enderezado, afinado de bordes, punzonado o doblado. El producto resultante puede ser tanto material semielaborado (p. ej. barras o pletinas adaptadas a las necesidades de otros talleres) como herramientas terminadas para la agricultura, la ganadería, la construcción o la decoración.
El conjunto de la fragua formada por el fogón o fragua en sentido restringido, donde se calienta el hierro y dos ámbitos de moldeo: el primero constituido por el mazo del martilló pilón, donde se da una primera forma al lingote de hierro que procede de la fundición, y el segundo el yunque de herrero donde un herrero con un mazo manual y martillos de diversos tamaños dará la forma final y el acabado a cada pieza, la cual también se va calentando en la fragua para poder ser moldeada a martillazos.
La fragua contiene un hogar que es un recipiente de piedra refractaria donde se carga el mineral o bloques de hierro junto con el carbón vegetal de castaño, para conseguir temperaturas del orden de 1.200 °C.
Para alcanzar estas temperaturas se debe insuflar un corriente aire. El sistema más extendido era mediante un fuelle que podía ser accionado a mano o por sistemas hidráulicos. En la actualidad se efectúa mediante un soplador eléctrico.
En Mazonovo se introdujo un sistema de soplado basado en una trompa de aire que es uno de los elementos más ingeniosos del complejo. Utiliza la caída de agua para succionar aire (aprovechando el efecto Venturi) y dirigirlo a través de un conducto hacia el corazón de la fragua. Esto proporciona un chorro de aire constante y frío que permite alcanzar altas temperaturas sin necesidad de fuelles manuales.


Este tirador que se eleva hasta el techo está acoplado a la segunda válvula o compuerta que habíamos visto por encima del banzao, que la abre y cierra manualmente para conseguir el efecto Venturi de insuflar aire al hogar de la fragua.
También vemos el ambiente de humo de la estancia que el techo de lajas de pizarra ayuda a ventilar.

En una esquina vemos, aunque al parecer fuera de uso, otra fragua a la que se le suministraba aire con fuelle manual.


Aplicación del mazo
Llegamos a la parte sustancial de la función del mazo: el forjado del hierro con el mazo.
El herrero sostiene con unas tenazas o unos guantes una pieza incandescente de hierro que coloca sobre el yunque del suelo bajo para que el martillo del mazo la golpee repetidamente. Con habilidad va modificando su posición sobre el yunque para que la masa se vaya moldeando en las direcciones adecuadas al producto a elaborar, hasta obtener una forma bruta.
En las dos fotografías siguientes vemos que con la mano derecha acciona el tirador de enlace con la válvula del cubo, haciendo aumentar o disminuir la velocidad del golpeteo.
Las operaciones fundamentales de serán: Estirar (alargar y adelgazar); afilar (formar borde/punta); espalmar (aplanar/ensanchar) y recalcar (engrosar o formar cabezas/refuerzos).



El yunque
En el yunque el herrero efectúa la operación de acabado, dando la forma definitiva a la pieza a partir de la forma bruta que ha obtenido en el mazo.
Sobre el yunque distintas piezas brutas obtenidas en el mazo que deberán ser acabadas en el yunque.
Para el moldeado definitivo se procede siguiendo los mismos pasos de calentado y golpeo, pero ahora de forma manual sobre un yunque.

En el exterior, un herrero con una fragua portátil fabricando piezas sobre el yunque. En este caso, ya más moderno, el insuflado de aire se efectúa con un soplador eléctrico.

Exposición de trabajos de ferrería
En la parte final del recorrido un pequeño muestrario-museo con objetos de todo tipo y aplicaciones producidos en el Mazo de Mazonovo.
Vemos herramientas agrícolas, útiles de cocina, clavos y piezas para la construcción, objetos decorativos, etc.




En el camino de regreso al coche, podemos observar una aplicación artística en la baranda del camino.

Encuentro de herreros
En los últimos años se viene realizando en Santa Eulalia de Oscos un Encuentro de Ferreiros. Este encuentro bienal (ya que su organización se alterna con un encuentro de similares características que se lleva a cabo en el pueblo catalán de Alpens) congrega en este concejo de menos de 500 habitantes a cerca de 60 herreros venidos de todos los rincones de España y Europa.
Durante un fin de semana comparten técnicas, aprendizajes, historias y vivencias; y juntos dan forma a una escultura conjunta que pasa a formar parte del pueblo.
Ejemplo de una de estas esculturas que puede disfrutarse en la plaza del pueblo.

Arquitectura popular en el entorno
Antes de finalizar la presentación, podemos observar algún ejemplo de arquitectura popular tradicional del Valle de Oscos, con las lajas de pizarra como materia prima autóctona, junto a la madera en los interiores o en las balaustradas.


Este edificio sirve de referencia en la carreta para tomar el desvío hacia el mazo.

Fin de la visita
Reforcemos la idea de la utilidad de que, siempre que sea posible, se de vida al patrimonio. En el Mazo de Mazonovo, tras más de dos décadas de su rehabilitación, el mazo sigue activo y se emplea tanto en demostraciones al público como en la producción de piezas de forja. Por consiguiente, el Mazo de Mazonovo no es un museo o una reliquia, sino una instalación en funcionamiento que hace pervivir y da utilidad a oficios ancestrales.
La historiografía reciente sobre el propio mazo destaca su carácter de martinete hidráulico todavía activo, reconvertido en conjunto etnográfico gestionado por herreros en ejercicio, lo que permite articular una continuidad entre usos históricos y reinterpretación patrimonial contemporánea.
Como señala Friedrich Bramsteidl, alma de este proyecto “Su mantenimiento operativo permite conservar no solo un mecanismo histórico, sino también un modo de trabajo basado en la precisión manual, el aprovechamiento racional de la energía y la adaptación a las condiciones naturales del entorno. Su uso asegura la transmisión de conocimientos empíricos esenciales para comprender la tecnología del hierro anterior a la mecanización moderna. Mantenerlo activo permite conservar un testimonio único de la ingeniería preindustrial y de la cultura técnica que sustentó durante siglos el oficio del herrero.”
Esta trayectoria convierte el sitio en un caso de estudio sobre las «segundas vidas» del patrimonio industrial, donde la preservación material del ingenio va asociada a la transmisión de técnicas, repertorios formales y saberes del oficio.
Bases de información
Webs
oscoseoturismo
asturias.com
mapas.turismo-oscoseo
inventario-patrimonio-cultural.asturias
Bramsteidl, Friedrich (2025). Una fragua hidráulica en activo: El Mazo de Mazonovo y la forja del hierro en Asturias
López Álvarez, J. (1996). Ferrerías, Mazos y Fraguas: El fierru na vida tradicional
Balboa de Paz, José A. (2016). Ferrerías y machucos en el noroeste de España en los siglos XVI al XIX
