Con este Post sobre el Castillo de Barcience completo una serie de fortalezas toledanas que se alzaron como castillos-palacio señoriales en la Baja Edad Media.
Castillo de Barcience (Toledo)

Municipio: Barcience. Comarca: Torrijos/La Sagra. Provincia: Toledo. Com. Autónoma: Castilla-La mancha
Coordenadas: 39°59’22.9″N 4°13’46.9″O. Altitud: 555 msnm.
Web: ayuntamiento
Bien de Interés Cultural (BIC). Propiedad privada
Visita: 2022

Índice
Castillo de Barcience. Torrijos/La Sagra. Toledo
Otro de los castillos situados en la línea del río Tajo es el castillo de Barcience, ubicado en la villa que le da nombre, en los límites de la antigua comarca de La Sagra.
Este Post se complementa con los otros que he dedicado a la provincia de Toledo: Guadamur y Polán, Maqueda, San Silvestre, Caudilla y el castillo-palacio de Torrijos.
El territorio
Barcience forma parte de la actual comarca toledana de Torrijos, también conocida como Sagra-Torrijos o Sagra norte, aunque no pertenece a la comarca actual de Sagra, sino a la Sagra histórico-geográfica, que comprendía un vasto territorio de las provincias de Toledo y Madrid entre los ríos Tajo y Guadarrama, con un paisaje que tiene como horizonte los montes de Toledo y la Sierra de Gredos
Es una tierra típicamente mesetaria, con un terreno plano ondulado y una vegetación de retamares, encinas, olivar y vid, que ofrecen pinceladas a los amplios campos cerealistas.
En cuanto a la villa de Barcience, en las Relaciones de Felipe II se considera que “la calidad de esta villa y tierra es rasa, de invierno muy fría, y con mucha necesidad de leña, y en verano es muy calida y enferma. (…) No se cria ninguna caza por ser tierra rasa y sin abrigo, y que hay por la bondad de Nuestro Señor abundancia de pan y vino y esotras cosas de bastimento de carne (…) no hay ríos en esta villa como esta dicho (y está) falta de aguas corrientes o manantiales, e se sustentan de aguas de pozos, y que van a moler al dicho rio de Tajo. (…) No tiene esta dicha villa dehesas, ni bosques, ni cotos, sino es dos prados pequeños, que para el ganado de labor acotan, e desacotan cuando es necesario. (…) Villa esta fundada en un llano, y que no es cercada.”
En la imagen se ve el castillo de Barcience sobre el hombro de un altiplano, dominando sobre la villa.

Un poco de historia
Por su campo de dominio visual, el lugar que ocupa el castillo de Barcience pudo haber tenido uso militar como atalaya o torre con anterioridad, especialmente en época musulmana.
Tras la ocupación de Toledo por Alfonso VI en 1085 se inicia la repoblación de estas tierras, donde el territorio que incluye Barcience lo otorga a la Iglesia de Santa María de Toledo.
En 1223 se da fuero a Barcience, y en 1259 figura como alquería de Toledo con plantío de vides.
En el siglo XIII es propiedad del prior de Uclés, de la orden de Santiago.
El infante don Enrique, maestre de esa Orden, cede este pueblo en 1421, a Alonso Tenorio de Silva, que fue adelantado de Cazorla y notario mayor del Reino, con lo que formará parte del señorío de los Silva. Alonso Tenorio tenía propiedades en Barcience desde 1388.
Los Silva son de origen portugués, que llegaron a Castilla tras la derrota de Aljubarrota, acompañando a Juan I de Castilla, alcanzando a constituir uno de los señoríos de tamaño medio de Castilla. Tras diversas vicisitudes, se inclinaron hacia Álvaro de Luna.
En 1430 Alonso Tenorio instituyó un mayorazgo dotado con la mitad de Barcience a beneficio a Juan de Silva, su segundo hijo, estableciendo la obligatoriedad para los sucesores de incorporar el apellido Silva a su nombre en memoria de su padre, junto con sus armas y las de los Meneses. En 1458 recibió la otra mitad del mayorazgo de Barcience tras la muerte de su madre. En 1456 Enrique IV había concedido a Juan de Silva el condado de Cifuentes.
Hacia 1478, Juan de Silva, mandó construir el castillo de Barcience, que lo concluirá su nieto.
Lo que hace especial este castillo es la plasmación de la heráldica de los Silva representada por un león rampante, ocupando en altura todo el segundo nivel de la torre más alta del castillo. De unas enormes dimensiones de unos 5 x 3 metros, labrado en bajorrelieve enmarcado en un alfiz. En este caso el león no está coronado, como en otras representaciones del blasón de los Silva.
Cabe resaltar que la figura del león es una adaptación a la posición rampante del león asirio de la ciudad de Dur Sharrukin, cerca de la actual Jorsabad en Irak, de época del rey asirio Sargón II entre el 721-704 a. C., como puede contrastarse en las siguientes ilustraciones.


En las Relaciones de Felipe II queda plasmado que el pueblo era un señorío solariego en el que los habitantes del territorio que lo integran, o solariegos, quedan ligados al señor por una relación de dependencia económica y jurídica privada, debiendo abonar las correspondientes rentas por la explotación del solar.
Queda así bien explicado cuando exponen que “esta dicha villa es del Conde de Cifuentes; y tiene dado a tributo perpetuo el termino y heredamiento de olivas a los vecinos de esta dicha villa; y le pagan en cada un año el tributo que se le debe; y que otros aprovechamientos ningunos no los tienen. (…) “La población está estancada en unos 130 vecinos, y la causa porque no crece antes parece que ha de desminuir es por ser todo el del Conde de Cifuentes, solariego y tributario, que no hay cosa que no lo sea.” Para completar el papel del señorío “las justicias de esta dicha villa seglar es un alcalde mayor, y dos ordinarios, v dos rexidores, y un alguacil, y alcaide de la Hermandad; e los pone el Conde de Cifuentes, según que es suyo y lo tiene de costumbre el y sus antecesores (es decir) pone las justicias el Conde o señor que es della.”
En cuanto al castillo “en esta dicha villa hay una fortaleza de mamposteria de piedra, y tiene por armas un león grande de piedra, que son las armas del Conde de Cifuentes, señor de esta villa; y que hay en ella algunos falconetes (piezas de artillería menuda) y municiones para ellos, aunque poca.”
Teniendo en cuenta que la iglesia parroquial de Nuestra Señora la Blanca se construyó en el siglo XVI podemos observar como era una de las distribuciones territoriales de una villa de señorío o mayorazgo por estas tierras, similar en los tres castillos cercanos, junto al de San Silvestre y Caudilla: el castillo aislado, en posición más o menos dominante; a los pies, algo alejado, el caserío; y la iglesia independiente aislada.

En el siglo XVII, tras un pleito familiar, de los Silva, condes de Cifuentes, pasó a las casas ducales del Infantado, de Osuna y de Pastrana.
Unos siglos más tarde el Diccionario de Madoz se refería a Barcience en estos términos: “POBL.: 46 vec., 170 almas (…) tiene 50 CASAS malas que forman varias calles; una plaza y una plazuela; hay una escuela á la que concurren 12 niños, dotada con 365 reales por los fondos públicos; é iglesia parr. que se halla en las afueras dedicada á nuestra Sra. La Blanca.”
En cuanto al castillo, ya había dejado de tener utilidad señorial: “Sobre una colina que domina el pueblo al NE., se halla un ant. Cast. cuadrado con 4 torreones en sus ángulos, y otro mas elevado en el centro que forma la portada , se halla ruinoso é inhabitable.”
El duque de Pastrana Manuel Álvarez de Toledo y Salm-Salm al morir sin descendencia lo donó al Pontífice romano León XIII. La Santa Sede lo vendió en 1901 a Manuel de Tarazona, el cual, a su vez, lo volvió a vender a Cirilo Calderón.
Actualmente continua en manos de Luis Calderón, siendo, por tanto, un castillo de propiedad privada. Hasta loa años 1960 parece que había un guarda que cuidaba algo el castillo, pero desde entonces lo tienen completamente abandonado.
La visita al castillo de Barcience
El castillo de Barcience se asienta sobre una loma que se distingue desde la distancia y, en consecuencia, desde cuya altura se dispone de una extensa panorámica sobre un entono de decenas de kilómetros, desde la Sierra de Gredos a los Montes de Toledo.

A primera vista, es una edificación que externamente presenta completa la planta de su estructura, aun cuando desdentada en toda su cornisa por la ausencia total de merlones en los restos actuales. Un autor, Fernando Jiménez de Gregorio, hablaba en estos casos de castillos desdentados. Me pregunto: ¿Y si la ausencia absoluta de merlones significa que nunca llegaron a construirse?
No obstante, al entrar en su interior ofrece un panorama totalmente desmantelado y vacío. Esta desolación viene acentuada por la presencia de innumerables grafitis que ensucian los muros.
Antes de continuar, señalemos que su estado actual de deterioro, sin ninguna edificación interior, sin escaleras que permitan el acceso a los niveles altos de las torres ni a los adarves, así como el hecho de haber quedado presumiblemente inacabado, sumado a la ausencia de información de fácil acceso, hace muy difícil interpretar con certeza la función de todos los elementos existentes y su papel en la estructura general de la edificación, con lo que nos moveremos en el terreno de las hipótesis. Esta desorientación se constata en como difieren las explicaciones que dan las distintas personas que se han interesado por este castillo.
La apariencia es una estructura de fortificación, pero la realidad de su fábrica ofrecería escasa consistencia a un ataque de artillería como los que podrían efectuarse en el siglo XV, momento de su construcción ex novo. Cooper lo califica de “más curioso que impresionante” (p. 921)
De hecho, nos hallamos ante un castillo-palacio típico de aquel momento que, si bien ofrece protección a sus señores ante algaradas y trifulcas entre la nobleza, ya no deben tener la consistencia de fortalezas para la guerra. La misma disposición de numerosos ventanales palaciegos en sus lienzos de muralla señala esta ambigüedad de su función. Lo que debe quedar manifiesto con su presencia dominante sobre el territorio es el poder señorial ante sus siervos, así como su capacidad competitiva con otras estirpes de la nobleza, que, a su vez, también levantan sus orgullosos castillos señoriales.
Funcionalmente, Barcience se puede catalogar como un castillo de meseta, de origen señorial y con función de castillo-palacio residencial.
Una primera visión de la planta de la fortificación nos muestra un castillo pequeño, de planta rectangular, de unos 30 metros de ancho por 37 metros de largo, (pensar que el castillo de la Mota en Valladolid, solo el cuerpo interior tiene unas dimensiones de unos 45 x 75 metros, unas tres veces más grande en superficie).
Por el lado de la loma se llega a la entrada, situada en uno de los lados estrechos del rectángulo orientado a levante. Frente al lienzo se conserva parte de una antemuralla con la antepuerta protegida por dos semicubos.
El dibujo histórico de la planta apunta a que la antemuralla rodearía toda la edificación. Un reguero de rocas y piedras en el suelo resiguiendo el exterior del castillo por los lados norte-oeste-sur podrían corresponder a los restos de la base de esta antemuralla circundante.
Al ángulo noreste del cuerpo del castillo se acopla el vértice de una amplia torre exterior de unos 13 x 13 metros, situada en posición tangente oblicua avanzando hacia el exterior.
En el ángulo sureste está encastada una torre rectangular que sobresale más por el lado de levante que por el lado meridional. Esta torre, la más elevada del conjunto actualmente visible, constituye el elemento más característico del castillo al alojar el gran león rampante del blasón de los Silva esculpido en el muro.
En el lado sur se alzan dos cubos esquineros de unos 8 metros de diámetro.
Estas tres torres culminan cada una con una torre caballera circular por donde se accede a los adarves.
La fábrica de todos los muros es de mampostería, con refuerzos de sillar de buen tallado en las esquinas y vanos.
Del interior, solo resta un muro de mampostería paralelo al lado septentrional situado a una distancia de unos 5 metros, que debería corresponder al frontal de un pabellón interior, del que no queda ningún otro vestigio.


El exterior
Por los tres lados de la lengua de la loma la antemuralla vería reforzada su defensa por la pendiente del terreno, mientras que el frente de levante, ante la antepuerta, se procedió a cavar un foso seco, del cual quedan vestigios. Para salvar el foso de la antepuerta debió instalarse un puente levadizo del que no queda rastro.

Antepuerta y liza
La antepuesta adelantada como una especie de barbacana, estaba protegida por dos semicubos. En éstos, actualmente hay practicadas unas aberturas que no parecen tener ningún sentido defensivo, con ausencia total de cualquier elemento de refuerzo de sillería.
Por detrás del gran cuerpo exterior al muro se observa la portada de entrada al castillo. Aunque no se halla en línea con la antepuerta, el vértice de la torre también ayuda a protegerla ya que no existe línea visual entre ambas puertas.


La cubierta de los cubos se asienta sobre un arco de medio punto de ladrillo.


A partir de la “barbacana” se prolonga la antemuralla dejando un amplio camino para la liza envolvente.

El castillo se embellece con arcos ciegos en serie, que separan los distintos cuerpos de las torres y la parte alta de la muralla.
Lado frontal del castillo a levante y portada
El frontal del castillo se orienta a levante hacia el altiplano de la loma.
La disposición de los elementos que forman este frente es desequilibrada. En un amplio lienzo sin ninguna abertura, la portada se sitúa descentrada hacia la derecha. Al vértice norte del cuerpo de la fortificación se acopla el vértice de una torre exterior en posición oblicua, que podría haberse pensado como la torre del homenaje, mientras que, en el vértice opuesto, en el sur, se encaja el torreón rectangular con el león de los Silva. En cierto sentido, este frontal recuerda la disposición descentrada de la portada protegida por los flancos, del castillo de Caudilla.
Como ya he señalado, la portada queda protegida de la antepuerta por la torre esquinera, al tiempo que desalineada respecto a aquella. Es una portada de arco de medio punto de grandes dovelas. En realidad, como es perceptible por el desconchado en que se encuentran actualmente, son dovelas de trampantojo, que solamente son placas alicatadas al muro y no elementos estructurales. No se aprecia ningún otro elemento arquitectónico funcional ni decorativo.
En la actualidad, el hueco de la portada está semi tapiado, dejando una pequeña puerta de acceso.
Dada la disposición oblicua de la torre norte, frente a la portada se alza un muro de la torre con un ángulo de 45o. En el recodo se construyó una trompa de sillería sobre la que se asienta la escalera de acceso al adarve, con dos vanos de iluminación para el ascenso, muy deteriorados.


El resto del lienzo de este lado frontal, sin ninguna abertura, se remata con una hilera de arquillos ciegos de medio punto peraltados de los que solo queda la base y tres ménsulas de rollo sobre la puerta que debían soportar un matacán defensivo. Estos arquillos continúan formando una imposta alrededor de la torre y continua por el resto de los lienzos de muralla y torreones del castillo.
Sobre el muro, un adarve que unía las dos torres de los extremos.

Torre cuerpo saliente ¿Torre del homenaje?
Recordemos que el prisma cuadrado exterior del lado norte tiene unas dimensiones de 13 metros de lado, casi la mitad de los 30 metros que mide el frontal del castillo.
Parece claro que su construcción se interrumpió precisamente a esta altura, por lo que las soluciones de altura y acabado que para ella tuviera previstas el arquitecto son una incógnita.
Sería interesante conocer que función tendría esta torre exterior y la disposición interna, a partir de los dos pequeños vanos que se abren en caras opuestas. Las distintas alturas en los que se hallan dan a entender que dispone de dos niveles con algo de luz y, no sabemos, si otro inferior completamente cerrado.
Ante estas incógnitas y la imposibilidad de acceso, solo nos queda especular por comparación con otros castillos de la época.
Probablemente se trataría de la torre del homenaje, y que la entrada a ella, como era usual en los castillos, estuviese prevista por el adarve, con lo que la escalera exterior llevaría hasta él y, por el camino de ronda hasta la puerta en el punto de contacto del vértice de la supuesta torre del homenaje. Una vez dentro, por el hueco redondeado que se observa en la cubierta actual junto a esta esquina de contacto, hubiese una escalera que descendería hasta las estancias inferiores, mientras que la torre se elevaría como todas las torres de homenaje por encima de la altura de los muros de la muralla. Por ejemplo, en el castillo de Torija entramos a la torre por un estrecho pasillo situado a una altura elevada, como lo está el acceso al castillo de Peñafiel por el centro de uno de sus lienzos, o en el castillo de Peñarroya por el adarve, solo por citar algunos de los presentados en este Blog.
Que no se terminase la torre del homenaje no fue inconveniente para que el castillo de Barcience cumpliese las funciones palaciegas en el recinto interior de dos niveles construido junto al muro septentrional, como ocurría en los castillos de Belmonte, de Ampudia o de Sabiote, en los que la altura de la torre del homenaje era más simbólica de poder señorial territorial que de uso residencial, al tiempo de haber perdido la función de último reducto defensivo del castillo de la época altomedieval.
En cuanto a la altura, está totalmente desmochado, los restos que quedan son ligeramente más elevados que los lienzos del cuerpo central del castillo. El desmoche absoluto o el no haberse terminado no ha dejado ninguna muestra de cómo debía ser al acabado de este cuerpo.

A la altura actual, el cuerpo se cerró con una cubierta en la que, en perspectivas aéreas, se observan dos pequeñas aberturas. Una en el centro y otra en la esquina donde se une a la muralla, en la que he especulado que parece corresponder a una escalera de caracol descendente.
Esta torre, en todos los lienzos, solo dispone de dos pequeños vanos. Uno a un nivel más bajo sobre la puerta, y otro al nivel superior de las plantas interiores, mirando hacia el noreste. Como veremos en el recorrido exterior.

Es sorprendente que en las descripciones de los muchos que han visitado este castillo, incluidos los expertos en castellología, no he encontrado ni referencias, ni descripciones, ni sobre papel de esta torre, ni sobre su forma distribución interna. Todo un misterio.
Torre del blasón leonado
Continuando el recorrido exterior en sentido de las agujas del reloj, la liza nos lleva hasta la torre del blasón leonado.
La torre es de base rectangular, de unos 8,5 metros de ancho frontal por 10 metros de fondo en la parte superior, sobresaliendo por ambos lados de la esquina, en mayor proporción en el lado de la portada. De hecho, el lado de poniente del rectángulo de la torre este situado sobre el lado interior del muro del castillo y centrada sobre el muro meridional, por lo que, al estar orientado el lado largo del rectángulo hacia levante, sobresale más del lienzo. Esta mayor volumetría saliente realza la importancia del frontal, haciendo de contrapeso al volumen de la gran torre (¿del homenaje?) del lado opuesto.
Exteriormente presenta dos cuerpos de altura. El inferior llega hasta el nivel del muro del castillo; la fábrica es de mampostería, como el resto de los muros, con las esquinas reforzadas de sillería a escuadra. Sobre una imposta de arquillos que recorre todo el muro se eleva el cuerpo del león blasonado, algo más ancho que la base al apoyarse en la cinta de arquillos, con las esquinas de sillares, pero en este caso redondeados. Por encima una nueva ristra de arquillos, con un matacán de tres ménsulas en el centro de cada lado.
Como veremos en el resto de los muros, las ménsulas que parecen responder al soporte de un matacán (de los que no se conserva ninguno) están todos situados en posiciones de distribución más o menos simétrica, parece que más al servicio de la estética que de una función defensiva, como se ve perfectamente en esta torre, ya que el del lado del muro frontal está desplazado respecto al vano de la puerta, ignorando su función defensiva.
La imposta formada por la alternancia de arquillos ciegos de medio punto peraltados y ménsulas lisas aporta un elemento decorativo a los muros exteriores.
Se culmina esta torre con un tercer cuerpo constituido por una torre caballera octogonal que tendría almenas, con pequeñas cañoneras de orbe y palo en los cuatro costados principales de la cubierta.
La torre tiene accesos por los adarves de levante y meridional. Cada puerta tiene una ventana rectangular al lado.
Recordemos que el elemento más significativo de este castillo es el blasón leonado de los Silva esculpido en el muro de levante de esta torre, que hemos presentado en la introducción histórica.

La fotografía siguiente muestra la ambigüedad de la jerarquía arquitectónica de esta construcción como ha llegado hasta nuestros días, en el contraste entre una torre adornada con las impostas y el gran símbolo de propiedad del blasón leonado en un extremo y, en el otro extremo un gran cuerpo que por estar inacabado se desconoce cuál hubiera sido su altura y su remate, y que he especulado que podría alzarse como una torre del homenaje al estilo del castillo de Torija, de la misma época.

Lado sur
El lienzo del lado sur se extiende entre la torre del león y el cubo esquinero sudoeste.
Desde el exterior se distinguen dos niveles de vanos. El más bajo con seis vanos con forma de saetera, pero de dimensiones mayores que la de una saetera clásica. Como veremos en el resto de los lienzos, parece que quieran dar la apariencia de elemento defensivo, pero se les ve poca utilidad efectiva en caso de ataque, ni por las dimensiones ni por la altura a la que están situados.
En el segundo nivel se abre en el centro una ventana de tipo palaciego de arco rebajado con dos molduras.
Por encima, la imposta con el adarve a la misma altura que el primer tramo de la torre del blasón. En cada torre de los extremos una puerta de acceso a ellas.
La imposta de arcos ciegos esta interrumpida por tres juegos de tres ménsulas sin ningún vano al que proteger en la parte inferior. Ausencia total de almenado.



En el recorrido por la liza iremos apreciando las extensas perspectivas que se observan desde esta altitud. Desde aquí, abajo la villa de Barcience y en la lejanía los Montes de Toledo, a 50 kilómetros.

En la torre del león, vemos una ventana en el límite superior del primer tramo, a la que han adaptado los arcos ciegos, que correspondería a la cámara que da acceso a los dos adarves. Más abajo. una obertura en forma de aspillera, que aporta algo de iluminación a un cámara en los bajos de la torre, que veremos desde el interior.
La imagen siguiente permite apreciar la posición del castillo en la lengua de la meseta, con el nivel del altiplano a la derecha dando acceso a la entrada de levante, y las pendientes del terreno del final de la meseta por los tres otros lados.
En el lienzo contamos una ventana residencial superior y, en el primer nivel, seis vanos tipo aspillera, mayores que el de la torre, algunos tapiados.
Mientras que, en el cubo sur, un vano mayor en el segundo nivel, de forma indefinida más orientada hacia el lienzo y otra saetera similar a la de la torre del león en la parte baja orientada hacia el exterior.
Por encima, prosigue la imposta corrida de arquillos ciegos peraltados, en la que hallan intercalados tres conjuntos de tres modillones de matacán, que no defienden ningún vano inferior.



Todas las ventanas que iremos viendo en el segúndo nivel de estos tres lienzos son iguales de arco rebajado, enmarcados por una moldura de piedra, estriada con dos acanaladuras, la clave resaltada, y un antepecho con saliente rebordeado.

Lado oeste
Este lienzo se enmarca entre dos cubos circulares esquineros de 8 metros de diámetro que terminan a la misma altura que los lienzos.
Por encima de cada cubo, una torre caballera también circular, que sirven de acceso a los adarves. Están rematadas por un parapeto continuo (no almenado) apoyado sobre una imposta continua de tres rollos. En estos parapetos, del que se conserva casi completo el de la torre del ángulo noroeste, se abren aspilleras de palo y orbe.
Prosiguen los mismos niveles y tipos de vanos que en el lienzo anterior. Tres ventanas residenciales superiores y cinco con forma de aspilleras en la parte baja.

Continua la imposta de sucesión de series de arcos ciegos y modillones. Volvemos a constatar que la disposición de los potenciales matacanes es de simetría estética, sin que protejan ningún vano interior.


Desde esta zona de la liza se ve perfectamente la villa de Torrijos al fondo.

Lado norte
Continua la misma disposición de imposta y de vanos, con cuatro saeteras en la parte baja y tres ventanas residenciales en la superior.


Aquí luce completa la torre caballera con el remate de piedra continuo y con las troneras de orbe y palo abierto, en la parte superior.

En las estas fotografías hemos ido viendo el camino de lo que podría haber sido la liza que rodeaba el castillo, por cuyo exterior se alzaría la previsible antemuralla, de la que no queda en todo este recorrido ningún resto en pie. Solamente se observa un rosario de rocas siguiendo el margen de las pendientes.

Hemos llegado a la torre oblicua del lado noreste. Esta perspectiva nos sirve para observar el vano de pequeñas dimensiones más o menos rectangular en el nivel superior, y la posición elevada de la fortificación.
Probablemente, a partir de los cubos de la antepuesta que aparece por la izquierda, se desarrollaría la antemuralla que cerraría toda la liza que hemos ido siguiendo hasta aquí.

Mirando en dirección norte la vista alcanza hasta la Sierra de Gredos, a unos 100 kilómetros de distancia.

El interior
El muro de entrada es más ancho que los tres lienzos restantes, ya que debía permitir la incorporación de una escalera interna al muro para alcanzar a la escalera semi exterior de ascenso hasta el adarve.
Mirando los muros por el interior, este muro de entrada no presenta ningún vano, mientras que en los otros tres muros vemos una serie de vanos a dos niveles, de la misma forma los de cada nivel, pero distintos por niveles que hemos ido observando en el recorrido exterior.

El patio y las construcciones interiores
Todas las construcciones internas del castillo han desaparecido, excepto un pequeño trozo de muro en el lado norte paralelo a la muralla a 5 metros, que indica la existencia de construcciones internas y sus dimensiones.
Este muro, la disposición de los vanos en las murallas y los huecos de apoyo (mechinales) en los muros nos ayudarán a imaginar una posible disposición interna de las construcciones residenciales y de servicios que llegaron a construirse frente a las que se habrían diseñado en un principio al formular los planos de la fortaleza.
Desde la entrada, lo primero que constatamos es la existencia de dos niveles de vanos, como hemos ido apreciando en el recorrido exterior, que corresponderían a dos niveles de las construcciones interiores.
Los vanos de la parte inferior presentan aberturas abocinada como cámara de tiro, con una estrecha y alargada abertura en el exterior en forma de aspillera. Ya vimos por el exterior que las dimensiones de estas aspilleras no respondían ni a la estrechez de una aspillera clásica. No parecían muy apropiadas como cañoneras.
Los vanos del segundo nivel son todos ventanas de aposento del mismo estilo, con poyos a ambos lados.
Un elemento importante para evidenciar las construcciones internas son los mechinales donde sustentar los suelos de los niveles superiores.
En un primer golpe de vista lo que sorprende es que solamente se observan mechinales en el lado septentrional, donde se prolongaría el fragmento de muro interior que queda.
En los otros dos lados no aparecen huecos de soporte. La impresión que ofrece es que se construyeron los vanos en el muro en previsión de la construcción de un recinto interior en forma de “U”, y que solo llegó a construirse uno de los lados. Lo iremos viendo con más detalle.


Entrada y escalera interior del muro
El muro frontal de entrada del lado de levante es más ancho que los tres restantes, seguramente porque su interior tenía que alojar el arranque de la escalera que, después por el exterior, lleva a su adarve.

La única puerta de acceso al recinto interior del castillo se encuentra situada en este muro, ya sabemos que en una posición muy asimétrica, desplazada hacia el lado norte.
Hacia el exterior de los dos lados del muro, las portadas son idénticas de arcos de medio punto de grandes dovelas de trampantojo.

En medio, entre los dos arcos, se aloja un recinto de donde, por el lado derecho según se entra, comienza una escalera de piedra. Después de un primer tramo gira 90o a la derecha para dirigirse hacia el exterior y subir por una escalera de caracol cuadrada hasta el adarve.

Aunque no me fue posible constatarlo, no parece, ni he encontrado ninguna referencia, que desde esta escalera se pudiese entrar a la torre externa, y que solo llevaría hasta el adarve.
El estado de derrumbe interior ha dejado únicamente el hueco de la escalera, sin escalones.
Ni desde el exterior ni desde el interior tampoco es visible ningún acceso por todo el perímetro de la base de esta torre, hecho por otro lado lógico en una torre del homenaje.

Interior de la torre del león
En el rincón derecho del lado sudeste, en los bajos de la torre del león, se observa una abertura que lleva al interior de su base. Aunque solo soy un observador aficionado, la impresión que tengo es que este hueco en el muro en la base de la torre no parece corresponder a una puerta, sino que es un boquete abierto “espontáneamente” que permite acceder al interior. Lo digo porqué todos los vanos están enmarcados en sillería y en este punto no se ven trazas.


Se habría aprovechado el menor espesor del muro por donde bajaba la escalera de caracol que uniría la planta superior con la nave abovedada de la planta baja, a la que podemos así acceder.
Al entrar encontramos un recinto circular en el que hacia arriba se observa el hueco cilíndrico de lo que debió ser una escalera, que lleva al nivel de las dos puertas de entrada a la torre desde los dos adarves, este y sur, con los techos con bóvedas de ladrillo.


Hacia el interior de la torre se accede a una habitación es alargada, con bóveda de cañón de ladrillo. Según mi hipótesis, la escalera sería la forma de descenso a esta sala inferior.
En el lado sur aparece una abertura tipo aspillera de derrame interior, que parece ser más de iluminación que cámara de tiro. Es la única abertura exterior que aparece en la parte baja del primer tramo de la torre, sobre la que había llamado la atención en el recorrido exterior.


Dos boquetes abiertos en el techo, que por su forma irregular no parecen corresponder a aberturas estructurales sino simple agujeros para mirar por ellos, permiten ver algo de la planta superior, con lo que podría ser el hueco de una escalera, y la bóveda de cañón de ladrillos de una estancia superior.



Esquina sudoeste
Ya he señalado que en los lienzos sur y oeste no se parecían mechinales.

En este punto, el cubo esquinero tenía dos entradas bien definidas por puertas de sillería. De arco recortado la inferior por el patio, y otra de arco de medio de acceso desde un hipotético segundo nivel.
Por la parte superior, en la torre caballera se ven dos puertas de conexión con los dos adarves, de forma y dimensiones muy distinta. Tipo arco tudor la que comunica con el adarve meridional que enlaza con la torre del león.
Aun cuando se ven dos huecos irregulares en un muro, no se ven trazas de mechinales.



El interior del cilindro actualmente está hueco, aun cuando debió tener pisos sobre cúpulas de media naranja de ladrillo, mientras que la escalera parece haber estado situada en un lateral.



El muro de poniente continua sin mostrar mechinales hasta que llegamos al último ventanal del ángulo noroeste.
Esquina noroeste y lado septentrional
En el muro norte y sus esquinas son bien visibles dos ristras de mechinales, por encima y por debajo de las ventanas de aposento del segundo nivel, que denotan la existencia de dos plantas.
Sobre el muro de poniente de la esquina aparecen dos accesos al interior del muro.

A ras de suelo una pequeña abertura, exteriormente desmochada. El minuto 12:05 del video Explorador Solitario. Regresando al Castillo de Barcience, nos aporta la clave de su interior. Lo bajo de su altura obliga a entrar a rastras para llegar a ver que se trata de un túnel que avanza hasta el exterior. La continuación está bloqueada por piedras y no permite continuar. Las leyendas dicen que existiría un túnel entre el castillo y la iglesia junto al pueblo, pero este no parecería ser el camino ya que no sigue la orientación adecuada.

La segunda abertura se sitúa a nivel de la segunda planta, y debe dar acceso al cubo y alcanzar la salida al adarve que se ve encima en la torre caballera. Por tanto, el acceso al torreón se hacía desde el interior de la zona residencial, como en el castillo de Torija.

Las ventanas de aposento con poyos a ambos lados, siendo del mismo estilo, tienen anchuras algo distintas.


La cisterna
Solo queda por señalar los restos medio escondidos en la maleza, de la cubierta de una cisterna situada dentro del ancho de la nave construida en la esquina noreste, justo al lado de la torre oblicua exterior.

Iglesia parroquial de Nuestra Señora la Blanca
A 200 metros a levante del caserío de Barcience se ubica la iglesia parroquial de Nuestra Señora la Blanca.
Se dice que es del siglo XVI y, aunque la propaganda oficial la califica de estilo renacentista, lo que observamos al acercarnos a ella es de estilo neomudéjar.
La imagen cenital muestra una planta rectangular, que debe ser de una nave, con un presbiterio cuadrado recrecido respecto al cuerpo de la nave.
La nave con la cubierta de teja a dos aguas, y el presbiterio a tres aguas.
Adosado al inicio del lado del evangelio del presbiterio una torre campanario de planta cuadrada. A ambos lados sobresales dos edificaciones auxiliares.

La fábrica general de los muros es de mampostería, mientras que el frente de los pies del templo, con la portada, es de ladrillo, así el remate superior de los laterales de la nave y los refuerzos esquineros del cabecero.

La portada mudéjar o neomudéjar de arco de herradura, toda ella de ladrillo visto.
Esta encajada en una especie de porche que apoya en dos muros al estilo de los cortafuegos de la arquitectura popular cántabra.

En el lateral de la epístola presenta ventanas mudéjares de arco de herradura lobulado, de un acabado discutible.
En su lateral también tiene una puerta cegada de arco rebajado de ladrillo.


La torre-campanario de planta cuadrada, formada por dos cuerpos. El inferior de mampostería vista, y el superior enlucido y pintado en blanco, con cubierta piramidal a cuatro aguas. En el nivel superior con dos vanos por lado.
Como ocurre con los enjalbegados, requieren un repintado constante si no se quiere que presenten un estado poco digno, como en este caso.

Fin de la visita
Terminamos la visita al castillo de Barcience, un castillo singular por cuanto su consideración de castillo señorial se plasma de forma muy expresiva y altisonante en el grandioso león del blasón del promotor, la familia de los Silva allá por el siglo XV.
La otra particularidad es que fue una obra no terminada, por lo que la imagen que ofrece debe ser muy distinta de la que habría sido diseñada en un principio.
Dos ausencias en esta construcción llaman la atención: El acabado de la gran torre esquinera oblicua en la portada y la ausencia absoluta de muro de defensa en los caminos de ronda de los cuatro lienzos de muralla.
Lo que presumo más probable es que ambas partes del castillo no llegasen a construirse al quedar inacabada la obra.
Los cuatro muros con sus torres esquineras y el habitáculo interior habrían sido suficientes como para hacer de este lugar una residencia palaciega de los Silva. Y la torre con el león habría bastado para conferir la suficiente prestancia al conjunto.
La imagen del castillo habría sido muy distinta si la torre inacabada hubiese estado rematada como torre del homenaje al estilo del castillo de Torija, con el que encuentro mucha semejanza estructural. No me resisto a poner una imagen del castillo de Torija para imaginar lo que podría haber sido.

Al mismo tiempo, después de acercarnos a la iglesia parroquial de Nuestra Señora la Blanca, podemos ver un modelo de estructura de una villa señorial: el castillo exterior sobre un cerro dominante; en el llano el caserío de la villa y en un margen exterior la iglesia parroquial.

Todo ello, acompañado por la lectura de las Relaciones de Felipe II, nos acerca a la vida en la Baja Edad Media y los albores de la Edad Moderna en el Reino de Castilla.
Bases de información
Webs
ayuntamientodebarcience
wikipedia
diputacondetoledo
cultura.castillalamancha
castillosdeltajo
castillosdeespaña
castillos.net
megaconstrucciones.net
Webs academic
Relaciones histórico-geográfico-estadísticas de los pueblos de España hechas por iniciativa de Felipe II
Madoz, Pascual. Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar
Azcárate y Ristori, José María de (1948). Castillos toledanos del siglo XV
Porres Martín-Cleto, Julio (1980). Los Castillos de la provincia de Toledo
Muñoz Ruano, Juan (2000). Construcciones histórico-militares en la línea estratégica del Tajo (Tesis doctoral)
Muñoz Jiménez, José Miguel (2016). Castillos señoriales nobiliarios y episcopales en Castilla-La Mancha
Serrano Rodríguez, Eugenio (2020). Los Silva y el condado de Cifuentes: auge y disgregación de un patrimonio nobiliario (siglos XIV-XVIII)
Jiménez de Gregorio, Fernando (2002). La Sagra Toledana
Videos
Explorador Solitario. Regresando al Castillo de Barcience
La historia del castillo de Barcience como nunca lo habías visto
Libros
Herrera Casado, Antonio (2002). Castillos y fortalezas de Castilla-La Mancha, 2ª ed.2007. p. 256
Cooper, Edward. Castillos señoriales en la Corona de Castilla. Pp. 921-923, fotos 866-869
