El edificio del Museo Guggenheim de Bilbao se ha convertido en un icono a nivel mundial capaz de arrastrar tras de sí la dinamización de una ciudad como Bilbao.

Museo Guggenheim Bilbao

Museo Guggenheim Bilbao (Foto P.B.)
Museo Guggenheim Bilbao (Foto P.B.)

Museo Guggenheim Bilbao

Museo Guggenheim Bilbao, Avenida Abandoibarra, 2, 48001, Bilbao. Provincia: Bizkaia. Com. Autónoma: Comunidad Autónoma Vasca

Web corporativa: Guggenheim-Bilbao

Visitas: 2011 y 2017

La mayoría de fotografías han sido tomadas por dos espíritus fotográficos –Laura López (L.L.) @lauraskindofphotos i Pau Balcells (P.B.)– que vagaron libremente por el exterior e interior del edificio, e iban captando imágenes según su sensibilidad, sin ningún plan preconcebido de exhaustividad. Hay mezcladas instantáneas de 2011 (las menos) y de 2017 (las más). Un día con sol y un día lluvioso y ventoso.

Mapa de situación del Museo Guggenheim a Bilbao (Google earth 2018-08-29)

Museo Guggenheim Bilbao

Franquicia de la Fundación Solomon R. Guggenheim de Nueva York (EE.UU.) inaugurado el 18 de octubre de 1997.

Antecedentes del proyecto

Se dice que al final lo que termina siendo importante no es la realidad sino el relato, aquello que socialmente se asienta como creencia colectiva. En el caso del Museo Guggenheim de Bilbao esto es especialmente interesante.

En el caso que nos ocupa, Bilbao, la ciudad ha salido del marasmo de la crisis industrial de la segunda mitad del siglo XX gracias a la apuesta por la construcción del edificio del arquitecto Frank Gehry. Es decir, el acierto fue la apuesta por un edificio como el propuesto por el arquitecto.

Este relato cuadra con las motivaciones que en la actualidad nos mueven a los turistas para ir a ver el Guggenheim en Bilbao. Por este orden de prioridades. Después, una vez allí, aprovecharemos para preguntarnos qué otras cosas podemos hacer en la ciudad. Por ello, el relato casa con nuestras motivaciones y las refuerza. Cabe pensar que, difícilmente, cuando fuésemos a Bilbao lo haríamos por este orden de preferencia si el edificio elegido para el Museo fuese una obra con menos personalidad que la de Gehry.

El relato el “Museo Guggenheim ha dinamizado Bilbao” cuadra con nuestro orden de motivación, “vamos a ver el (edificio) Guggenheim a Bilbao”. Para el visitante, lo importante es el contenedor (el edificio) más que el contenido (las obras del Museo). Pregunto: ¿Quién va a ver el Museo y, de paso, admira el edificio? ¿Qué obras de arte tiene este Museo que motiven un desplazamiento a la ciudad?

Estoy convencido que la inmensa mayoría de visitantes vamos para ver el edificio (yo he ido dos veces) y, de paso, aprovechamos para ver unos cuantos cuadros y esculturas contemporáneas y, con más o menos interés, las exposiciones de ese momento. Siempre habrá quien se desplace para ver alguna de las interesantes exposiciones que se han presentado durante estos años, no lo dudo, pero creo que deben ser la minoría.

El proyecto de Museo Guggenheim Bilbao

Según se desprende de la exposición de los hechos como los presenta José Ángel Romo Guijarro, la sensación que obtengo es que el resultado exitoso de esta actuación es más el resultado de confluir “en el lugar y el momento oportuno” diversos factores, más que el resultado de una planificación en sentido estricto.

Dos actores llegan a un acuerdo. De una parte, la Fundación Solomon R. Guggenheim estaba buscando por Europa una ciudad donde estuviesen interesados en acoger y financiar la sede de una franquicia de su Museo de Nueva York, y no terminaban de encontrarla. Y de otra, el Gobierno del País Vasco que buscaba proyectos para dinamizar la decadencia industrial, con su importante repercusión degradadora urbana, de Bilbao.

Puestas de acuerdo ambas instituciones en tirar adelante el proyecto se convoca un concurso restringido de arquitectura para la construcción del edificio, al que se decide invitar a concursar al arquitecto americano F. O. Gehry, a la firma de arquitectos europeos Coop. Himmelblau, y al arquitecto asiático Arata Isozaki, del que sale vencedora la propuesta de del arquitecto canadiense-norteamericano Frank O. Gehry. El diseño del edificio se desarrolla a partir de 1991, las obras empiezan en 1994, y el 19 de octubre de 1997 el Museo abre sus puertas al público.

En resumen, el tercer elemento que apareció en el proceso se convirtió en el primero y principal en los efectos del resultado final. La elección del proyecto de Gehry invirtió los valores de la intervención: Un edificio será capaz de arrastrar tras sí, con la potencia de su presencia y forma física, a una ciudad de 350.000 habitantes y de las más importantes de España, de la decadencia industrial a polo cultural a nivel mundial. Con una paradoja: al final de qué se trata, ¿de un museo dentro de un edificio? o ¿de un edificio que aloja un museo?.

Lo llaman Museo, pero en realidad es un gran complejo de exposiciones. Salvo el espacio de esculturas de Richard Serra, los fondos pictóricos del museo no son atractivos por sí mismos como para arrastrar a la visita multitudinaria.

El resultado es que vamos a Bilbao a ver el “Guggenheim”, el edificio, y, de paso, miramos, con más o menos interés, el contenido del momento. O así me lo parece.

El arquitecto: Frank O. Gehry

Frank Owen Gehry, arquitecto canadiense (Toronto, 1929), establecido y nacionalizado en Estados Unidos (de ahí que se diga comúnmente que es norteamericano), fue el ganador del concurso restringido para construir el edificio del Museo Guggenheim de Bilbao.

Reconocido arquitecto, había ganado ya con anterioridad el Premio Pritzker (considerado el Nobel de Arquitectura).

Autor de edificios de estructura no convencional, considera que la arquitectura es un arte, en el sentido de que, una vez terminado un edificio, éste debe ser una obra de arte, como si fuese una escultura. 

Para mí ha sido muy interesante, y lo recomiendo, mirar el documental “Apuntes de Frank Gehry” de Sydney Pollack, del año 2005. Extraído de este documental es el fotograma que sigue. Es maravilloso ver la coincidencia conceptual entre los garabatos del diseño y el resultado final del edificio.

Fotograma-Guggenheim-Bilbao
Fotograma del documental “Apuntes de Frank Gehry” de Sydney Pollack

El proyecto arquitectónico

El terreno sobre el que se decidió construir el Museo, zona denominada Abandoibarra, está atravesado, en su zona este, por un puente colgante, el Puente de La Salve, el cual tenía que integrarse en el proyecto.

Disponer de una visión del edificio completo no es nada usual, ya que lo que se ha hecho mundialmente famoso es el cuerpo principal, no el edificio completo. En su totalidad, el Museo avanza desde el oeste, por debajo del puente hasta la torre, que aparece en la fotografía a la izquierda, en el lado este. Torre que no tiene ningún uso específico, pero que da la impresión de ser la popa de un gran barco, que el edificio museístico parece representar.

Museo Guggenheim Bilbao
Visión no muy usual del Museo Guggenheim completo, vista desde el noreste. La torre se orienta al este, y el cuerpo del edificio es la cara norte. El puente elevado de La Salve atraviesa el edificio (Foto de Xauxa (Håkan Svensson))

La imagen cenital siguiente nos permite apreciar el conjunto del edificio y su relación con el Puente de La Salve.

La existencia del Puente atravesando sobre el edificio dificulta tener una percepción del conjunto completo como una unidad si lo observamos desde el entorno, como es lo habitual en una visita turística. Solo lo conseguiremos con una observación alejada, como la anterior, que se tomó desde el Monte Artxanda.

Museo-Guggenheim-(Google-maps-2018-08-29)
A: entrada principal; E: lado este; N: lado norte; NE: visión externa desde el ángulo nordeste; O: lado oeste; S: lado sur del brazo del edificio que pasa por debajo del puente de La Salve; T: torre del extremo este (en la imagen se aprecia la estructura); 1: escultura "Mamá"; 2: escultura "El gran árbol y el ojo"; 3: escultura "Tulipanes", 4: "Puppy "y 5: escultura " Arcos rojos" sobre el puente

Es indiscutible la espectacularidad del espectáculo que se nos ofrece ante nuestra vista. Las formes y los materiales no pueden dejar indiferente a nadie. Para mí, es un edificio solemne y armonioso a pesar de la complejidad de las formes. Guste o no, da la impresión de una obra maestra y genial. Lo demostraría la capacidad de atracción que ejerce a escala mundial. El efecto “Guggenheim “no es un espejismo, y es capaz de atraer un número creciente de visitantes cada año, hasta los más de un millón trescientas mil de persones en 2017, que entraron al Museo.

Los problemas técnicos a vencer

Además de la estética del edificio, su construcción tuvo que vencer importantes dificultades técnicas, tanto desde el diseño como en la construcción.

El documental “Las conexiones de la ingeniería: El museo Guggenheim” reflexiona sobre las más importantes.

Primero de diseño y medición, dada la complejidad de las formas de todo el edificio, que se resolvieron con complejos programas de diseño por ordenador (CAD) o de instrumento de medida de distancias en superficies curvas tridimensionales.

La búsqueda de un material “vivo” como el titanio, que aporta la propia oxidación que lo hace impermeable al deterioro medioambiental en un entorno espacialmente desfavorables, como es el clima de la orilla del Nervión. Además de que es un reflectante de la luz que aporta infinidad de matices en cada condición diferente de luz ambiental, con sol o lluvia, de día o de noche, de ahí su aspecto de material “vivo”.

De impermeabilización del edificio, formado por millares de placas atornilladas con más de 200.000 tornillos.

De ignifugación de una estructura metálica compleja.

A partir de aquí me centraré en presentar una selección de fotografías que mostrarán el exterior y el interior del edificio con cierto detalle. Por razones de imagen no mostraré ninguna obra expuesta, a excepción de las esculturas externas a la vista del público en general.

La visión exterior del edificio

Irnos acercando al edificio genera una primera reacción de admiración.

La llegada al Guggenheim fue por el Parque República de Abando, y ofrece la perspectiva de la cara oeste (O).

Museo Guggenheim Bilbao (Foto L.L.)
(Foto L.L.)

Por este lado se llega a la puerta principal de entrada, con unas escalinatas que llevan a sumergirse en el interior de la arquitectura del edificio.

Museo Guggenheim (Foto P.B.)
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Museo Guggenheim (Foto P.B.)
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Museo-Guggenheim-Bilbao-(Foto-L.L.)
(Foto L.L.)
Museo Guggenheim (Foto P.B.)
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Museo Guggenheim (Foto P.B.)
(Foto P.B.)

Ahora situémonos frente de la cara norte (N). Nos muestra la imagen más popular y conocida del edificio.

Como he señalado antes, desde el exterior, junto a la ría del Nervión, o desde el patio del edificio en esta zona, el puente no nos deja ver el edificio completo, ya que esconde a la derecha la torre este (T).

Museo Guggenheim Bilbao (Foto L.L.)
Imagen norte (N) desde la otra orilla de la ría de Nervión (Foto L.L.)

Desde el Puente de La Salve vemos cómo se relaciona con otro edificio de la renovación moderna de Bilbao, la Torre Iberdrola del arquitecto argentino, nacionalizó estadounidense, César Pelli, del año 2012.

Museo Guggenheim Bilbao (Foto L.L.)
(Foto L.L.)

A pesar de que la fotografía no es de calidad, no me resisto a mostrarla, ya que ofrece una imagen simbólica en una visión nocturna del edificio como un barco atracado en un muelle,

Museo Guggenheim Bilbao (Foto L.L.)
(Foto L.L.)

La obertura del edificio sobre el este aboca a la barandilla del puente. A mí me da la sensación de la boca de acceso de vehículos a un barco o un transbordador.

Museo Guggenheim Bilbao

Como presentaré más adelante, el edificio es muy abierto al exterior. No se trata de un museo contenedor, que cierra las obras y las aísla del entorno. En este sentido, toda la cara norte está ocupada por una gran plaza. Allí encontramos la escultura “Mamá” (1).

Louise Bourgeois  Mamá (Maman) (1999), de casi 9 metros de altura, es una de las esculturas más ambiciosas de Bourgeois y pertenece a una serie inspirada en la araña.

Museo Guggenheim Bilbao
Museo Guggenheim Bilbao (Foto L.L.)
(Foto L.L.)
Museo Guggenheim Bilbao (Foto L.L.)
(Foto L.L.)

En la parte central de la fachada norte se abre una gran apertura que da paso a una gran terraza.

Museo Guggenheim Bilbao (Foto L.L.)
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Museo Guggenheim (Foto P.B.)
(Foto P.B.)
Museo Guggenheim Bilbao (Foto L.L.)
(Foto L.L.)

En el punto (3) de la terraza está situada la escultura de Jeff Koons, Tulipanes  (Tulips), (1995–2004), un ramo de flores concebidas a modo de globos de colores de proporciones gigantescas (más de 2 metros de alto y 5 metros de ancho), pertenece a la ambiciosa serie Celebración (Celebration) iniciada por Koons en 1994. Inspiradas en los objetos genéricos y populares asociados a las fiestas de cumpleaños, vacaciones y otros acontecimientos festivos.

Museo Guggenheim Bilbao (Foto L.L.)
(Foto L.L.)

Continuamos en la cara norte del edificio, que está toda ella bordeada por un estanque. Si miramos hacia el oeste encontramos en medio del estanque la escultura “El gran árbol y el ojo” y, al fondo el edificio Iberdrola, otro de las realizaciones que quieren contribuir a la renovación de Bilbao.

Museo Guggenheim Bilbao (Foto L.L.)
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Museo Guggenheim Bilbao (Foto L.L.)
(Foto L.L.)

El gran árbol y el ojo (Tall Tree & The Eye), obra del escultor hindú Anish Kapoor, del año 2009, construida de acero inoxidable y acero al carbono. Consta de setenta y tres esferas reflectantes asentadas sobre tres ejes. En esta obra ilusionista, el artista sigue estudiando complejos principios matemáticos y estructurales, a los que dota de forma escultórica. Las superficies de las esferas se reflejan y refractan entre sí, creando y disolviendo simultáneamente la forma y el espacio.

Museo Guggenheim Bilbao (Foto L.L.)
(Foto L.L.)

Otra escultura en el exterior del recinto es la del escultor vasco Eduardo Chillida titulada “Abrazo XI (Besarkada XI)” de 1996. Esta obra es de acero forjado surgido de la lucha del artista con el material sometido al fuego que se constituye como elemento vertical y a la vez curvo. Las secciones de acero se entrelazan y se curvan, como plantas que crecen sobre el terreno y se desmoronan sobre sí mismas al abrazarse.

Una curiosidad. La primera fotografía es del año 2011 y la segunda de 2017. Parece que el abrazo tenga vida y haya girado sobre sí mismo.

Museo Guggenheim Bilbao (Foto L.L.)
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Museo Guggenheim (Foto P.B.)
(Foto P.B.)

Cambiamos de perspectiva y nos situamos en la zona que forma un ángulo este (E) – sur (S) del edificio.

Las imágenes nos ofrecen una perspectiva hacia la “popa” de la nave del edificio. A la derecha de la primera fotografía se ve la estructura interna que soporta la Torre (T), mientras que en el centro sobresale los extremos del semicírculo superior de la escultura “Arcos rojos” instalada sobre el Puente de La Salve.

Museo Guggenheim (Foto P.B.)
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Museo Guggenheim (Foto P.B.)
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Museo Guggenheim (Foto P.B.)
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Museo Guggenheim Bilbao (Foto L.L.)
(Foto L.L.)

Tenemos ocasión de acercarnos a las placas de titanio que, cual escamas, recubren la mayor parte del edificio sobre las paredes curvas. Mientras que los espacios cúbicos han estado construidos con piedra.

Museo Guggenheim Bilbao
Museo Guggenheim (Foto P.B.)
(Foto P.B.)

Para entender cómo termina esta parte del edificio, nos situaremos fuera de Museo a pie de calle al otro lado del puente de La Salve. Desde aquí se ve perfectamente como el edificio avanza desde (S) por debajo del puente, hasta llegar al otro lado, donde se eleva la Torre (T).

Museo Guggenheim Bilbao (Foto L.L.)
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Museo Guggenheim Bilbao (Foto L.L.)
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Museo Guggenheim Bilbao (Foto L.L.)
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Museo Guggenheim Bilbao (Foto L.L.)
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Habremos entrado ya en contacto con la escultura “Arcos rojos” (5) instalada sobre el Puente de La Salve.

Museo-Guggenheim-Bilbao-(Foto-L.L.)-
(Foto L.L.)

La escultura de Daniel Buren, Arcos rojos / Arku gorriak, fue inaugurada en 2007 con ocasión del Décimo Aniversario del Museo. Logra que la estructura del Puente La Salve sea menos brutal pero más visible. Para ello, el artista diseñó una pieza vertical perpendicular al mismo y recortada por tres círculos situados a igual distancia unos de otros. La obra crea un gran círculo central que enmarca la carretera, y genera dos semicírculos más que se completan con su reflejo en el agua y su prolongación en el aire. La superficie de la estructura es de color rojo, mientras que los bordes exteriores e interiores de los arcos están cubiertos por bandas verticales que alternan el negro y el blanco. Estos bordes están fabricados en un material translúcido, que por la noche permite visualizar una serie de juegos de luz verticales que entablan un diálogo con los vehículos que discurren por la calzada del Puente.

Museo Guggenheim Bilbao (Foto L.L.)
Junto a la base del Puente una parte de la escultura pública “Puerta de los honorables. Monumento a Ramón Rubial” del año 2001 obra de Casto Solano (Foto L.L.)
Museo Guggenheim Bilbao (Foto L.L.)
(Foto L.L.)
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(Foto L.L.)

Por último, en este recorrido por el exterior, nos acercaremos otra obra de Jeff Koons para el Museo, el “Puppy” (4) de 1992. La otra obra del mismo artista era “Tulipanes”.

Parece ser que debía ser una obra temporal pero que, finalmente, se mantuvo como definitiva. Es un reclamo permanente para fotografía y selfis.

Con un interior de acero inoxidable, sustrato y plantas en floración, Koons ha diseñado esta escultura pública con la irrevocable finalidad de atraer, suscitar optimismo e infundir, en sus propias palabras, “confianza y seguridad”. Puppy, majestuoso y robusto al tiempo que hace guardia a las puertas del Museo, llena a los espectadores de admiración y de alegría.

Con 12 metros de altura, se renueva dos veces al año. Así que cada vez que vayáis a verlo será distinto, como en las fotografías siguientes, de 2011 y 2017.

Museo Guggenheim Bilbao (Foto L.L.)
En 2011 (Foto L.L.)
Museo Guggenheim Bilbao (Foto L.L.)
En 2017 (Foto L.L.)

El interior del museo

Si apasionante y sorprendente es el exterior de Edificio de Museo Guggenheim, no menos apasionante y sorprendente es su arquitectura interior.

Una vez dentro, superada la zona de recepción, el interior del Museo nos recibe con un gran atrio que forma un patio interior, sobre el que convergen los pasillos de distribución de las dos plantas superiores. De estos pasillos partirán las distintas salas de exposición.

La secuencia de fotografías que sigue no mantiene ningún orden de recorrido, sino que las he agrupado de una manera que podríamos considerar conceptualmente temática, según los elementos arquitectónicos dominantes en sus formas.

Excluyo cualquier comentario valorativo. Creo que hablan por sí solas.

Museo Guggenheim (Foto P.B.)
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Museo Guggenheim (Foto P.B.)
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Museo Guggenheim (Foto P.B.)
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Museo Guggenheim (Foto P.B.)
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Museo Guggenheim Bilbao (Foto L.L.)
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Museo Guggenheim (Foto P.B.)
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Museo Guggenheim (Foto P.B.)
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Museo Guggenheim (Foto P.B.)
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Museo Guggenheim Bilbao (Foto L.L.)
Caja del ascensor (Foto L.L.)
Museo Guggenheim (Foto P.B.)
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Museo Guggenheim (Foto P.B.)
Jenny Holzer, “Pareja Arno”, 2010. Pareja de bancos curvos de mármol blanco (Foto P.B.)
Museo Guggenheim (Foto P.B.)
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Museo Guggenheim Bilbao (Foto L.L.)
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Museo Guggenheim (Foto P.B.)
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Museo Guggenheim (Foto P.B.)
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Museo Guggenheim (Foto P.B.)
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Museo Guggenheim Bilbao (Foto P.B.)
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Museo Guggenheim Bilbao (Foto P.B.)
(Foto P.B.)

El espacio Richard Serra

Del pasillo de la primera planta se abre un balcón sobre una gran nave en que se expone “La materia del tiempo”, un conjunto de grandes obras del escultor Richard Serra (San Francisco, EUA; 1939).

Este conjunto es lo más destacado de la Colección Guggenheim, y lo único que se exhibe de forma permanente.

Se le considera un escultor minimalista trabaja con grandes piezas de acero corten, como las aquí expuestas.

Solo decir que impresiona la magnitud de este espacio y de las obras.

Una experiencia sorprendente es la interrelación que los visitantes establecemos con ellas. Es fascinante quedarse un rato a mirar el movimiento de las personas alrededor y dentro de las obras, que puede observarse desde este balcón.

Museo Guggenheim Bilbao (Foto L.L.)
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Museo Guggenheim Bilbao (Foto P.B.)
(Foto P.B.)
Museo Guggenheim Bilbao (Foto P.B.)
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Museo Guggenheim Bilbao (Foto P.B.)
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Museo Guggenheim Bilbao (Foto P.B.)
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(Foto L.L.)

Abertura hacia el exterior

Un aspecto también interesante de la concepción del edificio es su obertura hacia el exterior.

Por una parte, nos permite ver el entorno en el que está situado.

Pero lo hacemos a través de unas aberturas que, con las formas de sus estructuras, nos mediatizan el propio entorno a través de la filosofía arquitectónica de Gehry.

Por último, aportan luminosidad al interior. Pero una luminosidad de tonalidades cambiantes según la hora o según el color del día, y que reverberan sobre el conjunto en su reflejo sobre el blanco nieve de sus formas curvilíneas.

Museo Guggenheim Bilbao (Foto L.L.)
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Museo Guggenheim Bilbao (Foto L.L.)
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Museo Guggenheim Bilbao (Foto P.B.)
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Museo Guggenheim Bilbao (Foto L.L.)
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Museo Guggenheim Bilbao (Foto L.L.)
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Museo Guggenheim Bilbao (Foto L.L.)
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Museo Guggenheim Bilbao (Foto L.L.)
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Museo Guggenheim Bilbao (Foto L.L.)
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Museo Guggenheim Bilbao (Foto L.L.)
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Museo Guggenheim Bilbao (Foto L.L.)
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Museo Guggenheim Bilbao (Foto L.L.)
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Museo Guggenheim Bilbao (Foto L.L.)
(Foto L.L.)

En resumen

Lo primero que me gustaría resaltar es lo fotogénico que resulta el edificio, tanto en su exterior como, posiblemente aún más en su interior, como creo que habrá quedado plasmado en la secuencia de fotografías aquí expuestas. Realmente ha sido difícil escoger y eliminar muchas otras fotografías, realmente atractivas.

Como en todo gran proyecto, el proceso de decisión y la propuesta arquitectónica, fueron acompañadas de polémica.

Unos aspectos de la polémica fueron vinculados a la componente ideológica del proyecto, entre los defensores de la cultura autóctona frente los internacionalistas.

Otro, derivado del coste y la financiación, todo a cargo de los presupuestos Gobierno Vasco, y sobre si la concentración de una gran inversión en una sola obra no debilitaría el conjunto de las necesidades de la cultura vasca.

Otro, entorno de la estética “fantasiosa” para algunos, del edificio.

En cualquier caso, parece que el éxito del resultado final como incentivo de atracción turística y de repercusión sobre la economía de Bilbao y del País Vasco, fueron amortiguado las críticas.

Desde mi perspectiva de turista, es verdad que ni el edificio ni su contenido no me vincula con la cultura vasca, pero si con las tendencias internacionales y, por encima de todo, con la potencia y calidad del edificio. Téngase en cuenta que para más de uno se trataría del edificio más importante del siglo XX.

Una vez en Bilbao, ya tomaréis la decisión de insertarse en la cultura del territorio y disfrutar del país.

Lo que si creo es que merece un viaje …. o más.

Una última impresión muy personal. Cada vez se me hace más insistente la idea de la existencia de una relación o vinculación arquitectónica, que en cierta manera cerraría un círculo, entre dos grandes edificios del siglo XX. Comienza el siglo con la Casa Milà (La Pedrera) de Antoni Gaudí en Barcelona y termina con el Museo Guggenheim de Gehry en Bilbao.

Bases de información

Documental

Apuntes de Frank Gehry. Sydney Pollack 2005

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